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"Este va a ser el Código de la igualdad real", dijo Lorenzetti

En una entrevista con LA NACION, dijo que nadie puede "imponer su modelo" de familia
Paz Rodríguez Niell
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28 de marzo de 2012  

El presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, sostiene que el nuevo proyecto de Código Civil y Comercial que presentó a la Presidenta consagrará la "igualdad real" entre los ciudadanos, pero afirma que está lejos de ser "revolucionario".

"No prevé temas que salieron de la galera", dice Lorenzetti, y advierte que es fruto de 30 años de discusión de los juristas del derecho privado.

"Hay muchos aspectos en los que yo puedo tener una opinión en contra de una manera de vivir, pero tengo que respetar una sociedad pluralista. No se puede imponer el modelo de un sector", afirmó Lorenzetti en una entrevista con LA NACION, en la que explicó los ejes del nuevo proyecto.

Uno de ellos es que en cuanto a adopción y fertilización asistida se da un trato igualitario a parejas heterosexuales y homosexuales. Los derechos son los mismos. Se regula por primera vez la "sustitución de vientre" (según Lorenzetti, para casos "excepcionalísimos") y se crea la "unión convivencial", con derechos y obligaciones a las parejas que hayan convivido más de dos años.

-Se cuestionó que a este proyecto le faltó participación y debate. ¿Qué opina?

-Cuando se sancionó el Código Civil, Sarmiento mandó un proyecto que había sido elaborado por una sola persona: Vélez Sarsfield. Entonces, tanto Sarmiento como Mitre sostuvieron que debía tratarse sin discusión y a libro cerrado. Se sostenía que era imposible que cada uno agregara algo a un código pensado como una obra sistemática. En un mes entró y fue promulgado.

-¿Ahora planean hacer eso?

-Nosotros tuvimos, por eso, la precaución de hacer un amplio debate previo. No es cierto que hubo ausencia de participación: consultamos a 100 juristas de todo el país y todas las universidades. Varios, por ejemplo, son católicos y nos hemos reunido a conversar con la Conferencia Episcopal. El problema es que escuchar a todos no significa que un código deba adoptar una visión: no se puede imponer un modelo de un sector a toda la sociedad. Hay muchos aspectos en los que yo puedo tener una opinión en contra de una manera de vivir, pero debo respetar una sociedad pluralista.

-¿A qué se refiere?

-La familia, antes, se regía por el matrimonio canónico, después llegó la ley de matrimonio civil; luego, se admitió el divorcio. Hoy ha cambiado tanto la vida familiar que uno no puede decir que éste es el único modelo. En el anteproyecto hay un matrimonio que sigue los lineamientos tradicionales y también están las uniones convivenciales; hay mucha gente, sobre todo joven, que no se casa. Más allá de que como padre puedo no estar de acuerdo, tengo que darle una solución legal. Se juntan, tienen hijos, conviven varios años y si se separan no tienen ninguna protección, sobre todo las mujeres.

-¿Puede una pareja convivir, pero sin consecuencias legales?

-Puede celebrar un convenio, que se inscribe en un registro. Pero si no lo hace, hay derechos de asistencia, de protección de la vivienda... Sigue el mismo modelo de matrimonio igualitario pero un escalón más abajo.

-¿Cambia el concepto legal de persona?

-Acá no hay nada vinculado con el aborto o el reconocimiento de persona a embriones. Se regula la persona en cuanto a sus consecuencias jurídicas: la filiación, los derechos hereditarios. Hoy se prevé la persona desde la concepción. Eso no se modifica, pero el problema es que en la Argentina existe la inseminación artificial. Cuando el embrión se implanta, se desarrolla, y ahí hay efectos jurídicos. Por eso se hizo el agregado de que también se considera persona, a esos fines, el embrión implantado en la mujer.

-¿Qué ocurre con los embriones no implantados?

-No lo regulamos porque como no están implantados no hay consecuencias jurídicas. Debe haber una ley especial para su protección.

-En materia de matrimonio, adopción y fertilización, ¿se consagra un trato igualitario para parejas heterosexuales y homosexuales?

-Sí, en todo lo que se puede. Hay un principio que dice que todas las normas deben ser interpretadas de un modo igualitario.

-Es innovador en cuanto a adopción, por ejemplo...

- Nosotros no tenemos facultades para volver a discutir el matrimonio igualitario, existe una ley del Congreso. Partimos de ahí y regulamos las consecuencias.

-¿No teme que pueda haber resistencias para aplicar estas normas, como pasó en algunas provincias con el fallo sobre aborto en caso de violación?

-El aborto es una discusión más compleja. En materia de familia o contratos está todo muy discutido desde hace 30 años. No son temas que salen de la galera. El 90% no son conflictivos. En cuanto al fallo sobre aborto, se trata de una decisión judicial. Las provincias podrán regular o no protocolos, pero no es un convenio al que puedan adherir o no.

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