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Un gran semillero de talentos en La Boca

Esta mujer de origen francés fundó Casa Rafael, un espacio en el que los jóvenes se expresan a través del arte
Soledad Avaca Cuenca
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4 de febrero de 2012  

No era un día como cualquier otro. Con orgullo, los chicos presentaban sus trabajos nada menos que en el Museo de Bellas Artes de La Boca Benito Quinquela Martín. Para muchos –o quizá para todos–, ser parte de esa muestra era un sueño cumplido; para ella, un momento imborrable, de esos que no pasan inadvertidos y nos dicen que vale la pena seguir recorriendo el camino elegido: "Fue muy conmovedor verlos ahí, en un lugar tan emblemático. Y ese día hubo un gesto que nunca olvidaré. Un adolescente que participó en nuestro taller de literatura, que no veía hace tiempo, se acercó y, con una mano en el corazón, me dijo espontáneamente: A Casa Rafael la guardo aquí".

Christine Pintat no es argentina, pero desde mediados de 2005 vive en y para la Argentina. Nació en Francia en 1947, pero pasó gran parte de su vida en Ginebra, Suiza, como funcionaria internacional de la Unión Interparlamentaria Mundial. En su cargo de subsecretaria general se dedicó a la defensa de los derechos humanos, realizando múltiples misiones internacionales destinadas, por ejemplo, a promover la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito de la política: "Me pasé la vida en un avión, visitando países y conociendo distintas situaciones sociales". Y su experiencia –y alma solidaria, sin duda– la llevó más allá. A sentir la necesidad de estar más cerca de la gente, a trabajar directamente con la comunidad; como ella dice, "con los pies en el barro". Nuestro país fue el elegido y los niños, su mayor incentivo.

"Siempre me interesó la temática de los chicos y quería hacer un trabajo con los niños más postergados. En la Argentina tenía muchos vínculos y ya no tenía interés de seguir viviendo en Europa. Me radiqué en este país por la calidez de su gente y porque creo que ha sido dotado naturalmente por Dios", cuenta Christine.

Y aquí comenzó a trabajar con amigos argentinos tras la idea de crear una organización que pudiera, a través del arte, ofrecer nuevas oportunidades a chicos que viven en situación de riesgo. "Buscaba un eje de desarrollo –recuerda–. La vieja historia de enseñarles a pescar más que darles el pescado. Y el objetivo era crear algo en torno de la idea de la resiliencia. Se trataba de buscar una estrategia que permitiera incentivarla."

Justamente, la resiliencia es esa capacidad que tienen algunos de adaptarse positivamente a un contexto de adversidad y se caracteriza también por la aptitud de salir adelante después de un gran golpe: "El enfoque apuesta a la existencia de escudos protectores que hacen que el ser humano logre superar condiciones severamente adversas e incluso logre transformarlas en una ventaja o un estímulo para su desarrollo. El proceso resiliente no suele ser lineal, sino que suele tener avances, estancamientos y hasta aparentes retrocesos".

Y esa es la base de Fundación Casa Rafael, que busca estimular la resiliencia en niños y adolescentes que viven en condiciones de precariedad y exclusión social en el Barrio Chino de La Boca. Para ella, "un interesante resumen de la Argentina con mezcla de orígenes y culturas, donde los chicos crecen expuestos a situaciones de riesgo constante, como la delincuencia, la violencia, la criminalidad, la prostitución y las drogas".

En este contexto, Christine y su equipo –artistas profesionales, psicólogos, docentes y antropólogos, entre otros– apuntan a reforzar a la persona a través de la educación por el arte, logrando una relación de confianza que permite que los chicos puedan expresarse libremente y creer en sus potencialidades.

Así, las diversas disciplinas artísticas se convierten en el medio y no en el fin mismo del desarrollo, porque a través del arte y sus técnicas los niños pueden expresarse, experimentar procesos sociales, desarrollar sus capacidades para trabajar en grupo e incluso incrementar sus posibilidades para resolver situaciones complejas a futuro, encuentren o no una salida laboral a partir del arte.

Por amor al arte y a los niños

La fundación recibe a chicos de entre 3 y 18 años. De miércoles a sábado, en el cuartel de los Bomberos Voluntarios de la Vuelta de Rocha ofrecen talleres gratuitos de guitarra, teclado, literatura y escritura, arte plástico, títeres, danza, y video y fotografía: "Les damos un panorama bastante amplio, para que puedan conocer distintas herramientas y entender que ellos mismos pueden salir adelante a partir de sus propios recursos. Trabajamos con un equipo multidisciplinario con mucha ductilidad que pone la mirada en el chico y en su crecimiento. En general, los niños son muy desconfiados, porque lógicamente al vivir en situación de riesgo deben estar atentos. Es una forma de sabiduría. Pero la relación que tenemos con ellos es muy sana y directa, porque saben que estamos para ofrecer y no para pedir. Siempre fuimos muy respetuosos de sus ritmos sin forzar sus caminos y ofreciéndoles posibilidades".

