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El jefe de Pro se mostró más duro y condiciona el diálogo

Además de la presentación judicial, Macri exige más seguridad y obras
Jaime Rosemberg
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6 de marzo de 2012  

De la promesa a la realidad pasaron escasas 24 horas. Tal como dejó trascender anteanoche, Mauricio Macri se anticipó a la jugada del Gobierno y presentó al fuero en lo contencioso administrativo una medida de "no innovar" para evitar tener que dar marcha atrás con la decisión de no hacerse cargo del servicio de subterráneos.

La iniciativa, que según fuentes del macrismo, "forma parte de nuestra estrategia", es sólo la continuidad de un cambio de postura general hacia el Gobierno. "Vamos a tener la misma predisposición que ellos tienen con nosotros. Es decir, muy poca", reflexionó ayer un ministro del gabinete porteño ante LA NACION.

La decisión de endurecer el discurso y profundizar la postura opositora al Gobierno se combinará, como ha venido ocurriendo hasta ahora, con llamados a la paz y la concordia. "Se requiere una decisión política de la Presidenta, nosotros pusimos todo lo que podíamos poner", afirmó la vicejefa de gobierno, María Eugenia Vidal, en declaraciones radiales.

Tal como lo hizo Macri días atrás, Vidal pidió una entrevista con la Presidenta para encarrilar un diálogo que hoy está "en cero", según un miembro del grupo que habla diariamente con el jefe de gobierno. "De todos modos, las acciones judiciales no impiden el diálogo, siempre y cuando se salden los temas pendientes en lo que hace a la seguridad y las obras en el subte", agregó la vicejefa a LA NACION.

Además de preparar las presentaciones judiciales durante el fin de semana (un escrito adicional presentado ayer por el titular de Sbase, Juan Pablo Piccardo, pidió que la Policía Federal no se retire de los subtes), la mesa chica del gobierno acordó continuar con el duro discurso confrontativo que Macri inauguró con la suspensión del acta acuerdo por los subtes y que continuó posteriormente en su respuesta a las críticas que la Presidenta le dedicó en su discurso ante el Congreso.

"No nos dejaron otra opción. Y ahora otros también se le animan a la Presidenta", afirmó a LA NACION un ministro con despacho fuera de Bolívar 1. Se refería a las duras críticas que Hugo Moyano y el socialista Hermes Binner propinaron al gobierno nacional.

Los gestos de diferenciación, más visibles luego de la tragedia ferroviaria de Once, están a la orden del día. Un ejemplo concreto: mientras Macri le decía a LA NACION que el gobierno nacional "se ha alejado mucho de la gente", su compañera de fórmula recorría lejos de las cámaras los hospitales Ramos Mejía y Rivadavia, en los que aún quedan internados sobrevivientes del tren descarrilado en la mañana del miércoles 22 del mes último.

Nadie en Pro cree que el Gobierno flexibilice su postura con relación al conflicto del subte. Parece una quimera que promueva una reunión con Macri, inversiones en el subte o asegure la presencia policial en las estaciones. "Al contrario, no sabemos todavía por qué no nos agredieron más", ironizó un secretario.

En distintos despachos del gobierno porteño se especulaba sobre los próximos pasos del Gobierno, y la rescisión del contrato a Metrovías estaba entre las eventuales opciones. "Nos haría mucho daño, aunque no resolvería nada", afirmaban en voz muy baja. La decisión de confrontar con la Casa Rosada se mantenía firme al caer la tarde.

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