El ómnibus es el rey del transporte

Empresas familiares, la mayoría del interior, son las dueñas del sistema que se queda con 90 de cada 100 viajes que se hacen en el país
Diego Cabot
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5 de febrero de 2012  

Ya son parte del paisaje urbano de autopista, ruta o avenida de cualquier parte del país. Los casi 4500 ómnibus de larga distancia que van y vienen ya se pintan en cualquier paisaje urbano del país.

Y no es para menos. La Argentina actual, la del territorio grande y de los pueblos desperdigados y la de la aerolínea estatal que recibe miles de millones de dólares en subsidios aún se mueve por tierra. Los colectivos de larga distancia se quedan con 90 de cada cien pasajeros que se mueven en el país; ocho eligen el avión y apenas dos van por tren.

Justamente la quita de subsidios que decidió el Gobierno, que ya no entrega más gasoil a precio diferencial ni exime a los transportistas de pagar los peajes en las rutas concesionadas, impactará en nueve de cada 10 viajes que se hagan por el país.

Actualmente, los ómnibus de larga distancia llegan a 1600 destinos, de los cuales 800 son poblaciones de más de 10.000 habitantes. Según datos de la Cámara de Autotransporte de Larga Distancia (Celadi), en 2011 subieron a los casi 4500 vehículos alrededor de 64 millones de pasajeros que pagaron sus boletos. "Además -dice Gustavo Gaona, de la Celadi-, hay alrededor de cuatro millones de pasajeros más que están eximidos de pagar. Ese es un aporte del sector que importa alrededor de 500 millones de pesos por año que hace el sector."

Según datos de dos transportistas consultados, luego confirmados por la cámara, el año pasado fue un buen año. "Nos beneficiaron las cenizas porque mucha gente dejó de tomar el avión porque no podían volar o no tenían certeza de que saliera su vuelo. Sin embargo, pese a que fue un buen año, desde 2009 hay un estancamiento de la cantidad de pasajeros", reconoce Gaona.

El mundo de los ómnibus tiene como gran cabeza la ciudad de Buenos Aires: el 30 por ciento de los viajes llegan o salen desde las plataformas de la Terminal de Retiro.

¿Quiénes son los empresarios que están detrás del principal transportista de la Argentina? El grupo más grande, por lejos, está comandado por dos empresarios prácticamente desconocidos. Se trata del grupo Flecha Bus, la empresa que operan los hermanos Guillermo y Raúl Derudder, sobre quienes se tejen muchas historias sobre la real magnitud de la empresa, tienen la mayor parte de su operación en la zona norte y son fortísimos en el Litoral. Sus empresas más conocidas son Flecha Bus, Urquiza y Nueva Chevallier. Al igual que a sus colegas más importantes, se les atribuyen otra media docena de empresas que formarían parte del grupo.

El otro grande es Vía Bariloche, una empresa sureña liderada por Roberto y Rolando Trappa. Además, tiene convenios con muchas líneas que operan en el Sur, como Don Otto, Expreso Patagónico y Pehuenche, entre otras.

Andesmar está también entre los grupos más grandes. La firma de los ómnibus azules tiene una particularidad: tiene servicios que unen La Quiaca con Río Gallegos. Los alrededor de 200 colectivos pintados pertenecen a la familia Badaloni. Mendocina de origen, la empresa ha desarrollado otros negocios, como Andesmar Cargas, con la que hacen desde hace tres ediciones toda la logística del rally Dakar. Fronteras afuera, Andesmar cruza a Chile por tres pasos fronterizos y con El Rápido Internacional prestan un servicio que une Buenos Aires con Lima.

El grupo Crucero del Norte, que maneja el empresario Julio Koropeski, al que se le atribuyen otras como Turismo Parque y Sol Paraguay, es el que maneja la mayoría del transporte con el país guaraní.

Desde Misiones apareció otro jugador importante en los últimos años. Se trata de la familia Zbikoski dueños de Singer, de Costera y de Chevallier Metropolitana. Javier y Eduardo Zbikoski son los hermanos que están a cargo de la compañía que nació como una empresa de recolección de residuos en Misiones y que ahora explota el sistema de transporte metropolitano de Posadas y que es también dueña de dos líneas de colectivos urbanos de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.

Finalmente, aparecen los ómnibus colorados del Grupo Plaza, comandado por los hermanos Claudio y Mario Cirigliano. Plaza además es dueña de otras firmas como Merco Bus, Dumas, Plus Ultra y El Rápido Argentino, la mayoría de ellas con operación en el centro del país.

Plusmar es otra de las firmas grandes, cuya operación se concentra mayormente en la costa atlántica.

Costos altos y una lucha contra servicios ilegales

La cifra impacta: los casi 4500 buses de larga distancia recorren anualmente casi 1000 millones de kilómetros, más precisamente 972.000. Para servir esas rutas el Estado entregaba un cupo de gasoil, que no cubría el total del consumo, que se pagaba a precio diferencial. Y, además, no pagaba peajes.

"A partir de febrero, el cupo entregado se iría a cero. Por lo tanto, el incremento del costo operativo mensual del sector ascendería a 37,2 millones de pesos respecto de diciembre de 2011", dice un documento firmado por las tres cámaras que representan a los transportistas Celadi, Aaeta y CEAP, y que fue entregado a la presidenta Cristina Kirchner.

El documento dice que el subsidio al sector "llega al 14% de lo que recibe Aerolíneas Argentinas y el 10,8% de la partida que se destina a financiar los subsidios al ferrocarril y el subte, incluido el déficit del Belgrano Cargas".

¿Quién pagará este costo? "La tarifa no se puede subir mucho más. Porque mientras el ómnibus no tiene ahora subsidios, Aerolíneas Argentinas recibe $ 3000 millones anuales. Entonces, las tarifas nuestras se pegan con las aéreas, por lo menos en los destinos en los que se compite directamente", dicen en Celadi. Otro de los factores que molestan cada vez más a las empresas del rubro es la competencia con los servicios irregulares. "Las combis tienen autorizaciones para viajes de turismo. Entonces tienen muchos menos costos, como, por ejemplo, tienen que poner un chofer a lugares en los que a nosotros nos obligan a poner dos", se quejan.

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