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El artista: una declaración de amor

La película que está más cerca de ganar el Oscar se estrena hoy; aquí, cinco razones para entender por qué todos la quieren
Marcelo Stiletano
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16 de febrero de 2012  

El mundo entero parece haberse enamorado de El artista . A lo largo de un camino que se inició en mayo último, cuando el Festival de Cannes consagró como mejor actor a su protagonista, Jean Dujardin, hasta la actual antesala del Oscar, en la que aparece como sólido (y sorprendente) favorito, esta pequeña producción francesa, filmada en Los Angeles durante apenas 35 días, no dejó de cosechar reconocimientos, aplausos y una admiración generalizada que, en muchos casos, nació de la simple curiosidad.

¿Qué llevó a una película muda y realizada en blanco y negro a convertirse en la preferida de los críticos, del público y, sobre todo, de quienes votan los premios más importantes? ¿Por qué cautiva en todas partes un film que habla de tiempos idos con un lenguaje propio de aquellas circunstancias? Aquí se esbozan cinco razones por las cuales El artista –cuyo estreno en la Argentina anuncia Diamond para hoy– es la película del momento.

1.- Por amor al cine

Este año, las dos máximas candidatas al Oscar son sendas películas que giran alrededor de los orígenes del cine. El estadounidense Martin Scorsese, en La invención de Hugo Cabret, apela a la tecnología de vanguardia que hoy impone la maquinaria de Hollywood (el 3D) para ambientar en una ficticia París su tributo al inventor del cine entendido como fábrica de sueños mágicos, George Meliés. El francés Michel Hazanavicius, en El artista, recurre al blanco y negro y a la reminiscencia de las técnicas y las modalidades de rodaje del cine mudo para ambientar en el Hollywood de 1927 su tributo al momento en que allí se vive la transición hacia el sonoro. Un momento fundacional que al mismo tiempo constituye una despedida y que recupera, con nostalgia y (sobre todo) con los modos propios del lenguaje cinematográfico de aquel momento toda una manera de entender el mundo y la expresión artística a través de la pantalla.

Como señaló con agudeza el crítico canadiense Schlomo Schwartzberg, El artista propone un homenaje a la etapa muda del cine que no constituye una copia exacta de aquella experiencia ni debe verse como tal. Y sí, en cambio, como un acercamiento contemporáneo hacia aquella época ya lejana. Por eso también podría extraerse de su propuesta una suerte de debate o reflexión abierta acerca de los vínculos entre la expresión artística y las innovaciones tecnológicas dentro de la evolución cinematográfica.

En este sentido, Schwartzberg señala que el gran mérito de El artista fue haber logrado que el espectador del siglo XXI pueda experimentar reacciones y emociones frente a la pantalla del mismo modo en que el público de 1929 vivía conscientemente todo el fenómeno de desaparición del cine mudo y aparición simultánea del sonoro. Todo, con el espíritu ligero de aquella tradición tan inocente y espontánea en materia de puesta en escena y actuación.

2.- Un homenaje que se vive como experiencia nueva

Algunos de los críticos cinematográficos más rigurosos y exigentes del mundo destacaron ante todo de El artista la significación de haber traído a nuestros tiempos la suma de los elementos que en el pasado hicieron grande al cine. Situaciones y valores que el espectador vive ante la pantalla y que lo llevan a renovar todo el tiempo su contrato implícito con el cine: no hay lugar –diría esta visión– donde puedan expresarse, representarse y mostrarse mejor las mayores emociones que puede experimentar una persona.

Lo que El artista consigue, desde esta visión, es unir la candorosa inocencia de aquel cine pionero con la poderosa autoconciencia que el lenguaje cinematográfico adquiere luego de un siglo de evolución a través de su máximo atributo expresivo (la imagen) y una sucesión de conscientes y expresos homenajes a diferentes etapas y nombres de la historia del cine: Douglas Fairbanks, Rodolfo Valentino, Gene Kelly, El ocaso de una estrella, Nace una estrella, Cantando bajo la lluvia, Vértigo.

3- Un cruce perfecto entre dos mundos

El artista es la muestra más cabal en mucho tiempo (asombrosamente coincidente con La invención de Hugo Cabret) de lo complementarios que son los dos mundos pioneros del cine. Europa (Francia, sobre todo) y Hollywood, tantas veces forzados a recelarse y distanciarse por razones a veces estéticas y a veces (las más) económicas y de política cultural, viven aquí la experiencia de un encuentro y una mancomunión.

