Brasil da más apoyo a su industria

El gobierno de Dilma Rousseff lanzó el tercer plan de estímulo a la producción en apenas 15 meses de mandato
Alberto Armendariz
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4 de abril de 2012  

RIO DE JANEIRO.– Frente a la desaceleración que la crisis global causó en la economía brasileña, la presidenta Dilma Rousseff redobló ayer su apuesta al anunciar un ambicioso paquete de rebajas tributarias, reducciones en los costos de producción y ampliación del crédito para apuntalar a su debilitada industria.

"El gobierno no va a abandonar a la industria brasileña. No concebimos nuestro desarrollo sin una industria fuerte, innovadora y competitiva", afirmó la presidenta, al anunciar el nuevo plan, el tercero desde que asumió el poder el 1º de enero de 2011, en una ceremonia en el Palacio del Planalto, acompañada por miembros de su gabinete y empresarios.

Entre las medidas tributarias, que supondrán una renuncia fiscal en torno a los 5500 millones de dólares anuales, se destaca la exención de impuestos a los salarios para los 15 sectores más afectados, entre los que se incluye el textil, plásticos, calzado, material eléctrico, autopartes, servicios turísticos y telecomunicaciones. Asimismo, habrá una rebaja variable del impuesto sobre productos industrializados en ocho sectores –principalmente de línea blanca y muebles–, que ya habían sido beneficiados por una quita tributaria temporal a principios de año.

Se reducirá también la carga impositiva sobre quienes inviertan en la construcción de puertos y ferrocarriles, así como en la ampliación de la banda ancha para Internet.

El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes) ofrecerá una línea de crédito por 25.000 millones de dólares a tasas bajas para proyectos de innovación, mientras que se aumentarán los recursos del Programa de Financiamiento a las Exportaciones, de 689 millones de dólares previstos originariamente a 1722 millones de dólares ahora.

"Queremos competir en el comercio exterior, pero en condiciones justas y equilibradas, y para ello necesitamos aumentar la competitividad y reducir los costos", apuntó la mandataria, quien, sin embargo, resaltó que en las compras gubernamentales se dará prioridad a empresas brasileñas.

Importante freno

La crisis global está golpeando de dos maneras a Brasil. En primer lugar, ha desacelerado su crecimiento: del 7,5% logrado en 2010 al 2,7% del año pasado.

Por otro lado, las políticas monetarias expansionistas de los países desarrollados y de China han llevado a una fuerte apreciación del real, lo que ha provocado una inundación de artículos importados más baratos y una caída de las exportaciones de productos manufacturados brasileños.

"Ante esa situación, tenemos que prepararnos para enfrentar una competencia cada vez más feroz de países que venden sus productos por debajo del precio de costo, dan subsidios, devalúan sus monedas y reducen los salarios", destacó el ministro de Hacienda, Guido Mantega.

Después de haber renegociado con éxito el acuerdo automotor que tiene con México, el gobierno brasileño también anunció un nuevo régimen para el sector, que regirá entre 2013 y 2017. Se recortarán impuestos a fábricas de automóviles que utilicen piezas nacionales o producidas dentro el Mercosur y/o México e inviertan en innovación.

"Brasil es el cuarto mayor fabricante de automóviles y el segundo en camiones. Queremos asegurar que las empresas que están acá o deseen venir estén a la altura de este mercado, que se vuelve más diverso y busca nuevos productos", indicó el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel.

Por otra parte, ayer, después de varios meses de estancamiento y de empezar el año con una fuerte contracción industrial (-1,5%), el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) reveló que en febrero la producción aumentó un 1,3 por ciento. El gobierno renovó su optimismo con las perspectivas al mediano plazo, sobre todo, después de las nuevas medidas anunciadas.

"Creemos que Brasil tendrá el estímulo necesario para seguir creciendo al 4,5% este año. Somos el único país que tiene condiciones para reaccionar a un agravamiento de la crisis global porque, entre otras cosas, tenemos un mercado interno dinámico", destacó Mantega.

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