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Signos de mejora en el Poder Judicial

Importantes juristas coinciden en que varias sentencias recientes -como las de los casos Trovato, Cóppola y Wowe- hablan de una Justicia más rápida e independiente.
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19 de julio de 1999  

Son señales. Síntomas. Marcas de que no todo está tan mal en la Justicia, aunque el descrédito de la institución siga intacto en todos los sondeos de opinión, según cuatro encuestadores consultados.

En los últimos 60 días, cinco fallos de la justicia penal -en los casos Cóppola, Trovato, Wowe, Datoli y Ricciardi- reflejan un Poder Judicial en movimiento, que no deja pasar años para encontrar culpables o inocentes.

También demuestran la independencia de algunos jueces frente al poder político, a la corporación judicial o a los humores de la opinión pública.

Esta nueva realidad no escapa a la observación de los especialistas. "La repercusión positiva de algunos fallos coincide con la esperanza que siempre se tuvo en que el juicio oral no solamente corrigiera fallas técnicas del anterior proceso, sino que llevara a la ciudadanía a advertir que a la comisión del hecho seguía la condena del responsable. Eso no ocurría con el proceso escrito e inquisitorial anterior a la reforma de 1992", opinó el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, (UBA), Andrés D´Alessio.

Las condenas por recibir presuntas coimas que alcanzaron a los ex jueces Carlos Wowe y Francisco Trovato son dos de los casos apuntados.

Otro: la pena de 10 años de prisión por homicidio impuesta el miércoles último al agente de seguridad de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) Alberto Dattoli es la primera condena de la que se tiene memoria contra un miembro de los servicios de inteligencia argentinos.

La sentencia que absolvió a Guillermo Cóppola porque el expediente que lo incriminó -instruido por el juez federal de Dolores Hernán Bernasconi- no respetó las garantías del debido proceso a que tiene derecho cualquier persona, aun con mala fama, es otro de ellos.

Y completa la lista de buenos augurios un último fallo, con menor difusión pública pero no menos importante, que condenó al abogado Alberto Ricciardi a cuatro años de prisión, impuso tres años a un ex ordenanza de Tribunales y ordenó que se investigara al actual prosecretario de un juzgado comercial por "robar" expedientes vinculados con la quiebra de la empresa Di Paolo Hnos.

Todos los juicios fueron orales y públicos. Y, en la mayoría de los casos, los alegatos de las partes y el veredicto de los magistrados fueron televisados.

La sociedad, desde su casa, pudo ver a los jueces haciendo justicia y a los culpables, con cara de pocos amigos.

Aun así, para la gente, la señora Justicia continúa con problemas en el fiel de su balanza y con filtraciones en las vendas que deben tapar sus ojos.

El encuestador Enrique Zuleta Puceiro aseguró a La Nación que estos síntomas de mejoría aún no son advertidos por el común de la sociedad.

Más aún: confirmó que, según los últimos sondeos, la credibilidad de la Justicia sigue "muy por debajo" de la que tuvo hace diez años, antes de la asunción de Carlos Menem en la presidencia de la Nación.

"Su imagen es hoy peor que la del Poder Ejecutivo y el Legislativo. E incluso está por detrás de sectores con pésima imagen, como los sindicatos y los partidos políticos", se inquietó Zuleta Puceiro.

"Nadie ha dicho nunca que la Justicia está en la situación que su imagen marca. Pero la enorme cantidad de magistrados que se han designado sin tener las condiciones que debían ha producido una mala imagen generalizada que no es justa con todos", sostuvo D´Alessio.

Peso de la mala Corte

"Revertir la mala imagen de la Justicia tomará unos 50 años, simplemente porque es una cuestión cultural. Las cosas malas se hacen rápido, pero cambiar la opinión de la gente una vez que está formada cuesta mucho", opinó Jorge Bacqué, ex ministro de la Corte Suprema y presidente del Colegio Público de Abogados.

El letrado no se animó a afirmar si lo peor de "la década de Justicia menemista" ya pasó. "No hubo demasiadas variantes -dijo Bacqué-. Siempre existieron juzgados que funcionaron muy bien y otros que lo hicieron mal. Pero últimamente hay síntomas positivos."

