Novias-Madrinas-15 años

Un vistazo a la vida cotidiana del comerciante porteño
Javier Porta Fouz
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23 de febrero de 2012  

Novias–Madrinas–15 años (Argentina/2011; hablada en castellano) / Dirección: Diego Levy y Pablo Levy / Guión: Diego Levy y Pablo Levy / Fotografía: Diego Levy y Pablo Levy / Edición: Diego Levy y Pablo Levy / Música: Alexis Estiz y Matias Eschiselman / Elenco: Hector Alberto Passalacqua, Jose Antonio Espido, Pablo Sayago, Ángel Andres Calabria, Moises Khabie, Elias Levy / Distribuidora: BD Cine / Duración: 61 minutos / Calificación: apta para todo publico

Nuestra opinión: muy buena

Dentro del Nuevo Cine Argentino nacido en la década del noventa del siglo pasado hubo un cortometraje clave y que no estuvo en Historias breves. Se llamaba Negocios (1995), de Pablo Trapero, y en 16 minutos contaba la vida –un modo de vida– de y en un negocio de repuestos para automotores de San Justo. El negocio de Negocios era el negocio del padre de Trapero. Negocios era un corto que respiraba autenticidad; algunos años después, Trapero daría la vuelta al mundo con Mundo grúa. En la tradición de Negocios se ubica Novias–Madrinas–15 años, de los hermanos Diego y Pablo Levy, que pintan, en un pequeño gran largometraje de una hora de duración, la vida –un modo de vida– de y en una sedería del barrio de Once. La sedería de Elías Levy, padre de los directores.

Riesgo de documental casero familiar, anulado. Riesgos de amateurismo y de exceso de confianza, anulados. Riesgo de mera observación de ojo bovino (holgazán), anulado. Los directores, con radiante sencillez –lograda mediante capacidad de sustracción y claridad estructural sofisticadas–, obtienen una película honesta, modesta y entrañable. Presentan a cada empleado, que cuenta un poco de su vida, algo del trabajo, otro poco "del arte de la venta". Hay también algunos momentos de interacción con los clientes (que son casi todas clientas), otros momentos de la vida cotidiana en el local (prácticamente no hay planos fuera de él), y tenemos la sensación o, mejor dicho, la plena seguridad, de que se relata un mundo que se entiende, se conoce y se siente cercano.

El último personaje en aparecer es el dueño, Elías, alias "el Negro". Para ese entonces, ya ha sido descripto y entrevisto su carácter (cascarrabias, gruñón, comprometido con su local). Y para ese momento de la película ya hemos atesorado las entrevistas no con telón de fondo sino con tela de fondo. Como si esas telas iluminadas fueran la pantalla azul o verde de los rodajes del Hollywood clásico, permiten imaginar los relatos que se nos cuentan, como si fueran a cobrar vida y movimiento ante nosotros: la historia de amor del viudo, el triunfo millonario en el casino en Europa del jugador, el coleccionismo "para evitar el psicólogo" del filatelista, el público con el que parece soñar el cantor. Novias–Madrinas–15 años relata un mundo cotidiano que a la vez parece estar en vías de extinción: los comercios de la ciudad de Buenos Aires atendidos por sus dueños y con empleados que ya llevan décadas trabajando. Empleados articulados, curtidos, no sin orgullo profesional y hasta con cierto amor por un local al que llegan mayormente señoras y chicas a comprar telas, con el plan de lucir espléndidas como novias, madrinas o quinceañeras.

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