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Mensaje pacificador que no lo es

Nicolás Dujovne
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12 de marzo de 2012  

La película Mars Attacks! , dirigida por Tim Burton, muestra en una de las escenas iniciales el desembarco de los marcianos en el planeta tierra. Al bajar de su nave, el embajador marciano anuncia que han venido en son de paz. Mientras se desata la euforia del público y vuela una paloma blanca, el extraterrestre saca su pistola de rayos y comienza a disparar. Primero contra la paloma, luego contra toda la especie humana.

El discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso por parte de la Presidenta me hizo recordar esa escena. Cristina ha venido en son de paz. No anunció la estatización de YPF, archivó el proyecto de reforma a la ley de entidades financieras y "desgaltierizó" su discurso al anunciar que ofrecería la posibilidad de que Aerolíneas Argentinas cubra la ruta entre Buenos Aires y las islas Malvinas tres veces por semana. Paz y continuidad. Nada que ver con las versiones malintencionadas de quienes esperaban una nueva ronda de peleas y discrecionalidad en la acción del Gobierno.

El archivo del proyecto de reforma a la ley de entidades financieras que impulsaba el diputado Carlos Heller sonó como un gran anuncio. Es que en ese proyecto se declaraba a la actividad financiera como servicio público, a la vez que se imponían destinos específicos para los préstamos y se fijaban tasas de interés máximas. La consecuencia de que la actividad financiera hubiera sido declarada servicio público habría sido la precarización legal de la actividad de las entidades financieras privadas, que hubieran quedado sujetas a la eventualidad de que ésta sea asumida por el Estado en cualquier momento sin necesidad de mayores justificaciones legales. Se habría incrementado así el riesgo de introducir regulaciones que utilizaran al sistema financiero para financiar el déficit fiscal.

El otro objetivo de la reforma Heller era lograr que las tasas de interés sean mas bajas. Sin embargo, esta loable meta se buscaba mediante la imposición de tasas máximas. El efecto final habría terminado siendo una disminución en el volumen de préstamos, especialmente en el caso de aquellos destinados a los sectores de menores recursos. Esto habría ocurrido puesto que las entidades financieras ya no podrían segmentar por riesgo los niveles de tasas de interés.

El costo del crédito en las entidades de menor tamaño es sustancialmente mayor al de aquellas de mayor envergadura. Esto ocurre por cuestiones de eficiencia operativa y porque las entidades más chicas suelen enfrentan un mayor costo de fondeo. Entonces, la imposición de límites en las tasas habría derivado en la desaparición de muchas de esas entidades, generando una mayor concentración del sistema financiero formal.

Más emisión

Al mismo tiempo, sólo unas pocas horas después del discurso de la Presidenta, se ha conocido el proyecto de ley de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. En su artículo 14°, se autoriza al directorio del Banco Central a "regular las condiciones del crédito en términos de plazos, tasas de interés, comisiones y cargos de cualquier naturaleza, así como orientar su destino por medio de exigencias de reserva, encajes diferenciales u otros medios apropiados". Además, se introdujo una modificación al artículo 20° de la Carta Orgánica para ampliar el monto posible de financiamiento del Banco Central al Tesoro, generando la posibilidad de emitir unos $ 54.000 millones adicionales, lo que puesto en términos de la base monetaria también implicaría una expansión equivalente al 24 por ciento.

Con esta combinación de artículos, el Banco Central podrá indicar a los bancos a qué sectores, a qué plazo y a qué tasa de interés otorgar sus financiaciones. Si bien el principal candidato para el crédito forzoso es el sector público, los préstamos hipotecarios se anotan muy cerca entre los probables candidatos. Es que la inflación argentina ha matado toda posibilidad de que exista una tasa fija en pesos a largo plazo que sea rentable para los bancos y pagable por los tomadores de crédito.

Mientras le indica a los bancos a quién prestar, podrá además poner a funcionar a pleno la expansión monetaria para financiar más gasto público, sin tomar en cuenta que el nuevo impulso fiscal en este punto del ciclo económico generará mucha más inflación y deterioro en las expectativas de crecimiento.

En conjunto, podríamos ver eventualmente funcionando la combinación de tasas máximas o crédito orientado con más inflación. Con un patrimonio de los bancos privados que suma $ 45.000 millones, la tentación de licuar una porción de ese capital para continuar el desendeudamiento nacional y popular es enorme, aun cuando ello implique generar un cóctel al menos inquietante para el desarrollo del crédito y la estabilidad financiera.

Recordando las escenas de Mars Attacks! : señores tenedores de pesos, señores de YPF, señores kelpers, todos y todas, cuidado, venimos en son de paz.

El autor es economista

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