Enrique Pinti: zambullida de cabeza en el teatro de autor

Hoy estrena Lo que vio el mayordomo, junto con Luis Luque y Magela Zanotta
Laura Ventura
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18 de abril de 2012  

En el camarín de Luis "Pipo" Luque, pintado de color amarillo pastel, cuelga un cuadro que combina con aquel fondo. "Es de la primera serie de mi mujer, Silvia [Kutika, actriz]", dice orgulloso. A esta sala detrás del escenario del Lola Membrives llegan Enrique Pinti y Alejandra Flechner para charlar sobre Lo que vio el mayordomo, la obra de Joe Orton, dirigida por Carlos Rivas. Es feriado, pero los ensayos continúan, y se vive un clima casi festivo. Todos allí están a punto de comenzar una pasada general de esta "comedia absoluta", como la define Pinti. La verborragia y el entusiasmo de este actor compiten con los de Flechner, diminuta en un chaise long blanco, sentada en medio de sus compañeros: "Es un vaudeville auténtico, pero en vez de hablar de idioteces habla del poder, de la hipocresía, de la locura, de la identidad sexual, y de los recursos que las distintas clases tienen para poder morder algo, y en este juego, se muestra el abuso máximo del poder que lleva a cabo el Estado". Pinti acota: "Mi personaje es esa proyección: todo lo que Orton veía en la burocracia y esa muralla contra la que él se enfrentó durante toda su vida".

El Dr. Feldman (Luque) es el director de una clínica psiquiátrica. Este personaje, abusivo y poco profesional, está casado con una mujer que desprecia (Flechner). Entre ellos existe una relación plagada de violencia y reproches. Un día aparece de modo sorpresivo un funcionario del Ministerio de Salud (Pinti) para supervisar el funcionamiento del hospital, y así comienza una serie de enredos, a los que se suman los personajes de Magela Zanotta, Abian Vainstein y Andrés Portaluppi. Los nudos de la trama serán imposibles de desatar: "Hay una frase de esta obra que dice que todo se resolvería si se dijese la verdad, pero ésta no alcanza. Incluso si se admitiese lo que ocurre, los daños del engaño son tan grandes, que no hay vuelta atrás", dice la actriz, una de las primeras damas de nuestra comedia, miembro de la mítica agrupación Gambas al Ajillo.

Luque enciende un cigarrillo y trae una silla para que se siente Rivas, quien llega con algunos apuntes pasados a computadora y los reparte entre su elenco. El director soñaba con hacer esta obra desde hace varios años e hizo su propia versión del texto: "Hay un doble prejuicio con Orton. Por un lado, que es un autor intelectual, y, por otro lado, que no es un autor de comedia. Esto es un error. A él le ocurre algo similar a lo que le ocurría a Shakespeare en su época. No puedo evitar pensar en Noche de Epifanía. Esta es una farsa, es la comedia de la comedia, cuyo tema es la identidad sexual. Por eso la ropa es tan importante", explica.

El vestuario fue diseñado por Renata Schussheim. Los actores destacan un sacón de chifón de color rojo que cuelga del perchero de Luque: "Es muy década del noventa –ríe Flechner–. Pero así como la ropa es fundamental, por el tema del travestismo, también lo es la desnudez".

Magela Zanotta, la actriz que debutó profesionalmente con Rivas en La noche de la iguana, y fue la cándida monja de La duda, también dirigida por él, lleva a cabo un papel difícil al que define como "la gran víctima" de esta historia. En este trabajo, expone su cuerpo y lamenta que nuestra sociedad esté acostumbrada a ver cuerpos tan perfectos. "No soy Ayelén Paleo. Hay que ver qué dirá mi marido cuando me vea en escena", dice y muestra su vestido floreado, el conjunto de ropa interior y las pelucas que lucirá.

Luque bromea que él mismo y Pinti se quitarán la ropa, pero que son "desnudos muy cuidados". Y este último aclara: "¡¡No!! Que la gente se quede muy tranquila. No los someteremos a eso".

El Wikipinti

Luque se va del camarín y regresa con un vaso de agua para Pinti. Charlan sobre los micrófonos que deben llevar, ya que la sala de 900 espectadores, así lo requiere. "El público se desacostumbró a oír en el sonido natural de los actores, la gente tiene en los oídos la amplificación natural en la que vive", sentencia con una frase veloz, propias de un monologuista.

