Fue un tornado lo que azotó la ciudad

A diez días de la tormenta, muchas calles de Barracas y Mataderos permanecen intransitables por la cantidad de árboles caídos
Cynthia Palacios
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14 de abril de 2012  

BARRACAS. Las ramas caídas y los troncos deshechos ocupan casi toda la cuadra
BARRACAS. Las ramas caídas y los troncos deshechos ocupan casi toda la cuadra Crédito: Santiago Filipuzzi

Con el cepillo en una mano y un balde en la otra, Héctor limpiaba las paredes de su casa con una pasión desenfrenada. Quizá la bronca lo impulsaba, quizás eran las ganas de ver su casa como era antes. Antes de la furiosa tormenta que hace 10 días depositó un árbol sobre el techo de su vivienda, en el pasaje Chamical al 5000, en Mataderos, y minó sus nervios hasta nuevo aviso.

Poco le importa saber que el Servicio Meteorológico Nacional dio ayer su veredicto: se trató de un tornado, con vientos de entre 120 y 250 kilómetros por hora (ver aparte). Todo está como aquella noche en la que fueron protagonistas de una película de terror: Héctor es uno de los cientos de vecinos que todavía sufren las consecuencias del violento temporal que sacudió a la ciudad y al conurbano, y causó 17 muertes.

La plaza Henry Dunant, en Primera Junta y Guardia Nacional, frente a la casa de Héctor, es hoy un bosque imposible de atravesar. No quedó un árbol en pie. "Estamos igual que el primer día. Los vecinos nos organizamos para juntar los troncos y yo mismo conté con una sierra las ramas que entraban a mi living por la ventana", dice enojado.

AMOR VALIENTE. Una pareja conversa y se besa en el parque Pereyra, a la altura de la avenida Vélez Sarsfield al 1300, en Barracas; el espacio verde está cerrado al público y la calle California, que lo atraviesa y divide las dos partes de la plaza, está completamente obstruida por los árboles caídos
AMOR VALIENTE. Una pareja conversa y se besa en el parque Pereyra, a la altura de la avenida Vélez Sarsfield al 1300, en Barracas; el espacio verde está cerrado al público y la calle California, que lo atraviesa y divide las dos partes de la plaza, está completamente obstruida por los árboles caídos Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

Las cuadrillas del gobierno porteño no dan abasto para limpiar las calles de las zonas más castigadas por la tormenta. En una recorrida por Barracas, Caballito, Mataderos y Pompeya, LA NACION pudo ver calles cerradas al tránsito por árboles caídos, troncos apoyados sobre rejas y paredes y pilones de ramas secas que se acumulan en las calles. Muchos obstaculizan el paso de peatones y de autos.

Las ráfagas de viento voltearon 1500 árboles y el ministerio ya intervino sobre 9760 ejemplares que perdieron parte de su follaje con la tormenta. La caída de árboles y sus ramas afectaron 472 viviendas (de las que despejaron 465), cortaron 710 cuadras (de las que liberaron 702) y golpearon a 350 vehículos, según contabilizó el ministerio de Ambiente y Espacio Público.

En los primeros cuatro días después del temporal las cuadrillas del ministerio levantaron 5.500.000 kilos de ramas y troncos, lo que equivale a tres meses de trabajo en la planta del Ceamse, según dijeron.

"Buenos Aires está en un proceso de tropicalización inexorable y tormentas como esta son producto del cambio climático que no es sólo soportar un poco más de calor. Todos debemos hacer caso a rajatabla a las recomendaciones de los alertas", advirtió el ministro de Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli.

La calle California, entre la avenida Vélez Sarsfield y Luzuriaga, en Barracas, está completamente cubierta de los árboles que volaron del parque Pereyra.

Aunque está cerrado al público, ya que los árboles destruyeron al caer varias rejas y el patio de juegos, una pareja se besa sentada en un banco, con la música de fondo de las motosierras que intentan hacerse paso en el bosque de la calle California. Más que dos enamorados, son dos valientes. El banco junto a ellos está totalmente aplastado por uno de los árboles que cayó en el parque.

