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Gracias por venir

Un ciclo que busca emocionar gracias a un viaje por el corazón de la TV del pasado
Carlos Sanzol
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9 de mayo de 2012  

Conducción: Gerardo Rozín y Julieta Prandi / Producción General: Gerardo Rozín / Producción: Paula Kirchner / Guión: Sebastián Meschengieser / Escenografia: Martin Seijas y Roberto Dominguez / Dirección: Pablo Milutinovic / Día y horario: sábado, a las 19 / Canal: Telefé

Nuestra opinión: muy buena

Gracias por venir, que el sábado pasado, a las 19, comenzó por Telefé, es un grato viaje en el tiempo, con una fuerte interpelación a la nostalgia y una rigurosa búsqueda por construir, desde la emotividad, el vínculo con el espectador.

La propuesta del ciclo sólo puede entenderse en una programación como la de Telefé, que tiene como objetivo principal captar a un público familiar mediante elementos como el rescate de valores del pasado –Graduados–, de historias que emocionan hasta las lágrimas –Todo es posible– y de personajes con los que los espectadores puedan identificarse sin demasiado esfuerzo. Sobre este último punto, no fue nada azaroso que en el primer envío el invitado al que se homenajeó fuera Guillermo Francella. El, precisamente, encarna esa idea madre del canal familiar.

El ciclo comenzó con un viaje en una especie de cápsula del tiempo –animada digitalmente– por diferentes hechos históricos. Esa apertura estuvo musicalizada con "Tengo", el tema de Sandro, que en su letra resalta la frase "un mundo de sensaciones". Justo la idea sobre la que está construido el programa. "Cada día tiene un mundo de historias. Hoy empieza la nuestra. Un mundo de sensaciones", sostuvo una voz en off para dar la bienvenida a los conductores, Gerardo Rozín y Julieta Prandi.

Gracias... es un programa que se nutre de videos de archivo, en plan autohomenaje a la programación del pasado de Telefé. Así se pudo ver una síntesis del primer capítulo de Amigos son los amigos, ¡Grande pa! y Muñeca brava.

Siempre con la apelación pretérita en la boca, Prandi dio la bienvenida al cantante Machito Ponce, que en 1996, en pleno auge del "caso Coppola", tuvo su momento de gloria con el tema "Samantha".

"¿Alguien se acuerda de…?", motorizaron los conductores para recordar ya fuera una canción ("La chica de humo", de Emmanuel) o a alguien (un homenaje al "Polaco" Goyeneche, de la mano de Cacho Castaña). Y así abrir de par en par la puerta a ese mundo de sensaciones, a ese nuevo ethos nostálgico que se ha instalado en la televisión y especialmente en Telefé.

Media hora debió pasar para que llegara Francella, la gran estrella del primer envío. En una entrevista-tributo de casi una hora y media de duración –que por momentos se sintió demasiado extensa y forzada en el intento de emocionar–, Rozín y Prandi recorrieron la historia laboral del actor en la pantalla de la emisora (Los Benvenuto, Brigada Cola, Naranja y media, Poné a Francella, Casado con hijos y El hombre de tu vida).

Lo que vino después fue un notable trabajo de producción –algo que en este programa no falta y que la tele, en su conjunto, escatima– que permitió reunir, en diferentes videos, a actores y compañeros de trabajo de Francella (Natalia Oreiro, Luis Brandoni y Enrique Pinti, entre otros); jugadores de fútbol (la gloria de Racing en los 60, Juan Carlos "Chango" Cárdenas, y Lionel Messi), fanáticos, familiares (su hermano, su sobrina y su madre) y compañeros del colegio secundario. En el medio, Francella, con los ojos acuosos, recordó su infancia en Beccar, sus primeros pasos en la actuación y lo que consideró la apoteosis de su carrera: el Oscar por El secreto de sus ojos.

Uno de los puntos a destacar, sobre todo en la tele de hoy, es que en Gracias... no hay golpes bajos para buscar conmover, sino que las emociones se desprenden naturalmente de las anécdotas que cuentan quienes conocen al entrevistado –el orgullo de la madre de Francella por la carrera de su hijo, el recuerdo dulzón de sus compañeros de colegio, la memoria de un padre que murió cuando el actor tenía 26 años–.

Complementos

Rozín y Prandi tienen química como pareja en la conducción, gracias a que los roles están bien marcados y definidos. El, que presta su experiencia periodística, lo dejó claro en relación con la frescura de la animadora: "Ella es más de bailar; yo, de preguntar". Así, el Rozín que se vio el sábado pasado estuvo mucho más cercano al entrevistador que sabe escuchar en Esta noche libros, el programa que conduce en C5N, y muy lejos del personaje canchero que desplegaba en La pregunta animal.

En síntesis, Gracias... es un programa grato y entretenido, con una pretensión que cumple: emocionar, aunque, a veces, en la carrera se siente un tanto forzado.

11,8

Puntos de rating

Y quedó en el quinto lugar de lo más visto del día

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