Suscriptor digital

El yerno del rey de España se desligó y acusó a su socio

Negó que su mujer, la infanta Cristina, tuviera algún papel en las empresas investigadas
Adrián Sack
(0)
26 de febrero de 2012  

MADRID.- Visiblemente nervioso, con el rostro surcado por la angustia y cerca de 12 kilos más delgado, Iñaki Urdangarín estuvo ayer a la altura del indeseable papel que le tocó en la historia. En una maratónica declaración de nueve horas ante el juez José Castro, el duque de Palma intentó, según su propio testimonio, "defender el honor" suyo y de su esposa, la infanta Cristina, que también podría ser citada a declarar la semana próxima.

En los juzgados de Palma de Mallorca, el yerno del rey Juan Carlos I se transformó ayer en el primer miembro de la familia real española en rendir cuentas ante la justicia por un escándalo de corrupción.

En concreto, se lo acusa de haber formado parte de una red que desvió al menos 6 millones de euros de fondos públicos del ayuntamiento de Valencia y las islas Baleares en su propio beneficio, a través de un entramado de empresas que utilizaban facturas falsas, empleados fantasma y entidades usadas como pantalla para esconder envíos ilegales de dinero.

Urdangarín, que hoy regresará al juzgado para completar su comparecencia, centró ayer su estrategia de defensa en delegar las responsabilidades de la administración irregular de fondos del Instituto Nóos, la entidad benéfica que presidió entre 2004 y 2006, a su ex socio, el empresario Diego Torres.

En una declaración que abundó en frases evasivas, el duque afirmó que "desconocía" en detalle el proceso vinculado con los pagos dudosos efectuados por Nóos a otras empresas, al explicar que Torres se encargaba de esa tarea. "Yo no adoptaba resoluciones en materia de contratación", le dijo Urdangarín al juez, según los apuntes recogidos por la prensa española, a la que no se le permitió registrar en video las instancias de la audiencia. Además, dijo desconocer el modo en que se hicieron las facturas sospechosas, presentadas en la sala del tribunal como prueba en su contra. Según informó la prensa española, en los próximos días podría haber un careo entre el duque y Torres.

Pero no todas fueron negaciones. En uno de los pasajes más llamativos de su declaración, afirmó que en una de las empresas creadas por él mismo, puso a dos de sus hijos (de 3 y 4 años en el momento de su fundación) como titulares, para que la empresa pudiese ser considerada "familiar" y pudieran participar de ella.

Tras hacer hincapié en que él era el "socio" y "no el administrador" del Nóos, Urdangarín también reconoció que el rey Juan Carlos I de Borbón le solicitó que dejara el instituto y todos sus negocios públicos en marzo de 2006. Este dato coincide con las filtraciones que tuvo el expediente de la fiscalía en las semanas previas a la audiencia, donde se informaba que, durante aquel año, el monarca envió a un asesor para que investigara las denuncias por corrupción contra su yerno. Fue entonces cuando el rey decidió apartar a Urdangarín de sus tareas, una orden que, un par de años después, se reafirmaría con su mudanza a Washington y su designación como consejero de Telefónica.

Defensa

La defensa del duque también puso el acento ayer en apartar a la infanta Cristina de toda sombra de culpabilidad, a pesar de que la hija del rey controlaba el 50% de la empresa inmobiliaria Aizoon, directamente vinculada al encubrimiento de pagos irregulares con dinero público. "Ella sólo tenía un papel testimonial", insistió su marido.

Urdangarín, que también debió responder por su participación en una segunda trama por malversación de otros 300.000 euros de dinero público, podría recibir una dura sanción económica en caso de ser hallado culpable. Según informó ayer la cadena de televisión española TVE, el sindicato Manos Limpias, uno de los querellantes en la causa, pediría al duque el pago de una fianza cercana a los tres millones de euros, así como también el retiro de su pasaporte.

Aquella versión formó parte de la danza de especulaciones que rodearon la intensa cobertura desplegada para cubrir la jornada. Contra todo lo que se dijo durante la semana, y a pesar de que el juez Castro autorizó al duque de Palma a ingresar a bordo de su automóvil por "cuestiones de seguridad", el imputado ingresó a pie e, incluso, hizo unas estudiadas y medidas declaraciones a los periodistas de más de 70 medios de comunicación que se hallaban junto a la entrada del tribunal.

"Mi intención es aclarar la verdad de los hechos y la declaración de hoy ayudará a demostrarlo. Vengo a defender mi honor", dijo Urdangarín. A pocos metros, un grupo de algo más de 300 manifestantes antimonárquicos compensó sus declaraciones a través de un estruendoso abucheo y pancartas con consignas contrarias a la Casa Real.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?