Otros espacios verdes permanecen cerrados, como el parque Rivadavia, parque de los Patricios y el Centenario y plazoletas más chicas, como la Sargento Cabral, en Liniers, y la 17 de Mayo, en Mataderos, quedaron casi destruidas por completo.

Sobre el asfalto

En la avenida Vélez Sarsfield al 300, tres empleados del Servicio Penitenciario Federal cortaban ayer las ramas de los árboles que derrumbaron uno de los paredones de la Unidad 21, donde se alojan internos con enfermedades infecciosas agudas y contagiosas. Los transeúntes que caminaban por la vereda debían, en esa cuadra, bajar al asfalto sin poder ver, por las ramas, los autos que venían por la avenida.

Jorge y Mary viven frente a la plazoleta Dunant hace más de 40 años, "cuando las calles eran de tierra", recuerdan. De tierra como están ahora cubiertas de hojas secas y ramas de todos los tamaños. Mary se confiesa macrista y no quiere hablar mal, pero Jorge asegura que el espacio verde ya estaba muy descuidado ya antes del tornado.

Señalando la plaza con el cepillo, Héctor agregó: "No quiero ni pensar qué pasaría si viene alguien con un fósforo". El lugar está intransitable y la falta de luz lo convierte de noche en zona de peligro. "Lo recorro todas las noches a oscuras, imaginate", contó el policía de la cuadra. A su lado, el motor del Ford viejo quedó al aire cuando lo aplastó un árbol.

En White al 2000, a la altura de la avenida Eva Perón al 4700, las ramas de un árbol obligan a peatones y a automovilistas a transitar por una sola mano en una calle de dos sentidos. A lo largo de toda la avenida de Mataderos se ven montones de hojarasca seca que caen sobre el pavimento y raíces gigantescas de árboles que ya fueron cortados.

ADENTRO DE CASA. Un frondoso árbol cayó sobre una de las viviendas que rodea a la plaza Henry Dunant, en Mataderos, que quedó cubierta de ramas
ADENTRO DE CASA. Un frondoso árbol cayó sobre una de las viviendas que rodea a la plaza Henry Dunant, en Mataderos, que quedó cubierta de ramas Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

CRUCE PELIGROSO. Peatones y automovilistas deben usar la paciencia para compartir el único carril que quedó libre en White al 2000, en Mataderos
CRUCE PELIGROSO. Peatones y automovilistas deben usar la paciencia para compartir el único carril que quedó libre en White al 2000, en Mataderos Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

LAS CIFRAS DEL TEMPORAL

  • 250 km/h

    Velocidad de los vientos

    El Servicio Meteorológico Nacional informó ayer que los vientos del miércoles pasado fueron de entre 180 y 250 km/h, lo que los convierte en un tornado.
  • 5.500.000

    Kilos de ramas y troncos

    Fueron retirados de las calles de la ciudad por las cuadrillas del Ministerio de Ambiente y Espacio Público los primeros cuatro días después de la tormenta.
  • 701

    Calles cerradas al tránsito

    La caída de árboles provocó que muchas arterias quedaran obstruidas. El gobierno informó que 702 ya fueron liberadas. En muchas otras, se apilan las ramas.
  • 17

    Víctimas mortales

    La violencia del temporal terminó con la vida de 17 personas en la ciudad y en el conurbano por el derrumbe de viviendas, caída de árboles y postes.
  • 9760

    Árboles en problemas

    Si bien fueron 1500 los ejemplares derribados por el viento, un número mucho mayor de árboles perdieron grandes ramas que cayeron sobre casas y autos.
  • 472

    Casas afectadas

    Durante el temporal, postes de luz y árboles cayeron sobre centenares de viviendas particulares, así como se desplomaron sobre 350 automóviles.
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