Suscriptor digital

En las Malvinas sólo se enseña una versión de la historia

En la escuela de las islas se cuenta que los británicos fueron los primeros pobladores
Nicolás Balinotti
(0)
5 de abril de 2012  

PUERTO ARGENTINO.- La historia tiene grietas. Los británicos se empecinan en decir que ellos fueron los primeros en poblar las Malvinas, en el siglo XVI. Omiten así las huellas que dejaron franceses, españoles y argentinos. En su "relato", desconocen los primeros rastros argentinos, como los que dejó Luis Vernet, que desembarcó en las islas en 1825 con la venia del gobierno de Buenos Aires.

Junto con Vernet llegaron los indios y los gauchos, entre ellos, Antonio Rivero, también ausente del contenido curricular que se les enseña a los estudiantes isleños en la Falkland Island Community School.

"Pasaron franceses y españoles, pero las islas son parte del Reino Unido desde su descubrimiento, en el siglo XVI", afirma David Jenkins, el director de Salud y Educación del gobierno malvinense. Jenkins es un duro que está a cargo de un área sensible. Fue militar durante 36 años e integró las tropas británicas en Bosnia, Irak y Afganistán. "Vine aquí porque necesitaba paz y tranquilidad después de tanta guerra", dice. Ya no viste más indumentaria camuflada ni está rodeado de misiles; está de saco y corbata, en un escritorio con libros y expedientes frente a la bahía de Stanley.

¿Quiénes llegaron primero a las islas? La pregunta incomoda a David Toungue, el joven director de la escuela secundaria de las Malvinas. "Llegué a las islas hace muy pocos meses. Soy profesor de historia retirado, y esta zona no es mi especialidad. Pero si tuviera que enseñarlo recurriría a evidencias y a diferentes puntos de vista", argumenta ante LA NACION, algo sonrojado.

Toungue quiere salir rápidamente del apuro e invita a continuar con el recorrido por los pasillos de la escuela secundaria, donde concurren diariamente unos 150 estudiantes. "Está prohibido sacar fotos a los niños", advierte el docente. Sucede que los únicos cuatros presos que hay en las islas son por casos de pedofilia.

En el segundo piso de la escuela se encuentra la biblioteca. Allí hay más de 20.000 obras y los 3142 habitantes de las islas están autorizados a pedir prestado un texto.

Hay un rincón especial con manuales sobre la historia de las Malvinas y sobre el conflicto bélico de 1982. Todos los autores son ingleses. O, en su amplia mayoría. Hay sólo dos libros argentinos y su temática, sugestivamente, no es la guerra: Kamchatka, de Marcelo Figueras, y Penélope, de Roberto Herrschen.

La información la provee Colin Biggs, a cargo de la biblioteca desde hace décadas. Cuando se entera de que sus visitas son de la Argentina, advierte: "Soy Biggs, de los que llegamos en 1842". Quiere demostrar cuán isleña es su sangre.

La guerra de 1982 se enseña en la primaria y en la secundaria. Los contenidos que se dictan aquí son los de la currícula británica, en la que en la asignatura Historia, por ejemplo, no se trata el conflicto con la Argentina por la soberanía de las Malvinas. No se toca el enfrentamiento de hace 30 años, ni el de 1833, cuando el Gaucho Rivero degolló a Mathew Brisbane y a Juan Simón, por entonces las autoridades de las tierras.

Las autoridades isleñas se vieron obligadas a incluir en los contenidos su versión aproximada sobre la guerra. A los estudiantes del primario les enseñan el conflicto a través de charlas con ex soldados británicos y con visitas guiadas a los campos de batallas. Luego deben entregar un trabajo final, enfocado en los aspectos sociales y militares, cuenta Jan Cheek, uno de los ocho miembros de la Asamblea Legislativa que gobierna Malvinas. Para los del secundario, la materia es más exigente. Repasan la guerra en la asignatura historia local, con una mirada más política.

Se incluyó recién este año a la bibliografía puramente británica la obra de Lisa Watson, editora del Penguin News, el periódico de las islas. Watson relata en primera persona el dramatismo de una niña en tiempos de guerra.

En la Argentina, el Ministerio de Educación elaboró un libro para enseñar en las aulas el conflicto. Se llama Pensar Malvinas y reúne fuentes documentales y testimonios.

Cuando LA NACION comenzó a investigar sobre la historia de las Malvinas, un anónimo acercó un sobre al hotel de los enviados. El desconocido recomendó visitar el sitio www.falklandhistory.org , en el que hay un texto que refuta los motivos argentinos para reclamar por las soberanías de las islas. En 40 páginas, Graham Pascoe y Peter Pepper desmienten la versión criolla, aunque no argumentan con mucho detalle porque las Malvinas deberían ser inglesas.

Una plaqueta enfrente de la casa del gobernador de las islas evoca la primera invasión inglesa al territorio en 1765, a cargo de John Byron. Allí también se omite el paso previo y posterior de los franceses, españoles y argentinos. Olvida, la actuación de Rivero, el primer argentino en desafiar el proyecto colonialista inglés.

ADEMÁS

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?