Mouche, el goleador menos pensado

Ni Silva, ni Cvitanich, ni Blandi: el goleador en el semestre es Pablito, con seis festejos; cómo paso de rebelde a perfeccionar la definición y ser clave;
Christian Leblebidjian
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27 de abril de 2012  • 11:53

Boca se preocupó, lógicamente, cuando se lesionó Lucas Viatri. Era su goleador-referencia en la lucha por el Apertura 2011, el hombre que tanto había esperado la chance de ser titular, tras el retiro de Martín Palermo. A partir de allí, de la 11° fecha, el nivel colectivo fue el principal sostén para reemplazar las ausencias importantes, y las conquistas y el desequilibrio en los últimos metros para la vuelta olímpica se la repartieron entre Darío Cvitanich, Nicolás Blandi y... Pablo Mouche, el personaje en cuestión, el goleador del semestre con la camiseta azul y oro.

Siempre fue un futbolista mirado de reojo por los entrenadores y los hinchas porque, si bien tenía condiciones y personalidad para jugar en Boca, varias veces su exceso en las reacciones contra los árbitros o simpatizantes rivales lo ponía en el foco de la tormenta. Por voluntad propia y por los dirigentes, estaba entre los principales jugadores a vender cada cierre de temporada. Pero en esta temporada Pablo Mouche sorprendió a todos.

Si bien Boca movió cielo y tierra para conseguir primero el pase de Santiago Silva y luego para habilitarlo para todas las competencias tras la lesión de Nicolas Colazo; si bien fue Cvitanich el máximo anotador xeneize en el último torneo; si bien ya muchos se ilusionan con el regreso de Lucas Viatri y ver como un futuro gran N° 9 a Nicolás Blandi, y que desde Europa pretenden hace tiempo llevarse a Sergio Araujo, el que más está haciendo festejar a los hinchas es Mouche. "Estoy en el momento ideal para irme. Si bien estoy muy cómodo y disfruto el día a día en Boca, si se me presenta una buena oportunidad para mí y el club, me gustaría analizarla", reconoció ayer en Fox Sports.

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¿Qué cambió? Mouche reconoce que está más maduro, que ya no entra tanto en las provocaciones, que le hace muy bien ir al psicólogo y que su máximo acierto fue intentar perfeccionar el punto que, entendía, debía pulir como delantero: la definición. Es por eso que desde la pretemporada y los primeros días del año, el atacante charló con Julio César Falcioni para solicitarle que le dé un entrenamiento específico, incluso en horas extras a las pautadas para las prácticas de todos, para ensayar remates al arco, con y sin oposición de defensores. El gol que le anotó anteanoche a Olimpo, en Catamarca, fue uno de los consejos que recibió: que juegue con el perfil y que amague, que sorprenda aún teniendo que definir con la pierna derecha, su menos hábil.

Por características, es uno de los pocos que puede desequilibrar con las gambetas en el uno contra uno, que puede desbordar por las bandas y asistir con centros para el poder aéreo de Silva, Cvitanich y Blandi.

El físico también le juega a favor en la competencia con el resto, ya que casi nunca se lesiona. Hizo 6 goles y fue el único delantero que convirtió en las tres competencias, tanto en la Copa Libertadores, como el Clausura y la Copa Argentina. Después de Mouche, en la lista de atacantes le siguen Cvitanich (4), Blandi (2), Silva (1) y Araujo (1).

Mouche mira a Europa y los dirigentes no le pondrán palos en la rueda. Quizá les signifique la tan necesitada venta para equilibrar las finanzas. Y, así, todos contentos.

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