El próximo discurso de Boudou

Diego Sehinkman
Diego Sehinkman PARA LA NACION
El pirata informático ahora vulneró al vicepresidente
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12 de abril de 2012  • 02:34

Argentinos y argentinas, buenas noches:

Hace unos días leía en mi despacho los párrafos más agraviantes que se hayan escrito sobre mi persona. Mezclaban todo, me relacionaban con varios episodios non sanctos. Me ensuciaban, me perjudicaban, me comprometían. Entonces le pregunté a mi secretaria: ¿qué diario es éste y quién fue el esbirro de Magnetto que lo escribió? Ningún diario, me dijo. Es la desgrabación de su discurso.

Algunos se siguen preguntando qué tengo que ver con Ciccone . Nada. Lo único que hice fue convencer a la señora Presidenta de que supere a Evita. Le sugerí que para ser la nueva abanderada de los humildes, en vez de entregarle a un pobre una máquina de coser, le entregue a un pobre la máquina de hacer chorizos. Me hizo caso: Alejandro Vanderbroele , titular de The Old Fund, es un humilde monotributista.

Eso sí, para que nadie diga que no está en regla, Vanderbroele se recategorizó en el monotributo. Ahora está en la categoría K, hasta 50 millones de dólares.

Pero quiero decirles algo a los periodistas que me están sometiendo a un fusilamiento mediático. No sean esbirros ni cachafaces. Tengan mirada propia y no escriban lo que les dictan. Si de algo pueden acusarme, en todo caso, es de haber frenado el lobby para la impresión de billetes que hacía la empresa Boldt, enorme y de origen oscuro, para hacer lobby a favor de The Old Fund, pequeño y de origen oscuro.

Además, The Old Fund, dueña de la nueva Ciccone , vendrá floja de papeles pero propone un concepto innovador: ¿para qué lavar dinero si puede salir lavado de fábrica?

Hay quienes ejercen un artero ataque ad hóminem. En vez de rebatir mis argumentos, descalifican a mi persona. Que milité en la UPAU, el brazo estudiantil de la Ucedé, que di clases en el CEMA e insisten con la misma pregunta que ya aburre. ¿Cómo fue posible que muchos de la Ucedé pudieran pasarse al peronismo? Yo se los contesto. Gracias a Menem. Porque en la cadena de la evolución del homo peronis, Menem fue el eslabón perdido entre el neoliberalismo y el populismo. ¿Y cuál es la diferencia entre ambos? Muy poca. El neoliberalismo es el capitalismo que favorece a algunos amigos. Y el populismo es el capitalismo que favorece a otros amigos. (Aunque el populismo es más infiel: un par de años después de favorecerlos, cuando tu carretel se queda sin hilo, te enojás con ellos, les echás la culpa y los tildas de traidores a los intereses de la Patria)

Muchos, con todo esto de Ciccone , están hablando de corrupción. Y comparan al kirchnerismo con el menemismo. Pero los menemistas se defienden. Dicen que no tienen nada que ver. Corrupción hay en los dos, dicen. La diferencia es que estos tipos de ahora te venden que son éticos. Entonces reflexionan: Menem también andaba con el fósforo en la mano. Pero no te decía que era bombero.

Pero no quiero perder más tiempo hablando de los demás. Sólo decirles que en pocas horas, cuando la señora Presidenta viaje a la Cumbre de las Américas, los destinos de la Patria serán guiados por este humilde servidor. Así es la Argentina. Un miércoles te allanan el bulo, al otro viernes estás de presidente.

En síntesis, en los próximos días los medios hegemónicos van a tratar de condicionar, deslegitimar y arrinconar a este gobierno popular, insistiendo en que Boudou y la banda del Golden Rocket se quedaron con la Pastalinda. Pero les recuerdo que formalmente no estoy ni siquiera procesado, que de mi vínculo con Vanderbroele existirán indicios pero todavía no hay pruebas contundentes, y que el ¨probo¨ juez Rafecas mandó mensajitos indebidos. Pero sobre todo, recuerden lo más importante: mientras todos hablan de mí, Ciccone ya está haciendo pruebas de impresión. ¿Da impresión, no?

Quiero pedirles que no se enojen con la Presidenta por sostenerme. Si me larga la mano a mí, atrás se la tiene que largar a Echegaray de la AFIP y a Guillermo Moreno, por haber favorecido ambos claramente a Ciccone. Digo. Si Cristina descuelga un solo broche, se le cae la soga. Sobre el cuello.

Por último, quiero sacarme una bronca que tengo acá, atragantada. Cuando la semana pasada di aquel memorable discurso, muchos se rieron de mí. Dijeron que no sabía hablar. Que lo único que podía hacer bien, era cargar los palos de golf. Pero resulta que me lo cargué a Esteban Righi.

Era obvio que la Señora Presidenta iba a tener que optar. Y optó. O Righi o Boudou. O un pedazo vivo de historia camporista. O un pedazo de vivo.

Muchas gracias.

AB.

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