El productor, Nacho Laviaguerre, llega para presenciar el ensayo. Andrés Portaluppi ["lamentablemente no soy nada de Carlos, que es un actorazo"] está a punto de ponerse su traje de botones. Comenzó a estudiar teatro con Rivas, a los 16 años, y hoy, a los 25, debuta en esta sala comercial: "Arrancar de esta manera en Corrientes, actuando, con este equipo, es algo que jamás imaginé". También comparte escena con otro viejo conocido, Vainstein, con quien trabajó en Hogar, dirigidos por Rivas. "Esta es una obra de una gran profundidad y con un tono único que te permite jugar mucho, y divertirte. Por eso se vive este clima", dice Vainstein.

El juego preferido del elenco es el Wikipinti, como ellos llaman a la memoria prodigiosa y a la sabiduría de Pinti. Este cómico nacional, como define Rivas, fue siempre la primera opción para el personaje del Dr. Gatti, "por su vínculo tan popular con la gente y porque es además muy querido por sus colegas". Pinti tiene asistencia perfecta a los demás estrenos teatrales y, además, –no es un dato menor– siempre llega puntual a éstos, sin aires de divo.

Y allí, Pinti, quien estudió a Orton de punta a punta, saca a relucir el Wikipinti y cuenta una anécdota de la vida del propio autor. "El vivió una vida desaforada. Se burla de todo. Pero también sabía que era una celebridad. El fue a la casa de Paul McCartney y le abrió la puerta un mayordomo. Esa era la primera vez que veía uno. Todo esto le resultó un absurdo y este hecho lo inspiró." Pinti habla de otro criado, aquel que le da título a la obra. ¿Qué vio, entonces, el mayordomo? "No se puede decir qué sabe, pero sí quién es. No es otro más que Orton."

JOE ORTON: UN PRÓCER MALDITO

El dramaturgo Joe Orton ya pertenece a la iconografía inglesa de la década del sesenta. Incluso escribió el guión de Up Against It, para la película de los Beatles que nunca pudo filmarse. Sus obras, tildadas de revulsivas, abordan la perversión, lo macabro y los abusos. Sus textos pertenecen a atmósferas que él conocía bien. Hoy están publicadas las páginas de su diario personal, en las que están registrados los días previos a su asesinato, a los 33 años, en manos de su amante, quien luego de perpetuar el crimen se suicidó.

"Sí, hacer a Orton en la avenida Corrientes es un tute. Pero acá no hay muertes ni cadáveres. Todo aquí es un juego tremendo, muy negro, pero nada deja de ser una representación", dice Pinti.

Joe Orton fue llevado a escena en nuestro país anteriormente por Rivas (Botín), Agustín Alezzo (El rufián en la escalera), Claudio Tolcachir (Atendiendo al Sr. Sloane). Esta es la obra póstuma de Orton, estrenada en el West End londinense en 1969.

COSA DE PUERTAS

Jorge Ferrari es uno de los escenógrafos más destacados de nuestro país. Supervisa las bisagras de una puerta que Luque arrancó en uno de los ensayos, en una de las tantas entradas y salidas, una anécdota que sus compañeros celebran. Ferrari lo defiende, a pesar de que este pequeño accidente le exija más trabajo. "Las puertas abren hacia dentro del escenario para que sea más cómodo para los actores. Así funciona teatralmente, a la inversa que en nuestra vida cotidiana. Pipo la abrió en ese fragor y se quedó con la puerta en la mano", explica.

En el imponente escenario del Lola Membrives, Ferrari diseñó un espacio octogonal –la clínica psiquiátrica– con seis puertas, para recrear este vaudeville. "Para que funcione la comedia, tiene que funcionar la escenografía. Por ejemplo, si hago más grandes las dimensiones, un actor tarda más en llegar de un punto a otro, y así deja de ser efectiva la obra. No se trata sólo de pensar un lindo decorado. Leo de modo técnico el texto, contando los pasos que deben dar los personajes", explica.

El escenario juega en esta pieza un papel fundamental. "Orton escribió en sus diarios que pensó una escenografía toda blanca y elegante, con jarrones con flores, para que el espectador pensara que estaba a punto de ver una obra tranquilizadora, pero luego veremos que nada de eso ocurre", dice Pinti.

PARA AGENDAR

Lo que vio el mayordomo: de Joe Orton. Teatro: Lola Membrives, Corrientes 1280. De miércoles a sábados, a las 20.30, y los domingos, a las 20.

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