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Corach: "Cristina tiene más poder que el que tuvo Perón"

Carlos Corach, en su estudio jurídico
Carlos Corach, en su estudio jurídico Fuente: LANACION.com - Crédito: Sebastián Rodeiro
El ex ministro compara el menemismo con el kirchnerismo; dice que el peronismo garantiza la gobernabilidad y se niega a hablar de las causas de corrupción; "Menem va a ser reconocido como un gran presidente", asegura
Maia Jastreblansky
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30 de enero de 2012  • 11:05

"Estaba distraído cuando acepté la entrevista", admite antes de encender su grabador testigo. Desde que terminó la gestión de Carlos Menem, Carlos Vladimiro Corach tuvo escasas apariciones públicas. Durante varios años vivió en Europa y ahora prefiere ser retratado "como abogado", sin que figuren las fotos y caricaturas que datan de los 90, y que empapelan parte de su estudio.

El ex ministro del Interior fue -junto a Guido Di Tella- el funcionario que más duró en el menemato. Entró al gobierno en 1992 y se retiró el último día con el riojano. Operador político ineludible, se muestra crítico de quienes se aferran al poder, incluso de Menem.

Con la perspectiva de los años analiza y marca similitudes entre el menemismo y el kirchnerismo. También contrastes. "Menem gozaba de su situación", dice al diferenciar los estilos. A Néstor Kirchner lo recuerda por "cordiales" cenas en Santa Cruz. A la Presidenta la define como "el mandatario que más poder ha tenido en la historia del país".

-¿Cómo la ve a Cristina Kirchner?

-Me animo a decir que probablemente sea la presidenta que más poder ha tenido en la historia de la Argentina. Le diría que tiene más poder que el que nunca tuvo [Juan] Perón. Porque Perón tuvo que negociar con corporaciones y con sectores económicos y políticos muy poderosos. A saber: Perón tenía que convivir con las Fuerzas Armadas, con una Iglesia muy poderosa, con una oposición con líderes fuertes y carismáticos. Hoy la enorme mayoría de esos actores no tienen ese lugar. Entonces la conclusión es que es la mandataria más poderosa en la historia argentina.

-¿Y eso es positivo para el país?

-Creo que un régimen político democrático necesita contrapeso y balance, y hoy eso no existe. Pero fue el desenvolvimiento de la política de los últimos años el que llevó a esta situación. El famoso congreso del PJ de Lanús en 2001, provocó el inicio de un proceso de deterioro institucional muy fuerte.

El peronismo tiene en su ADN la tendencia a una concentración del poder

-¿No cree que el kirchnerismo buscó concentrar el poder?

-La ciencia política señala que el poder lleva a concentrar poder. El peronismo tiene en su ADN la tendencia a una concentración del poder. Todos los peronistas hemos cometido errores, tanto en el gobierno de Perón, como en el de Menem, como en este gobierno… Todos cometimos errores. Y sin embargo la sociedad argentina sigue votando al peronismo, y es porque tiene internalizado que sólo así se garantiza la gobernabilidad del país.

Menemismo y Kirchnerismo frente al espejo

-Alguna vez dijo que había muchas similitudes entre el menemismo y kirchnerismo, ¿Hoy lo sostiene?

-Perón, Menem y los Kirchner tuvieron mucho en común. Han instrumentado planes socioeconómicos que eran los que estaban en el escenario del pensamiento económico global del mundo.

Igualmente, y así lo manifesté cuando dejamos el gobierno en 1999, el "menemismo" no existe, porque son corrientes políticas que se nutren de la personalidad carismática del caudillo o el jefe político de turno. Lo que se mantiene es la esencia del peronismo, que es su estrecha vinculación con el sistema sindical.

-¿Qué recuerda de la etapa en la que Kirchner era gobernador y usted estaba en la Nación?

-Era mucho el contacto, venía bastante a mi despacho, muchas veces acompañado por (Julio) De Vido y yo he viajado muchas veces a su provincia. Hemos compartido comidas muy cordiales en la gobernación, con su señora esposa y mi mujer.

-¿Por entonces Kirchner era crítico de la gestión de Menem lo fue después?

-Criticó alguna medida del gobierno, por ejemplo en relación a las zonas francas que en ese momento se estaban discutiendo. Pero en general le puedo decir que no tuvimos graves problemas con Kirchner, era un buen gobernador.

-Así como señaló similitudes del gobierno actual con el que usted integró, también manifestó que "Menem era un hombre que delegaba" ¿No lo ve como una diferencia?

Menem era un hombre que gozaba de su situación

-Sí, sí, esa es una diferencia de estilo, de conducción. Menem era un hombre que delegaba, hacía una reunión de gabinete todas las semanas. En lo personal, como ministro, nunca me dio una instrucción. Yo sabía lo que él quería. Es una manera muy distinta a la que tiene el gobierno actual.

