Hitachi nada contra la corriente y triunfa en Japón

El máximo responsable de la compañía, Hiroaki Nakanishi, abandonó los negocios al consumidor de la firma en busca de márgenes más altos, ante un panorama adverso para la industria tecnológica nipona
Daisuke Wakabayashi
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16 de mayo de 2012  

En abril de 2010, cuando Hiroaki Nakanishi se convirtió en presidente de Hitachi Ltd., el gigante de electrónicos japonés se encontraba en el período más oscuro de sus 102 años de historia, con cuatro años de pérdidas por un total cercano a los US$12.500 millones.

Hitachi está ahora emprendiendo una de las recuperaciones más impresionantes de la historia empresarial japonesa.

Mientras que otras empresas de electrónicos de Japón continúan sufriendo debido a pérdidas en productos de consumo y el duro impacto del fortalecimiento del yen, Hitachi, el mayor fabricante japonés en el sector, registró ganancias récord por segundo año consecutivo.

La semana pasada, la compañía anunció un aumento de 45% en su ganancia neta, a US$4.350 millones, en su último año fiscal, al beneficiarse de la venta de su división de discos duros.

Bajo la conducción de Nakanishi, la empresa ha tomado distancia de un estilo de gestión lento y reacio al riesgo, escindiendo a un ritmo vertiginoso sus operaciones relacionadas dirigidas al consumidor, tales como teléfonos móviles, componentes para computadoras y televisores de pantalla plana para concentrarse en las ventas de productos grandes —y más rentables— como centrales eléctricas, líneas de ferrocarril e instalaciones para el tratamiento de agua.

Su próximo paso es un ambicioso programa de reducción de costos en todos los rincones del conglomerado, que genera el equivalente a US$121.000 millones en ventas anuales y 900 filiales que hacen de todo, desde plantas nucleares a ollas arroceras.

Nakanishi apunta a duplicar los márgenes de ganancia para 2015 a cerca de 10% y así conseguir el capital necesario para convertirse, en sus palabras, en un actor global dominante.

"Es una cuestión de vida o muerte", afirmó Nakanishi en una entrevista con The Wall Street Journal. "Para ser un actor global, el mayor cuello de botella no es el volumen de nuestros ingresos, sino nuestra rentabilidad".

En Estados Unidos, por ejemplo, los productos de Hitachi están en su mayoría ocultos en una amplia gama de productos. La firma provee convertidores de corriente y motores para el auto eléctrico Chevrolet Volt. Sus baterías alimentan los automóviles híbridos de Buick. Los sistemas informáticos de almacenamiento de Hitachi se encuentran en centros de datos; sus dispositivos de terapia de protones son usados para el tratamiento del cáncer en distintas instituciones médicas. Tal vez su producto de consumo más conocido sea la Magic Wand (varita mágica), un masajeador que vibra que cuenta con una base de clientes leales.

La meta de 10% de Nakanishi no es inusual entre los gigantes mundiales. General Electric Co., Siemens AG, International Business Machines Corp. y ABB Ltd. tienen todos márgenes de dos dígitos.

Sin embargo, es algo radical para los conglomerados japoneses, que tienden a enfocarse en el volumen por encima de sus ganancias. NEC Corp., Toshiba Corp., Fujitsu Ltd. y la mayoría de las grandes compañías de electrónicos de Japón tienen márgenes de rentabilidad de menos de 5%, si es que de hecho registran una utilidad. El margen operativo de Hitachi fue de 4,3% en el último año fiscal.

Tales ambiciones globales requirieron un cambio en el pensamiento de Nakanishi, de 66 años, y la empresa a la que se incorporó en 1970, luego de graduarse de la Universidad de Tokio. Obtuvo una maestría en ciencias de la computación de la Universidad de Stanford en 1979, durante un sabático de Hitachi.

A principios de la década de 1990, Nakanishi lideró el desarrollo de un sistema de control automatizado para la red ferroviaria de Tokio, que puede actualizar los horarios de trenes por accidentes o retrasos y a la vez informar a los conductores para que aceleren o reduzcan la velocidad para mantener los horarios.

A diferencia de lo que sucedió en el última gran recuperación empresarial japonesa —la simplificación de Nissan Motor Co. a principios de la década de 2000 bajo el presidente ejecutivo Carlos Ghosn, un ejecutivo que llegó de afuera—, Nakanishi ha pasado toda su visa en Hitachi. Cuando fue designado presidente, dijo: "Nadie conoce Hitachi mejor que yo".

Aunque la compañía registró una utilidad récord en el pasado año fiscal, prevé un descenso de 42% en las ganancias de este año sin el impulso de la venta de su operación de discos duros por US$4.800 millones.

Sin embargo, el resurgimiento de Hitachi refleja una triste realidad para el atribulado sector de electrónicos de Japón. Los maravillosos aparatos y electrodomésticos que alguna vez simbolizaron el poderío manufacturero de Japón ya no generan ganancias de forma consistente. La empresa se destaca en una cultura empresarial atada a la tradición que hace que sea difícil para los ejecutivos realizar profundos cambios en la estrategia.

Sony Corp. ha perdido dinero durante ocho años vendiendo televisores, pero ha señalado que se enfoca en una recuperación antes que en una salida. La empresa anunció la semana pasada su cuarto año consecutivo en rojo, con una pérdida neta récord de US$5.720 millones en el calendario fiscal terminado en marzo, la peor en sus 66 años de historia.

Durante la mayor parte de la década pasada, Hitachi ha encabezado la lista de empresas japonesas que cotizan en bolsa en términos de cantidad de empleados. Pero en el último año, la compañía redujo su nómina a 323.540 empleados, lo que representa un recorte de 10,5% —la mayoría proveniente de la venta de su operación de discos duros—, y se espera que caiga por debajo de la de su rival Panasonic Corp.

En Japón, el tamaño de una empresa en términos de ingresos y empleados a menudo rivaliza con la rentabilidad, como parte de una visión tradicional de que las compañías existen para proteger a sus empleados y contribuir al bien general de la sociedad, así como para hacer dinero.

Las leyes japonesas también hacen que sea difícil deshacerse de divisiones y trabajadores. Sin embargo, la reciente reestructuración de Hitachi —la cuarta mayor empresa de Japón por ingresos— es vista por los analistas como un modelo para la reactivación de Japón.

"Podemos empezar a ver incluso a empresas tradicionales volverse cada vez más enérgicas para tratar de ser más rentables", dice Yoshiharu Izumi, analista del sector de electrónicos de J.P. Morgan. "Las empresas japonesas siguen a la multitud, así que si una compañía como Hitachi dice que apunta a márgenes de ganancia de dos dígitos, habrá empresas que se verán influenciadas por eso".

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