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Gesto británico en el mar

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3 de julio de 1999  

PUERTO BELGRANO.- El jefe de la Real Armada de Gran Bretaña, sir Michael Boyce, rindió ayer homenaje en esta base naval a los argentinos muertos por el hundimiento del crucero General Belgrano, recordó que antes del enfrentamiento por las islas Malvinas ambos países tuvieron etapas de "excelentes relaciones" y abogó para que las próximas décadas "vuelvan a ser excelentes".

El gesto del primer lord del almirantazgo inglés -colocó una ofrenda floral sobre una placa que recuerda a las víctimas del ataque británico al Belgrano- quedó en el contexto de una serie de acciones que en los últimos tiempos desarrollaron jefes militares de la Argentina y de Gran Bretaña. El objetivo del incipiente acercamiento es restablecer la confianza en una de las áreas más sensibles de la relación bilateral: el vínculo entre las fuerzas armadas que chocaron en combate.

Así fue que no extrañó que la llegada de Boyce, la primera visita del máximo jefe de la flota británica en la historia de relación entre los dos países, se produjera este año. Una semana después de estar en Buenos Aires el jefe de la Real Air Force, sir Richard Johns, y sólo unos meses más tarde de los primeros acuerdos suscriptos en la Argentina con el general Charles Guthrie, jefe del Estado Mayor Conjunto británico.

En esta ciudad, Boyle abordó un helicóptero Sea King argentino que lo dejó en alta mar, sobre la cubierta del destructor Almirante Brown. Allí lo recibieron el jefe de la Armada, almirante Carlos Marrón, junto a 42 comandantes de la flota de mar. "El nombre que lleva este buque (el almirante Guillermo Brown era irlandés) es un ejemplo de lo mucho que nos unió en el pasado. Los hombres de mar tenemos todo en común y confío en que tendremos décadas de muy buenas relaciones", dijo el militar inglés en un improvisado discurso, en una de las salas interiores del buque. Como parte de las primeras medidas de acercamiento entre las dos armadas, un oficial británico participa del viaje de instrucción en la fragata Libertad.

Boyce aclaró que la marina británica mantiene una fragata y una lancha patrullera como parte del sistema de defensa en Malvinas. "Es una presencia normal", explicó. Pero no descartó que en el futuro sea menor la presencia de buques de combate.

Durante la Guerra de Malvinas, el actual jefe de la flota británica estuvo destinado en Londres, en el Ministerio de Defensa. Ni bien finalizó el conflicto fue nombrado comandante de la fragata "Brilliant", que acababa de regresar del Atlántico Sur con averías por impactos de aviones argentinos.

Sin acuerdo por los vuelos

NUEVA YORK (De nuestra corresponsal).- La negativa de los isleños impidió un acuerdo durante la segunda ronda de negociaciones que mantuvo ayer el canciller Guido Di Tella con el Foreign Office para retomar el contacto aéreo entre las Malvinas y el continente.

"A los isleños, Ezeiza les crea un problema psicológico serio; les parece que ir a Ezeiza es tirar la esponja", afirmó Di Tella, al terminar una reunión que se extendió seis horas en el hotel Waldorf Astoria. De ese modo resumió la reacción de las dos consejeras que participaron del encuentro, Sharon Halford y Janet Cheek, ante la ruta "que prefiere British Airways": de las islas a Ezeiza y de allí a Londres. Desde que Chile canceló los vuelos que conectaban las Malvinas con Punta Arenas, la única salida aérea de las islas es vía Londres. "No vinimos a esta reunión a producir resultados", dijo Peter Westmacott, el tercero en jerarquía dentro del Foreign Office, que encabezó la delegación británica. "Progresamos bastante, evaluamos las alternativas y nos volveremos a encontrar pronto", siguió Westmacott. "El tiempo dirá", fue todo lo que dijo Halford sobre la posibilidad de un contacto aéreo entre las islas y el continente.

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