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Cristina pidió "no dar ni un paso atrás"

Dijo que el Estado debe intervenir más en la economía, celebró la expropiación de YPF y convocó a la unidad del kirchnerismo
Jesica Bossi
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28 de abril de 2012  

Casi disfónica, habló durante 40 minutos en el centro de un escenario imponente -acompañada por unos 500 dirigentes- y ante un estadio repleto. Desde un atril azul, con la leyenda "Unidos y Organizados", envió mensajes directos: defendió el rol del Estado, agradeció a la oposición que votó a favor del proyecto de ley de expropiación de YPF y celebró, en varios tramos, la militancia de los jóvenes .

"Los verdaderos custodios de este legado son todos ustedes, que no van a permitir jamás dar un paso atrás", sostuvo Cristina Kirchner, en referencia a las nuevas generaciones, cuyo vértice político confluye en la agrupación La Cámpora, fundada por su hijo Máximo, uno de los rostros que más tomaron las cámaras de TV durante el discurso .

El oficialismo ofrendó ayer a la Presidenta una contundente demostración de fuerza en Vélez, en el primer acto partidario después de asumir su segundo mandato. Todo arrancó a las 17, con la animación de Carlos Figueroa, militante de La Cámpora y gerente de noticias de Canal 7, cuando la cancha estaba colmada. Ya ocupaban sillas en el escenario central gran parte del Gabinete, gobernadores y dirigentes. Otros dos, en los laterales del principal, alojaron a legisladores, referentes de derechos humanos, funcionarios, intendentes y sindicalistas.

Cuatro pantallas gigantes reprodujeron un video que desgranó la gestión kirchnerista desde 2003. En rigor, ese fue, por decisión de la Presidenta, el motivo del acto: recordar la elección presidencial en la que Néstor Kirchner sacó el 22%. La convocatoria, realizada originalmente por la Corriente Nacional de la Militancia y el Movimiento Evita, preveía, como años anteriores, conmemorar el triunfo de Héctor Cámpora, el 11 de marzo. Consultada, la Presidenta prefirió otra fecha del almanaque.

Pululó, más que nunca, la imagen del patagónico: en un banner destacado de escenario, en proyecciones y, sobre todo, en forma de muñecos. Uno, ubicado en el sector VIP del campo y a metros del atril presidencial, sostenía un cartel que decía "Aguante morocha" y banderitas de Mario Ishii, mandamás de los dominios de José C Paz. Otros intendentes movilizaron tropa propia, como Fernando Espinoza (La Matanza), Francisco Gutiérrez (Quilmes), Darío Díaz Pérez (Lanús) y Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), entre los más visibles.

A la ya anunciada ausencia del jefe de la CGT, Hugo Moyano, se sumó el faltazo de los principales líderes sindicales opositores al camionero. Eso sí: ellos mandaron columnas propias de militantes.

"¿Quién imaginaba, ni yo, que con el consenso mayoritario de las principales fuerzas políticas íbamos a recuperar YPF?, se preguntó la Presidenta, antes de agradecer a la oposición que respaldó la medida. "¡Ay, ay, ay, ay, los gorilas se quieren matar!", cantaban los jóvenes K, ante la risa cómplice de Cristina. "Son terribles", les recriminaba, fuera de micrófono. Más de una vez, la jefa del Estado sostuvo que el mejor logro de su gobierno había sido incorporar jóvenes a la política. "¿Saben por qué? Porque no somos eternos y nos ha tocado comprobarlo dramáticamente", se emocionó.

El reparto de lugares en el estadio se dividió, en líneas generales, en tres porciones: los camporistas (las gradas frente al escenario), el Movimiento Evita (las tribunas de la derecha) y, por último, el Frente Transversal y Kolina. No hubo otros oradores para redondear un acto corto y, de paso, evitar pujas internas. Los detalles operativos se terminaron de definir ayer, cerca del mediodía, en el despacho del diputado Agustín Rossi.

La tarde gélida y gris no opacó el clima de euforia que vive la Casa Rosada desde que recuperó la iniciativa, perdida después de la tragedia ferroviaria de Once y el avance del caso Ciccone. "Mirá esta gente, es una fiesta. Esto no es clientelismo, vienen porque quieren. Estamos en otra etapa", sostuvo a LA NACION un ministro, exultante. Otro, resaltó el buen ánimo y "vibra" de la Presidenta. "Cumplimos con el objetivo. Hubo una fuerte demostración de apoyo a Cristina", destacó Rossi.

El acto cerró, como siempre, con lluvia de papelitos. Esta vez, por pedido de ella, sorprendió la canción que sonó al final: el tema "Compañeros", compuesto por Julián Mandriotti para la campaña en la que cayó derrotado Néstor Kirchner, en 2009.

En voz alta

"Los custodios de este legado histórico son ustedes [los jóvenes], que no van a permitir jamás dar un paso atrás"

"Quién imaginaba que con el consenso de las principales fuerzas políticas de la Nación íbamos a recuperar YPF"

"En 2003, un 22% nos daba legalidad y faltaba legitimidad. Pero nos sobraba coraje para dar vuelta la taba de la Argentina"

Cristina Kirchner

Presidenta de la Nación

Mariotto, adelante; Scioli, detrás

El vicegobernador bonaerense estuvo en la primera fila del palco principal, al lado del diputado Agustín Rossi y de uno de los convocantes originales, Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita. Daniel Scioli, bastante serio durante todo el acto, estuvo una fila por detrás de Mariotto, cerca del jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray.

Moreno y el cotillón

Siempre aplaudido en los actos kirchneristas, el secretario de Comercio se mostró eufórico. Llevaba un pin con el viejo logo de YPF en la solapa y sus ya habituales cartelitos, globos y camisetas con la leyenda "Clarín miente" para repartir entre sus seguidores.

El poder de La Cámpora

El diputado camporista Andrés Larroque (de saco marrón) bromea con su líder, Máximo Kirchner, protagonista central de la ceremonia K. A Larroque lo ubicaron al lado de Giselle Fernández, hermana de la Presidenta, y del diputado Edgardo Depetri.

Boudou, feliz

El vicepresidente estuvo bien adelante, al lado de Alicia Kirchner. Bien lejos quedó uno de sus rivales internos, Florencio Randazzo. Atrás del vicepresidente estuvieron los gremialistas docentes Yasky y Baradel.

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