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Una lejana cercanía

El argentino Miguel Ángel Petrecca ofrece, en traducciones ceñidas al habla rioplatense, un completo panorama de la poesía china contemporánea
Sandro Barella
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17 de febrero de 2012  

Si pudiera establecerse cuándo las cosas dan comienzo, Un país mental tiene su origen en las lejanas reuniones de las que Miguel Ángel Petrecca intervino, junto con otros poetas, con el fin de traducir poesía china partiendo de un diccionario y un deseo colectivo. A poco de empezar, el grupo encabezado por Daniel Durand se disolvió; lo que siguió fue la decisión de Petrecca de estudiar la lengua china, lo que lo llevaría, gracias a una beca, al país de la Gran Muralla, donde permaneció durante más de un año. El resultado de ese periplo es esta antología que reúne 100 poemas chinos contemporáneos.

La imagen que devuelve la lectura es la de compartir una tradición que se nos vuelve próxima al haber sido despojada del exotismo y al tratarse de poemas que en su mayoría han sido escritos en las últimas dos o tres décadas. El hecho de que la traducción se ciña a la lengua que el español adquirió en la ribera del Plata profundiza esa proximidad. Como se lee en el prólogo, la poesía china de comienzos del siglo XX tuvo, lo mismo que en Occidente, sus tensiones y movimientos de ruptura. En este caso, implicaba la aproximación a elementos de la tradición occidental y la incorporación del habla cotidiana a la escritura poética. Los poetas de esta antología han sido atravesados, por un lado, por la Revolución Cultural, y por otro, por los hechos que desembocaron en la masacre de Tiananmen. En ese contexto político es en el que surgen, en la década del 80, multitud de grupos y revistas literarias que componen un mapa de una diversidad sorprendente.

En menos de diez páginas de prólogo, Petrecca demarca el entorno de los poemas seleccionados. Suficiente. Los poemas, luego, hablan por sí solos. Se podría decir que hay ciertos componentes, dentro de la heterogeneidad, que aparecen como denominadores comunes: la relación elemental con la naturaleza o la presencia de los muertos en el imaginario. La fuerte tradición de país rural puede hacerse presente tanto en un poeta de los considerados "intelectuales" como Duo Duo (Pekín, 1951), quien desde su exilio en Londres escribe "Sin campesino no existe la plegaria nocturna", como en Yang Jian (Maanshan, 1967), poeta budista que escribe: "Los campesinos cavan en un campo de ajo,/ y la luz penetra en la tierra:/ así es como los muertos obtienen la felicidad".

Como en buena parte de la poesía contemporánea, también está presente la preocupación por el poema como tema del poema. Hay poetas de aliento narrativo como Yu Jian (Yunnan, 1954) o Xiao Kaiyu (Sichuan, 1960), quienes comparten además cierto desencanto sin lamento por el rumbo que tomaron las cosas. Hay, incluso, un poeta que ha vivido tres años en Buenos Aires y ha dejado testimonio en sus poemas. Song Lin (Xiamen, 1958) escribe en "Barrio chino": "Una vez al mes me dirijo en tren hasta Belgrano,/ a donde está mi patria sola entre dos calles".

Un país mental es un libro extraordinario al menos en dos sentidos. Los textos publicados superan en calidad la medida promedio de las antologías. Por otra parte, Petrecca pone en manos de los lectores argentinos una tradición poética que está viva. La lectura de "Ciudades de paso", especie de diario de campaña de Petrecca durante el tiempo que duró su viaje, que aparece como adenda a la antología, es un placer adicional que los lectores sabrán agradecer.

Un país mental. 100 poemas chinos contemporáneos

Por Miguel Ángel Petrecca (comp. y trad.)

Gog y Magog

244 páginas

$ 75

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