Suscriptor digital

Una feria donde todo es gratis

No hace falta hacer trueque para llevarse algo; la filosofía es “desprenderse”
Sebastián Lalaurette
(0)
25 de marzo de 2012  

LA PLATA.- "¿Y cómo es esto? ¿Me lo llevo? ¿Así nomás?" Angélica, de 51 años, lo preguntó con una amplia sonrisa que dejaba adivinar algo de vergüenza. Sólo se quedó tranquila cuando le aseguraron que sí, que era libre de agarrar lo que quisiera y llevárselo sin dar nada a cambio, ni rendirle cuentas a nadie.

No era la única: el patiecito y el pasillo del centro cultural Allegro Ma Non Troppo , en Ensenada, estaban inundados de gente que trasuntaba el mismo alegre desconcierto, mientras inspeccionaba ropa, libros, CD, películas, reproductores de video, consolas de juegos y otros objetos que se apiñaban sobre mesitas o mantas tendidas en el piso. El precio, en todos los casos, cero.

"Traé lo que quieras [o nada] y llevate lo que quieras [o nada]", era el lema de lo que estaba ocurriendo en ese lugar. En distintos puntos del país, y también en el exterior, son cada vez más los eventos de este tipo que se organizan, con el nombre de "gratiferías" y con la idea de conformar lo que sus ideólogos llaman "un sistema económico asentado sobre las bases del compartir".

Una feria donde todo es gratis montada por grupos de jóvenes. No hay intercambio de dinero ni se requiere entregar un objeto a cambio de otro (lo que lo diferencia del trueque). Ya hay ferias permanentes en el parque Centenario (una vez al mes) en esta ciudad y en varios distritos del conurbano. La experiencia prendió en Córdoba, Mendoza, Jujuy, Neuquén, México, España e Italia, entre otros.

Esta fue la primera gratifería que se realizó en Ensenada, el domingo pasado. Mucha gente se acercó a indagar de qué se trataba. Incluso, hubo quien decidió compartir el fruto de su trabajo artístico. Como Daniela Farina y Jimena Catabbi, ilustradora y fotógrafa, respectivamente, que llevaron una cajita llena de imanes decorativos que reproducen sus obras.

Guillermina Cano, organizadora de la gratifería y fotógrafa de 22 años, aboga por "deshacerse del peso de los objetos sobre la vida". "Alguien dijo que los objetos están para ser usados y las perso­nas para ser amadas, pero en nuestra sociedad hacemos al revés", afirma.

La idea de las gratiferías nació hace dos años en la cabeza de Ariel Rodríguez Bosio, un joven técnico en evaluación ambiental que asegura que en este tiempo se deshizo de objetos por valor de varios miles de pesos, entre ropa, herramientas y muebles. "La gratifería es una forma incipiente de propiedad común. Algo que está en la feria es de todos hasta que alguien se lo lleva", explica el joven.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?