Más cerca de las islas Malvinas

Di Tella y Cook firmaron el entendimiento; habrá un monumento a los caídos argentinos en el cementerio de Darwin.
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15 de julio de 1999  

LONDRES.- Los cancilleres Robin Cook y Guido Di Tella firmaron ayer el "acuerdo imposible", aquel capaz de dar acceso a los argentinos por primera vez en más de 17 años a las islas Malvinas en pie de igualdad con el resto de los ciudadanos del mundo y, al mismo tiempo, complacer con la reanudación de los vuelos con el continente a la mayoría de los malvinenses que aspira a construir un futuro mejor.

Tres días de intensas expectativas culminaron a las 12.20 de ayer, cuando el canciller Cook ingresó en la sala conocida como "Map Room" seguido por su colega argentino (pálido y con una seriedad que evidenció la conciencia de la importancia del momento), los dos equipos negociadores y la delegación de legisladores argentinos.

"Esta es una ocasión histórica. Esta rueda de reuniones ha sido el primer diálogo exitoso entre los gobiernos británico y argentino con la presencia de consejeros isleños", destacó ante la prensa el titular del Foreign Office, con un sonrisa de satisfacción. El canciller Di Tella aseguraría más tarde que la de ayer había sido "una jornada en la que ganamos todos".

Tras indicar que el acuerdo "contribuirá a reducir las tensiones entre la Argentina y las Malvinas", Cook enumeró sus principios.

Primero, la remoción de la prohibición que pesaba contra los argentinos, que ahora sólo tendrán que respetar, como todos los visitantes de las islas. Así, deberán contar en el momento de viajar a las Malvinas con alojamiento y medios de sustento propio. Si se tiene en cuenta que las islas tienen una capacidad de hospedaje de cerca de 130 camas, en un año podrían visitarlas unos 7000 argentinos, es decir, una cifra tres veces superior a la población malvinense.

Segundo, el restablecimiento de los vuelos semanales de LanChile, los cuales, a partir del 16 de octubre, harán dos escalas en Río Gallegos (un vuelo de ida y otro de vuelta).

Aquí, Di Tella estuvo en condiciones de garantizar la reanudación de los vuelos desde Punta Arenas, tras mantener una charla telefónica con el ex canciller chileno y actual secretario general de la Presidencia, José Miguel Insulza.

Algunos no dejaron de notar que las escalas argentinas comenzarán exactamente el mismo día en el que se cumplirá un año de la detención en Londres del general Augusto Pinochet. Diplomáticos británicos y argentinos aseguraron que es una "casualidad".

Por último, el acuerdo contempla la cooperación en la lucha contra la piratería de alta mar, una cuestión que presenta escollos jurisdiccionales a ser salvados jurídicamente para evitar envolver la cuestión de la soberanía.

Todos estos puntos serán analizados en mayor profundidad el próximo 22 en Buenos Aires por el director para América del Foreign Office, Peter Westmacott, y el vicecanciller Andrés Cisneros.

Simbolismo sin banderas

En un comunicado conjunto, ambos gobiernos se comprometieron a realizar dos gestos simbólicos. Londres permitirá la construcción en el cementerio de Darwin de un monumento en memoria de los argentinos muertos en acción en 1982.

Ante una pregunta de La Nación , el canciller Cook descartó de plano que éste vaya a contar con una bandera argentina, el tan anhelado deseo del presidente Carlos Menem. "No hubo acuerdo alguno en este punto", dijo.

En contrapartida, el gobierno argentino dijo estar dispuesto a estudiar la posibilidad de eliminar de su toponomía los nombres geográficos instaurados por el régimen militar durante la Guerra de Malvinas, algo que molestaba particularmente a los isleños. Un ejemplo es la capital de las islas, que el general Benjamín Menéndez bautizó "Puerto Argentino" y que podría volver a llamarse "Puerto Stanley".

Los ministros recordaron que las negociaciones se hicieron bajo los términos del "paraguas" colocado sobre el tema de soberanía en 1989.

Como es habitual, Cook reiteró el derecho a la autodeterminación de los isleños y Di Tella habló del "principio de un largo proceso" que, espera, concluirá con la recuperación de las islas. "Hubo un cambio copernicano", describió Di Tella, al utilizar una de sus frases llamativas con las que llama la atención de interlocutores y de la opinión pública.

Las dos únicas figuras que no participaron del clima celebratorio fueron los dos consejeros isleños, Mike Summers y Sharon Halford.

Cook lo reconoció de inmediato y fue así como elogió cuantas veces pudo su coraje. "Ellos se han dado cuenta de que esto será positivo para la mayoría de los isleños. A la larga, la gran ganancia de este acuerdo consistirá en el cambio de una era de confrontación a un nuevo período de diálogo y cooperación", indicó.

Los consejeros informaron a sus colegas en las islas antes de colocar la firma al acuerdo y dieron una pequeña conferencia por vía telefónica a los medios isleños.

Por los vuelos

La consejera Halford respondió a su asedio visiblemente nerviosa. Al preguntársele cuáles son los beneficios prácticos del acuerdo para los isleños, echó una mirada al techo y respondió: "Tenemos vuelos y si lee el acuerdo verá que, además de los que proveerá LanChile, podremos tener otros desde otros lugares. Estamos tratando de asegurar un régimen de pesca adecuado para el futuro y, con un poco de suerte, llevar a las islas hacia adelante."

Con el marco de las manifestaciones del fin de semana en las islas estimó que la reacción allí será mixta. "Habrá algunos que estarán contentos con lo que alcanzamos, otros sólo satisfechos y algunos que ya sabemos se van a oponer activamente. A estos últimos les resulta una píldora difícil de tragar la visita de argentinos a las islas y, sin duda, lo van a expresar", advirtió.

Halford negó categóricamente haber sufrido presiones por parte del gobierno británico para firmar el documento. "Fue nuestra iniciativa iniciar estas charlas -recordó-. Nadie nos forzó a hacerlo."

Un colega de la BBC le preguntó si este había sido un buen día para la Argentina y si esto significaba también uno bueno para las Malvinas. "Bueno, si usted lee los artículos de la prensa argentina de los últimos días verá que ha sido algo muy positivo y espero que ahora también lo sea para las islas", respondió.

Summers también se mostró optimista, pero cuando La Nación le propuso la posibilidad de enviar un corresponsal a las islas advirtió de inmediato: "No creo que los isleños puedan aceptarlo; tendría que ir como residente. Habría que cambiar la legislación y el acuerdo no lo contempla. Esperamos que muchos periodistas argentinos nos visiten, que hagan las notas que quieran, siempre y cuando al final regresen a su país".

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