Moreno exigió a las empresas que compensen importaciones

Ante 100 directivos, dijo que si no cumplen, él manejará las compañías; críticas a Brito y Rattazzi
Francisco Olivera
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18 de febrero de 2012  

Nunca estuvo, desde que es funcionario, tan envalentonado, teatral y provocador. Guillermo Morenorecibió ayer a 100 empresarios con el catering con que viene agasajando en estos días: alfajorcitos de la feria de La Salada que llevan adherida una calcomanía con la frase "Clarín miente". La misma leyenda de unos globos que estaban sobre la mesa y que se acabaron rápido. Entonces, el secretario de Comercio Interior dio su mensaje: si cumplen lo que pide el Gobierno, es decir, compensan las importaciones con exportaciones, nadie sufrirá inconvenientes y todos tendrán rentabilidad. De lo contrario, será él quien tenga que "manejarles" la empresa.

Había convocado a las 8.15 de la mañana. Lo escuchaban, mudos, en uno de los salones de la secretaría, ejecutivos de firmas que importan o exportan, y que en estos días sufren las consecuencias o la incertidumbre de la Declaración Jurada Anticipada de Importaciones, el nuevo régimen para el comercio exterior. Les dijo que ellos eran el 50% de los fondos que el país se gastaba en compras externas y que el miércoles y el jueves próximos convocaría al resto. Según él, unas 240 empresas suponen el 80% de lo se va en divisas. Es lo que en verdad le preocupa.

Como siempre, amenazó y habló en público de varios. Dijo que, si entendían lo que él estaba diciendo, todos se irían de vacaciones y ganarían dinero. Si no lo entendían, que vieran a su secretaria, que según Moreno andaba con una bolsa, y que le dieran a ella las llaves de la empresa porque sería él el conductor del negocio. Puso un ejemplo: si asimilaban esos conceptos, les iría como a la automotriz Audi; si no, en cambio, como a BMW, que se demoró en compensar importaciones y perdió mercado.

Reparto de críticas

"Brito es un traidor", volvió a sentenciar. Acusó otra vez al banquero de haber generado, con el economista Orlando Ferreres, una corrida cambiaria a fines del año pasado. "Yo me la banco, se lo digo en la cara", sostuvo, y agregó que, si alguno tenía problemas con los insumos o la actividad, debía comunicarlo. Allí involucró a Fiat: contó que el mes pasado, cuando la terminal tuvo que suspender un turno por la caída en la demanda de Brasil y la falta de repuestos, él llamó a Cristiano Rattazzi, CEO de la filial, y no lo ubicó. "¿Y dónde estaba Rattazzi?", exclamaba Moreno ante un público entre risueño y nervioso, mientras hacía con medio cuerpo un gesto como quien toma sol. "¡En Punta del Este!", se contestó a sí mismo, y ubicó al empresario en una celebración que, según los industriales, no es cierto que lo haya incluido: "¡En la fiesta de Brito!"

Lo escuchaba Adalberto Russo, directivo de Fiat. "Russo, viniste", intimidó Moreno, y se preguntó si venía por Fiat o por alguna otra empresa que, acusó, hubieran creado para evadir. Después arremetió contra YPF. Dijo que había compañías del polo petroquímico que se estaban quejando de la falta de gas y que les había aconsejado que se presentaran ante Defensa de la Competencia. Al fabricante de alfombras Sergio Meller le celebró que hubiera ido con su hijo, y a un ejecutivo alemán lo llamó "Chucrut".

Los empresarios suelen decir que Moreno se va de este tipo de reuniones con una idea equivocada sobre lo que ocurre en las compañías. Es el motivo por el que la Unión Industrial Argentina (UIA) descartó una propuesta interna de invitarlo a sus instalaciones. Si nadie abre la boca por miedo no tiene sentido reunirse, fue el razonamiento. Algo parecido ocurrió esta semana en todos los contactos del secretario con hombres de negocios.

E incluso ayer, después del encuentro: mientras desde algunas entidades pequeñas mandaban comunicados de respaldo al nuevo esquema de comercio exterior, las quejas se multiplicaban en las grandes cámaras o compañías. En una automotriz que no es Fiat afirmaron ayer que esta semana, en algún momento llegó a peligrar, a las 5 de la mañana, la apertura de plantas que finalmente abrieron cuando, a último momento, aparecían las piezas. Con determinados repuestos como un apoyabrazos, dicen en este sector, se puede sacar el auto y terminarlo después, pero nadie saca un vehículo si no tiene el parabrisas.

Ayer, mientras la Cámara de Comercio de Estados Unidos expresaba en un comunicado inquietud por las medidas tomadas por la Argentina (ver aparte), el Sindicato de Bioquímicos y Farmacéuticos citaba los medicamentos que faltan: Rivotril, Buscapina, Bactrín y Reliverán.

Pero Moreno mira hacia adentro. Aunque ayer les pidió a los empresarios que lo acompañaran a Angola, adonde irá el 4 de marzo con una misión comercial. Según el secretario, el país africano importa US$ 30.000 millones en productos que se fabrican aquí. En realidad, él sostiene que la Argentina es un ejemplo.

Una voltereta discursiva le alcanzó para fustigar a la Unión Europea y al ex ministro de Economía Martín Lousteau. Dijo que había que atender a lo que estaba pasando en Europa y, en particular, en Italia. "No sé dónde va a terminar ese país -se explayó-. Contratan a 20 Lousteau, a 20 tecnócratas, y no lo pueden arreglar."

El Senasa también revisará declaraciones juradas

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) adhirió al sistema de declaraciones juradas anticipadas para la importación (DJAI), informó ayer la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), que está a cargo del sistema. El Senasa es la tercera entidad pública, después de la Secretaría de Comercio Interior y la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) en sumarse como organismo de control al régimen de "Ventanilla Unica Electrónica", y se pronunciará sobre las importaciones de productos sujetos a "requisitos fitozoosanitarios, de inocuidad, registrales y de autorización de uso y comercialización", según indicó la AFIP.

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