-¿Y en cuanto a los estilos?

- Menem tenía un carácter distinto. Si bien la Presidenta tuvo dos situaciones personales que la tienen que haber afectado, como la muerte de su marido y ahora el tema de la salud, no olvidemos también que Menem tuvo la muerte de su hijo y su afección en la carótida. Pero él tenía una manera distinta de encarar la tarea diaria.

-¿Cómo la definiría?

-(Piensa) Era un hombre... Digamos... Quiero encontrar la palabra adecuada... Era un hombre que, de alguna manera, gozaba de su situación.

El legado de Carlos Menem

La fidelidad a quien fue su jefe político es inquebrantable. Sólo por pedido del riojano volvió en 2003 de su retiro en Oxford, para las elecciones. Su paso por el Ejecutivo, dejó como marca indeleble sus clásicos encuentros con periodistas en la puerta de su casa, considera que "la comunicación" y la libertad de prensa son esenciales. No obstante, de las causas judiciales en las que se vio involucrado, se niega a hacer declaraciones.

-¿Cómo cree que quedó el gobierno de Menem en el imaginario argentino?

- Mire, yo viví la caída de Perón y le digo que la imagen que tenía en ese momento era negativa. Se habló de corrupción, de despilfarro… Pero la historia puso las cosas en su lugar. Menem fue un hombre muy valiente en las decisiones que tomaba y va a ser reconocido por la historia como un gran presidente.

Creo que un error fue el intento de la segunda reelección… Era imposible ganar

-¿Las causas de corrupción se olvidan con el tiempo?

-De eso no voy a responder. Es un tema muy delicado y de eso no voy a opinar porque quedan muchas cosas abiertas en la Justicia.

-Recién admitió que tuvo errores, ¿Cuáles reconoció con el paso de los años?

-Creo que un error fue el intento de la segunda reelección… Era imposible ganar.

Las ruedas de prensa al amanecer

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-Usted era el gran interlocutor con los medios, ¿Se identificó luego en algún otro funcionario?

-Creo que el que más se aproximó a lo que hice fue Aníbal Fernández. Es un papel muy importante, y él lo hacía bastante bien porque es muy difícil cumplir ese rol de comunicación. La Presidenta también aparece mucho y es muy buena comunicadora y oradora.

-¿Qué recuerda de esas mañanas frente a la prensa?

-Me levantaba a las 6, desayunaba, y leía todos los diarios. Sólo alguna vez por algún tema antes de opinar lo consulte al presidente (Menem). Afortunadamente, nunca me desautorizó. Teníamos muy buena relación con los periodistas que venían todos los días a mi puerta, nos respetábamos. Nunca priorizaba a alguno sobre otro y además ellos sabían que lo que decía, lo decía temprano. Si me pedían alguna declaración durante la tarde, les respondía: "Soy artista exclusivo de la mañana".

El que más se aproximó a lo que hice fue Aníbal Fernández

Es un tema complicado el de los medios. Nosotros tuvimos una prensa muy adversa, mucho tiempo y sin embargo estoy convencido que cualquier limitación a la libertad de prensa es dañosa. Ganamos muchas elecciones con una prensa adversa. No voy a repetir la famosa frase de Perón...

-¿A qué se dedicó después de 1999?

-Fui senador dos años, luego viví 4 años en Oxford, Inglaterra, donde fui invitado al Saint Antony's College, y después me fui a Francia, invitado a dar conferencias y charlas. Allí leí, estudié y escribí mucho. Hace dos años volví y estoy trabajando en mi estudio, como abogado y escribiendo algo para el año que viene.

-¿Puede anticipar algo?

-Sí, es sobre la crisis del 2001. Lo titulé "La anarquía del año uno"

-¿Cómo cree que lo recuerdan los argentinos hoy?

-No sé si me recuerdan demasiado. Nunca he tenido ningún problema, no fui agredido. Algunos me mirarán con mayor simpatía y otros con menor. Pero en general me llega un reconocimiento a una eficiencia en la gestión.

-¿Volvería a la política?

-No, no. Muchos funcionarios no se dan cuenta de lo pasajero que es el poder. He hecho política desde los 14 años, y ejercí algún cargo público durante menos de un cuarto de mi carrera. El resto fue el llano. Creo que falta la cultura política de aceptar el desierto y continuar trabajando, porque muchos creen que hay que hacer política por un cargo, pero no es así.

En la política la suerte es muy importante, la tenacidad y la capacitación también. Le diría que es un 50% de suerte, un 25 de tenacidad y un 25 de capacitación.

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