Sobre la mala imagen de la cúpula del Poder Judicial, Bacqué fue terminante: "Va a continuar mientras tengamos esta cúpula". Pero opinó que lo peor para la institución sería cambiarla por métodos que no fueran constitucionales. "Hay que esperar que la Corte se depure naturalmente, que los ministros se mueran, se enfermen o se les abra un juicio político absolutamente imparcial", opinó.

Germán Garavano, ex funcionario de la Justicia y actual miembro del Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia (Fores), a cargo de un trabajo cuantitativo sobre el desempeño de los jueces federales de instrucción de la última década, coincidió con Bacqué:"La Justicia nacional, por culpa de su cúpula, ha quedado aletargada", opinó.

Sobre el futuro, Garavano dijo: "Rescataría a empleados y jueces que trabajan sin descanso y advertiría que, si bien debería hacerlo la Corte Suprema, desde la sociedad civil se los está empezando a observar".

Además de los cinco fallos citados, algunas otras iniciativas impulsadas por la propia Justicia, el ámbito político o la sociedad civil parecen marcar el comienzo de un cambio favorable.

Un juez comercial, Javier Fernández Moores, instaló su página de Internet para hacer consultas sobre el juzgado y la Cámara Comercial instrumentó el sistema de consultas informáticas vía módem para descongestionar el fuero, que reconocía su estado de emergencia.

El secretario de un juzgado de instrucción vacante, Domingo Altieri, informa diariamente por e-mail a los letrados si pueden pasar a ver sus expedientes con el lema "No queremos verlo más haciendo cola".

La justicia cordobesa amplió su horario de trabajo de seis a nueve horas, por disposición del Superior Tribunal provincial. Y los jueces civiles y penales de Río Negro informatizaron todos sus expedientes, que pueden consultarse desde Internet.

Estas y algunas otras iniciativas hablan de jueces y funcionarios preocupados por ser cada día más justos.

Políticas consensuadas

El 30 de junio último, un grupo de juristas y organizaciones no gubernamentales (ONG) crearon el Foro Social por la Justicia, un espacio para construir coincidencias y propuestas y generar políticas públicas para mejorar la administración de Justicia.

Uno de los impulsores del proyecto, Carlos March, dijo que la convocatoria fue impulsada por el programa Ciudadanos por la Justicia, de Poder Ciudadano, y que el objetivo es crear un gran espacio de consenso para apoyar a la Justicia.

Con entusiasmo, explicó: "Es la primera vez que se reúne una especie de dream team de la Justicia, de todo el espectro político. El foro se reunirá una vez por mes para discutir temas vinculados con el Poder Judicial.

El foro es un espacio abierto y está integrado por ONG, docentes, juristas, colegios de abogados y asociaciones de jueces. Lo conforman, entre otros, D´Alessio, León Arslanian, Enrique Del Carril, Daniel Sabsay, Alberto Spota y representantes de la Asociación Encuentro de Jueces, la Asociación de Mujeres Juezas y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

Otra búsqueda de consenso, esta vez de parte de los políticos, quedó plasmada en un documento que se firmó el 1º de este mes en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Ese día, al concluir un seminario organizado por la Fundación Novum Milenium y la embajada de los Estados Unidos referido a temas de Justicia, los tres principales candidatos presidenciales, Fernando de la Rúa (Alianza), Eduardo Duhalde (PJ) y Domingo Cavallo (Acción por la República) acordaron impulsar políticas de consenso para una reforma integral de la Justicia.

Ricardo Gil Lavedra (por por el Foro para la Reconstrucción Institucional, Alianza), Rafael Bielsa (Alianza), María del Carmen Falbo (representante de la Fundación bonaerense de Ciencias de la Administración, PJ) y Franco Caviglia y Teodoro Kreckler (Novum Milenium, AR) coincidieron en la necesidad de "impulsar una política de Estado consensuada que transforme la Justicia en un instrumento eficaz, de pacificación social, que afiance la seguridad jurídica en el marco de respeto de las instituciones democráticas y el Estado de Derecho".

Una muestra de deseo de quienes, seguramente, tendrán un papel vital en la Justicia del próximo milenio.

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