Hallaron el cuerpo de Lucas en el tren y se desató la violencia

Después de casi 58 horas de búsqueda fue encontrado entre el tercero y cuarto vagón; Hubo actos de vandalismo y gases en la estación; El juez excarceló al maquinista y el fiscal pidió investigar los subsidios
Gabriel Di Nicola
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25 de febrero de 2012  

Habían estado a metros de su cuerpo, pero nadie lo había descubierto. Las esperanzas de encontrar con vida a Lucas Menghini Rey se desvanecieron ayer, cuando agentes de la Policía Federal hallaron el cadáver del joven aprisionado entre el tercero y cuarto vagón de la formación N° 3772 del ferrocarril Sarmiento, que el miércoles pasado chocó contra el paragolpes hidráulico de la estación Once.

La noticia del hallazgo del cuerpo del joven, casi 58 horas después de ocurrida la tragedia, provocó indignación y serios incidentes en la estación Once, que terminaron con varios uniformados de la Policía Federal heridos y, por lo menos, dos detenidos.

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La familia de la víctima 51 de la tragedia se mantuvo alejada de los desmanes. La noticia del hallazgo del cuerpo los encontró en la estación Once, donde esperaban noticias esperanzadoras.

Pocas horas antes del desenlace, el fiscal federal Federico Delgado le había solicitado al juez Claudio Bonadio que cite a declarar como testigos a los delegados que hicieron denuncias sobre la falta de mantenimiento en los trenes de TBA.

El representante del Ministerio Público pidió también que se investigue qué hizo la empresa con los millonarios subsidios que le giró el Estado nacional y apuntó a la presunta responsabilidad de los funcionarios que debían controlar que la compañía invirtiera los fondos en mantenimiento.

Anoche, luego de tomarle declaración, el magistrado excarceló a Marcos Antonio Córdoba, el conductor de la formación N° 3772.

La madre del joven, María Luján Rey, llegó a la estación Once a las 17.58. Minutos después, la Policía Federal fue hasta el andén donde estaba la formación 3772 de TBA para comenzar una nueva búsqueda más intensa y descubrió el cadáver del joven.

El hallazgo del cuerpo de Lucas se precipitó después de que su padre, Paolo Menghini, revisó junto a los investigadores las imágenes obtenidas por las cámaras de seguridad instaladas en la estación San Antonio de Padua, donde el joven se subió a la formación.

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"Las filmaciones mostraron que un joven de características similares a las de Lucas se subió al tren en el cuarto vagón. Tenía la vestimenta y una mochila similares a las del muchacho desaparecido", explicó a LA NACION una fuente de la investigación.

El mismo informante sostuvo que Menghini Rey subió al tren por la ventana de la cabina de mando del vagón. "Se sentó en el banco del motorista del cuarto vagón", afirmó el vocero con acceso al expediente.

Si bien aún falta el resultado de la autopsia que determinará cuándo se produjo el fallecimiento, se supone que Lucas murió en el momento que el tren chocó contra el paragolpes hidráulico al llegar a la estación Once. "Cuando se produjo el choque, el cuarto vagón quedó sellado con el tercero", dijo una fuente del caso.

Apenas pudieron separar algunos hierros, los bomberos de la Policía Federal que trabajaron ayer entre el tercero y cuarto vagón encontraron una mochila. Era la primera pista de que el cuerpo aprisionado era el de Menghini Rey. La certeza llegó cuando encontraron en su interior los documentos del joven.

En ese momento, la familia de Lucas aún intentaba mantener las esperanzas. Deseaban que el cuerpo hallado no fuera el de Lucas. Eran casi las 19 y, en la estación Once, la tensión ya era evidente.

Una fuente oficial descartó que la demora en hallar el cuerpo de Lucas se hubiera debido a una falla en el operativo de rescate, a cargo de los bomberos (ver aparte). "Era imposible darse cuenta. El cuerpo estaba aprisionado entre hierros", explicó la fuente consultada y agregó: "Si hubo un error o negligencia, será el juez Bonadio el que deberá definirlo, pero el mismo magistrado estuvo en el lugar [por anteayer] y tampoco advirtió lo sucedido".

Anoche, el Ministerio de Seguridad de la Nación difundió un comunicado para brindar detalles sobre cómo se encontró el cadáver. Se explicó que "siguiendo instrucciones de la ministra Nilda Garré para contribuir a dar con el paradero del joven desaparecido durante el accidente ferroviario, el jefe de la División Cuartel IV Recoleta, comisario Raúl Abuin, dio con indicios de que entre los restos de la cabina del motorista del cuarto vagón podría haber un cuerpo".

Según supo LA NACION de fuentes de la investigación, los "indicios" del comisario Abuin fueron los fuertes olores que había en el andén.

"Se identificó que el cuerpo de Menghini Rey se encontraba dentro de la cabina de conducción del motorman del cuarto vagón, lugar vedado a los pasajeros, que se hallaba en desuso y sin comunicación con el interior del mismo por hallarse las puertas clausuradas. Este reducto había sido totalmente deformado por el impacto entre el tercero y cuarto coche, producto de la incrustación de aproximadamente 60 centímetros. entre uno y otro", afirmó el comunicado de prensa.

Y se agregó: "Se pudo verificar que en el espacio comprendido entre el tablero de maniobras y la pared que había sido achatada por el impacto, se encontraba sobre el suelo y debajo del tablero un cuerpo sin vida dentro del punto de impacto entre los dos vagones".

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Mientras la familia de Lucas iba a la Morgue Judicial, el clima en la estación Once se enardeció. "El grupo que comenzó los incidentes era una vanguardia preparada para los desmanes. No se trató de un acto espontáneo", dijo una fuente policial. Pasadas las 20, unas 25 personas –todos jóvenes, entre ellos algunos niños– irrumpieron por la puerta principal de la estación Once, sobre la avenida Pueyrredón. Ingresaron cargando palos y un tacho lleno de papeles, bolsas y cartones para incendiar, que momentos antes habían juntado de los comercios de la zona.

"Entraron directamente a romper todo. Era un grupito que no estaba con nosotros. En total no eran más de 30", dijo Marcela, una pasajera del tren Sarmiento que había llegado alrededor de las 20 para acompañar a la familia de Lucas y reclamar justicia por las víctimas de la tragedia.

Más incidentes

Con el avance de la Infantería, que estaba apostada sobre el ingreso en la calle Mitre, el grupo de violentos se replegó por la entrada de Pueyrredón, donde provocaron más incendios sobre la vereda y la avenida. Luego, continuaron su marcha por Pueyrredón y rompieron carteles lumínicos, paradas de colectivo y cabinas de teléfono público.

Al llegar a Rivadavia casi Urquiza, rompieron la vidriera de un locutorio y maxiquiosco, que no había llegado a bajar sus persianas. En el lugar, había una familia con un bebe y una niña de cuatro años, que debió esconderse para no ser alcanzada por los violentos. "Se llevaron toda la mercadería y la recaudación", dijo la dueña del local, una ciudadana china.

Mientras tanto, en la esquina de la estación Once, un centenar de pasajeros y familiares continuó manifestándose pacíficamente sobre Mitre y Pueyrredón al grito de "¡¿Cristina dónde está?!"

Con la colaboración de Mariano Gaik Aldrovandi.

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