Parece difícil imaginar a esta altura a cualquier hombre de Hollywood al frente de un proyecto de estas características. Su artífice tenía que ser un francés, Michel Hazanavicius, para dejar en claro que sin el espíritu artístico del cine europeo era casi imposible imaginarlo. Pero al mismo tiempo hay que reconocerle al realizador francés la inspirada decisión de llevar ese tributo al propio corazón hollywoodense. La película se filmó en los estudios Warner, uno de los pilares físicos y geográficos del mundo Hollywood, mediante un perfecto equilibrio entre una pareja protagónica europea y un reparto en el que sobresalen rostros estadounidenses muy familiares para el cinéfilo, como John Goodman, James Cromwell, Penelope Ann Miller y Malcolm McDowell. Otra demostración del cuidadoso equilibrio que asegura la rica y armónica convivencia entre dos mundos.

4.- Jean Dujardin y Berenice Bejo

El artista se apoya en conceptos y miradas sobre la experiencia cinematográfica y sus emociones, pero éstas logran expresarse a través de sus protagonistas. Y, en este caso, Jean Dujardin y Berenice Bejo han logrado también que se hable cada vez más de ellos cuando se habla de El artista.

Dujardin –como señaló Fernando López en su columna publicada anteayer en estas páginas– es un "imán infalible" en la taquilla de su país. No habla inglés y visitó en contadas ocasiones Estados Unidos, pero le alcanzaron tres meses de estada permanente en Hollywood previa al rodaje, según The New York Times, para que pudiese descifrar los secretos del cine mudo en materia de expresión actoral, empezando por el fino bigote al estilo Douglas Fairbanks que luce en gran parte del film. El diario neoyorquino reproduce al respecto el generoso elogio de Hazanavicius, para quien el lenguaje corporal y la riqueza de las expresiones faciales de Dujardin le permitieron acomodarse tanto a los primeros planos como a las escenas trabajadas a partir de planos generales. Tan carismática resulta su interpretación que por estas horas aparece como el único en condiciones de rivalizar con George Clooney –indiscutido favorito de Hollywood– por el Oscar al actor protagónico. Uno de los dos se lo llevará.

En cuanto a Bejo, inexplicablemente relegada por la Academia de Hollywood al quinteto de actrices de reparto cuando es la genuina protagonista femenina de la película, su condición de argentina nativa es un factor espontáneo y natural de interés para la exhibición de El artista entre nosotros. Al margen de este hecho, la intérprete que creció y se formó en Francia –donde llegó con su familia cuando apenas tenía tres años–, que además es esposa de Hazanavicius, tiene suficiente talento y peso propio como para despertar por sí misma la curiosidad por ver El artista.

Los atributos interpretativos aplicados a Dujardin también le corresponden con creces, y seguramente a esos recursos de actriz y bailarina habrá que sumar el excepcional aprovechamiento que su figura cobra en las locaciones y el vestuario, adaptados al momento en que el cine mudo está por dejar lugar al sonoro.

5.- Uggie

El artista acaba de agregar a su generosa cosecha de premios el reconocimiento a la mejor mascota cinematográfica del año. El último lunes, en Los Angeles, un terrier Jack Russell conocido ya en todo el mundo gracias al film como Uggie se llevó el Golden Collar al mejor perro del año en la pantalla grande, derrotando nada menos que a Blackie, el imponente doberman de La invención de Hugo Cabret. No hacen falta ladridos y sí, en cambio, regocijantes movimientos para que el can literalmente se robe algunas de las escenas decisivas de la película. "Estoy feliz de estar presente en este premio, porque yo mismo le debo mi carrera a otro animal, un chanchito", reconoció Cromwell, cuya primera aparición notable en pantalla tuvo que ver con el éxito de Babe. También por el lado de las mascotas El artista se hace querer.

En números

  • 15 millones de dólares

    Es lo que costó filmar El artista.
  • 60 millones de dólares

    Es la cifra que, hasta anteayer, recaudó la película en la taquilla globalizada. De ellos, unos 24 millones corresponden sólo al mercado estadounidense.
  • 10 nominaciones

    Al Oscar tiene la película: film, director (Michel Hazanavicius), actor protagónico (Jean Dujardin), actriz de reparto (Bérenice Bejo), guión original, música original, edición, vestuario, fotografía y dirección de arte.
  • 7 premios Bafta

    Obtuvo el último domingo. El equivalente británico del Oscar consagró a El artista como ganadora en las categorías de mejor film, director, actor protagónico, fotografía, vestuario, música original y guión original.
  • 59 premios y 70 nominaciones

    Lleva acumulados en total desde su presentación en el Festival de Cannes, en mayo de 2011.
  • 35 días

    Se emplearon para el rodaje del film, según el testimonio de Jean Dujardin.
  • 40 copias

    Son las que tendrá desde hoy El artista para su estreno en los cines de la Argentina
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