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El Gobierno, más cerca de rescindir la concesión

La Presidenta se recluyó en Santa Cruz
Mariano Obarrio
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25 de febrero de 2012  

La presidenta Cristina Kirchner viajó ayer a Río Gallegos y regresará pasado mañana. Pero la plana mayor del Gobierno buscaba anoche una salida para la crisis de la tragedia de Once y analizaba la posibilidad de sancionar o rescindir la concesión del ferrocarril Sarmiento, en manos de TBA, debido a que existiría una cadena de incumplimientos de inversiones y de mantenimiento que tornaría insostenible la continuidad del Grupo Cirigliano.

Según pudo saber LA NACION, dentro de la Casa Rosada hay dos bandos enfrentados por esto. El ala política, más cercana a la Presidenta, promueve la urgente la ruptura del contrato con TBA. Del otro lado, el ministro de Planificación, Julio De Vido, aún resiste esa alternativa.

"Existe enorme preocupación", aseguró a LA NACION un funcionario de primera línea, en medio de un hermetismo que puso en evidencia la extrema inquietud oficial. La situación se complicó ayer luego de que fue hallado muerto el cuerpo de Lucas Menghini Rey dentro del tren y se desataron incidentes en la estación de Once.

El obstáculo para sancionar o disolver al grupo concesionario es la estrecha relación que existe entre De Vido y los hermanos Claudio y Mario Cirigliano. Se trata de uno de los grupos empresarios que más negocios concentró con el Estado: controla TBA, el Grupo Plaza (líneas de colectivos), Lua (seguros), Emfersa (construcción de material ferroviario), Tatsa (carrocería de buses) o Cometrans (conversores para televisión digital).

En medio de la resignación que había en el Gobierno por el viaje de Cristina Kirchner a Santa Cruz, que expuso a la Casa Rosada a fuertes críticas en las redes sociales, altos funcionarios comentaron a LA NACION que están analizando ir contra el concesionario, "porque hubo incumplimientos de inversión y mantenimiento". Esos expedientes se ventilan en la Secretaría de Transportes, que dirige Juan Pablo Schiavi .

Los voceros del área tenían orden de no atender a periodistas. Pero en círculos cercanos a De Vido se pudo saber que "se está trabajando en eso, pero no se puede decir nada".

¿Por qué viajó Cristina Kirchner al Sur en medio de la tensión? No consideró conveniente suspender la conmemoración que hoy hará por el cumpleaños del fallecido ex presidente Néstor Kirchner. Visitará el mausoleo de su esposo, con sus hijos y familiares más íntimos.

El expediente

En el Gobierno existe expectativa por la declaración, ante el juez federal Claudio Bonadio, del maquinista Marcos Córdoba. Los indicios que tenían anoche en Balcarce 50 eran que Córdoba daría detalles de las malas condiciones del material rodante.

Eso apuraría el expediente que analiza el Gobierno sobre incumplimientos de inversión de TBA. En ámbitos gremiales sostienen que el martes podría anunciarse el fin de la concesión. La Casa Rosada sabe que el juez investiga la cadena de responsabilidades por la falta de control estatal al Grupo Cirigliano. Es así como existen razones para anticiparse y rescindir el contrato.

La primera reacción de Cristina Kirchner, comunicada anteayer por De Vido y Schiavi, fue presentarse como querellante en la causa. Buscó así ponerse a la par de las víctimas y los damnificados en una estrategia de victimización, pese a que el Gobierno es responsable por el control de TBA y podría ser imputado. Como querellante, suponen en Balcarce 50, disminuirían las acusaciones contra el Estado y éste podría acceder al expediente, pedir medidas de prueba y controlar la causa. Podría orientar la pesquisa hacia el concesionario o hacia el maquinista, según convenga. De Vido había dicho que no habría protección para TBA, pero que se esperaría a la Justicia.

Otras veces el Gobierno sacrificó su vínculo con empresarios amigos. En la crisis cambiaria, con Jorge Britos (Banco Macro), y en la de combustibles, con el Grupo Eskenazi (YPF).

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