Friedrich Hölderlin

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17 de febrero de 2012  

A LAS PARCAS

Sólo un verano dadme, oh poderosas,

y un otoño a mi maduro canto,

a fin de que mi corazón del dulce

juego saciado muera más conforme.

Al alma que en la vida su divino derecho

no se le dio, tampoco halla reposo

allí abajo en el Orco;

mas si he logrado un día lo sagrado,

caro a mi corazón, el Poema,

Bienvenido entonces el silencio

del mundo de las sombras, satisfecho

estaré aunque mi lira

no me acompañe abajo; una vez sola

habré vivido al fin como los Dioses,

y más no hace falta.

De: Himnos tardíos. Otros poemas, traducción de Norberto Silvetti Paz, Fondo Nacional de la Artes/Editorial Sudamericana, 1972

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