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El "plan ilegal" para frenar la inseguridad

Un fiscal de Dolores reveló cómo un grupo de policías, homicidio de por medio, calmaba los reclamos por delitos en la costa en 2011
Gustavo Carabajal
Gabriel Di Nicola
(0)
29 de enero de 2012  

Las sospechas sobre el móvil del homicidio son claras y alarmantes. Para la Justicia, uniformados de la policía bonaerense acribillaron a un informante para generar prensa y descomprimir la sensación de inseguridad que se vivía en el partido de Pinamar los últimos días de diciembre de 2010 y los primeros días del año pasado.

Así lo sostuvo el fiscal de Dolores Gustavo García en la investigación del homicidio de Andrés Lezcano, de 38 años. Por el crimen, ocurrido el 2 de enero del año pasado en Valeria del Mar, hay cinco policías, entre ellos un subcomisario, procesados con prisión preventiva.

El asesinato de Lezcano se presentó como un exitoso operativo contra la delincuencia que por esa época azotaba en Pinamar. Pocas horas después de los hechos, el propio gobernador Daniel Scioli, rodeado de jefes policiales, aseveró: "Vamos a ser muy enérgicos y rigurosos en la aplicación de la ley dentro del Estado de Derecho y dentro de lo que es mi lucha por no permitir que a las familias que hacen el esfuerzo de armar sus vacaciones, ningún delincuente se las arruine".

El caso, en un primer momento investigado por el entonces fiscal de Pinamar Cristian Centurión, no avanzaba, pero cuando el expediente pasó a manos del fiscal García, la causa tuvo un giro: el 6 de este mes el subcomisario Claudio Arnouk, el principal Jorge Alday, el inspector Diego Palacios, el principal Ariel Pantolone y el subteniente Guillermo Aranda fueron detenidos acusados de homicidio agravado.

Fuentes judiciales informaron a LA NACION que a fines de enero del año pasado un informante de la policía declaró como testigo ante el fiscal Centurión y afirmó: "La gente de Drogas Peligrosas de la costa me contó que uniformados de la Sub Delegación Departamental de Investigaciones (Sub DDI) de Villa Gesell habían armado el asesinato de Lezcano".

En el momento de los hechos investigados, el jefe de la Sub DDI de Villa Gesell era el subcomisario Arnouk.

Centurión no avanzó en esa dirección. El informante que declaró como testigo fue denunciado por Palacios por extorsión y amenazas. Según consta en la denuncia, el informante le pidió dinero a Palacios para no involucrarlo en la causa.

Después de ser detenidos, los cinco policías acusados se negaron a declarar ante García. En su investigación, a la que tuvo acceso LA NACION, el fiscal sostuvo: "En represalia por haber gastado el dinero que le habían entregado para recuperar los chalecos antibalas y el equipo de radio, que días antes le habían sustraído a personal policial afectado al Operativo Sol, o para generar prensa y descomprimir la sensación de inseguridad que se vivía en el partido de Pinamar en los últimos días de diciembre de 2010 y los primeros días del año pasado, Arnouk, Alday, Pantolone, Palacios y Aranda planificaron dar muerte a Lezcano".

Según el expediente judicial, los uniformados tuvieron la colaboración de una mujer que vivía en Esposa 1405, en Valeria del Mar. Era la casa donde se iba a simular el robo que iba a terminar con la vida de Lezcano.

Según la investigación de García, el 2 de enero del año pasado, Palacios pasó a buscar a Lezcano por la pensión donde vivía en Villa Gesell para llevarlo a Valeria del Mar. Según el expediente, al informante le entregaron una bolsa de nylon con cocaína. Debía decir que la había comprado en la casa de Espora 1405.

"Cuando salió de la propiedad, Lezcano recibió cuatro balazos por parte de dos hombres que lo esperaban a la salida", afirmó García, quien identificó a los autores de los disparos como los policías Aranda y Pantolone.

Según afirmó el representante del Ministerio Público, Aranda y Pantolone contaron con la colaboración de Arnouk, Palacios y Alday, quienes "le brindaron la cobertura necesaria para que no corrieran ningún riesgo y asegurar el resultado de lo planificado".

No sólo simularon que todo había ocurrido durante el robo a una casa y que Lezcano había sacado un arma para dispararles, según el fiscal "algunos de los policías" evitaron que un médico, que llegó al lugar, asistiera rápidamente a Lezcano. "Impidieron que lo trasladaran con la urgencia que el caso requería diciéndole falsamente al médico que Lezcano había fallecido", sostuvo el fiscal al revelar la trama oculta del homicidio del informante.

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