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La infanta Cristina, más implicada

El juez de la causa por malversación de fondos podría citarla para ampliar la declaración de Urdangarín
Adrián Sack
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27 de febrero de 2012  

MADRID.- El yerno del rey Juan Carlos I, Iñaki Urdangarín, volvió a negar ayer sus responsabilidades en el "caso Nóos", pero su polémica estrategia defensiva irritó al juez y podría forzar la próxima citación de su esposa, la infanta Cristina.

En el segundo día de declaración de Urdangarín como imputado, el magistrado José Castro interrumpió el interrogatorio para criticar la oleada de respuestas con las frases "no sé", "lo desconozco" y "no lo recuerdo" empleadas reiteradamente por el duque de Palma, acusado de haber desviado por lo menos 6 millones de euros de fondos públicos en su propio beneficio.

"Para decir esto, es mejor que no hubiera venido a declarar", le dijo el juez en uno de los momentos más tensos de la comparecencia, que se extendió por 8 horas.

Pero esta actitud podría tener consecuencias más allá del reproche del juez. La falta de precisiones en las respuestas recogidas mediante el cuestionario de cerca de 500 preguntas al que fue sometido Urdangarín precipitaría la citación de la infanta Cristina. La hija menor del monarca español, que se casó con la ex estrella del handball local en 1997, sería convocada por la justicia para que complete la información no aportada por el duque de Palma, con quien comparte el 50% de la propiedad de la inmobiliaria Aizoon. Esta entidad aparece directamente involucrada en la trama de blanqueo de fondos del ayuntamiento de Valencia y del gobierno de las islas Baleares, que luego habrían sido malversados por el Instituto Nóos, una entidad de beneficencia presidida por Urdangarín entre 2004 y 2006.

Sin poder de decisión

En su declaración ante el juez, que luego fue seguida por un interrogatorio a cargo del fiscal anticorrupción Pedro Horrach, el duque de Palma volvió a deslindar toda la responsabilidad de la toma de decisiones del Instituto Nóos en su ex socio, el empresario Diego Torres.

Al igual que en la primera sesión de anteayer, Urdangarín señaló que la "administración" del polémico ente estaba a cargo de Torres, a quien ayer, además, acusó de haber "negociado contratos públicos a sus espaldas". En otro pasaje de la maratónica sesión, también negó haber contratado "empleados fantasma" en el Nóos, ya que, según sus palabras, "no llevaba esos temas".

Por otra parte, afirmó que sólo se desempeñó como "emisario" de su ex socio en los negocios realizados por el instituto luego de que el rey decidiera apartarlo de esa fundación, en 2006.

En esta nueva citación ante el juez, con la que completó 17 horas de interrogatorio en sólo dos jornadas, Urdangarín se mostró más "tranquilo" y confiado que el sábado, según informó anoche la edición digital del diario El País.

Su abogado, Mario Pasqual Vives, declaró a los medios que el duque "tiene ganas de seguir explicando".

El yerno del rey, que cuenta con un amplio equipo de asesores, continuó con su línea de mantener al Palacio de la Zarzuela lo más alejado posible de los tribunales. En este sentido, evitó mencionar a su suegro, al que sólo se refirió en forma muy esporádica y genérica como "la casa de su majestad el rey".

Y cuando debió mencionar a su esposa también pareció tener la intención de proteger su "papel testimonial" en este caso, ya que Urdangarín aludió a ella en todo momento como "la infanta doña Cristina", pero nunca como su socia en Aizoon y, menos aún, como su mujer.

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