Y sin duda los chicos lo perciben, porque saben que la fundación está ahí por y para ellos. Así abren sus corazones y muestran lo más puro que tienen: la expresión, a través del arte.

Descubriendo talentos

Incentivarlos es el punto fundamental. Y en esa búsqueda, según cuenta Christine, aparecen chicos que deslumbran por su talento e inteligencia: "Es una pena que se desperdicien estos recursos humanos, porque aquí hay un potencial increíble que sería un aporte fabuloso para la sociedad argentina".

Tal es el caso de Viviana Herrera, de 12 años, y Esteban Giordano, de 14, que recibieron una mención de honor en el certamen literario de poesía Flor de Poesía, organizado por el centro cultural El Perro y el bar notable Los Laureles, en el que participaron cerca de 300 poetas y poetisas de varios países de América latina.

Siguiendo esta línea, Casa Rafael organiza actividades que llenan de alegría a los chicos, como las muestras realizadas en el Museo Benito Quinquela Martín y en el Club Atlético Boca Juniors, donde dejaron ver sus talentos en plástica, música y danzas. O la realización de la revista El mono verde, que se publica gracias al apoyo de Fondation Stéphane Guy Croisiera de Suiza e incluye textos, dibujos, juegos, recetas de cocina, fotos de los talleres e información preparada por los docentes sobre los aspectos de la formación artística.

En 2011, también, la fundación incentivó a un grupo de adolescentes a realizar un video sobre la vida en el barrio, que fue declarado de interés cultural por el Ministerio de Cultura de la Nación.

Con estas acciones, Casa Rafael busca que los chicos descubran y potencien sus herramientas creativas para estar en condiciones de enfrentar mejor los desafíos de la vida: "Para ellos, la falta de espacio propio en sus casas, la promiscuidad, la disolución familiar, el abandono, la violencia y las drogas son parte de lo cotidiano. Estas actividades los ayudan a entender que el arte puede ser un recurso para la vida".

Hoy, la fundación recibe a unos 200 chicos, de los cuales 20 fueron becados con clases privadas o en dúo que les permiten consolidar aquello que aprenden en los talleres. A cambio, los beneficiarios se comprometen a enseñar lo que saben a otra persona.

Y así como los adolescentes tienen sus espacios, el programa Jugarte trabaja con chiquitos de 3 y 4 años desde la prevención, para que pueden desarrollar escudos que les permitan no entrar en la deriva social.

"He aprendido más en estos años que en muchos otros de mi vida, porque todos los días me enseñan algo. Me han enseñado a escuchar desde lo profundo, a respetar sus ritmos y especificidades. Por eso, la idea es seguir trabajando duro, para mejorar la propuesta y avanzar en un servicio que sea cada vez más fructífero."

Mientras tanto, Christine recorre los talleres y a cada paso se emociona por la energía que se vive en el aire: "Es un semillero de talentos –dice–. Aquí hay vida, ganas de ser". Y esos gestos, sonrisas, miradas, palabras sueltas y, en especial, esa mano en el corazón la ayudan a sentirse viva y a creer que un futuro mejor es posible. Sólo hay que saber buscarlo.

BIO

Profesión: ex subsecretaria general de la Unión Interparlamentaria Mundial

ONG : Casa Rafael

Fecha de nacimiento: 12/03/47

Area de acción: social y educación

Logros : proceso resiliente de niños y adolescentes en situación de riesgo psicosocial mediante el arte junto con un apoyo psicológico y psicosocial

Mas que palabras

Con el título Soñar en La Boca - Literatura Espontánea, la fundación sueña con publicar un libro de poemas escritos por los chicos, que fue declarado de interés cultural por el Consejo de Promoción Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. "Sólo queda encontrar a los mecenas", dice Christine.

Una vez hecho realidad el sueño, los lectores podrán disfrutar de textos como éstos:

"Tengo guardado en mi alma

la pasión del barrio

y de los vecinos y de las pinturas.

En el corazón las poesías

y en el alma, las palabras"

Viviana Herrera (12 años)

"En la noche oscura ronda la soledad

Caminante de acero

Corazón de papel

Un beso en el final

Y un odio en la oscuridad"

Franco Marino (18 años)

Textual

"He aprendido más en estos años que en muchos otros de mi vida, porque todos los días me enseñan algo"

"Aquí hay un potencial increíble que sería un aporte fabuloso para la sociedad"

COMO COLABORAR

Casa Rafael

www.casarafael.org.ar

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