Barrio chino

Un bazar de lo que no abunda
Silvana Moreno
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20 de mayo de 2012  

Actores y llamados inquietantes

Uno llega a un lugar sorpresa, siguiendo una dirección pasada por email, para ver una obra de teatro un poco rara, Liceo , de Lolo y Lauti. Compra su entrada, le entregan un libro de poemas hecho con fotocopias, encuadernado a mano y con el título escrito sobre una etiqueta escolar: Romain et moi , de Gael Policano Rossi, un poeta joven, también actor y dramaturgo. Enseguida, uno será guiado a un ambiente lindero donde una monja le pedirá su número de teléfono. "No lo apagues cuando entres a la sala. Vas a recibir un llamado durante la obra. Por favor, atendé."

La obra está inspirada en ese librito de poemas. Y dura 15 minutos. Más que obra, se trata de una instalación con actores. "Como quien compone una instalación con cables y monitores, por ejemplo, Lauti y yo lo hacemos con actores, por eso duran tan poquito", explica Lolo, que además organiza la fiesta Dengue Dancing y tiene una disquería.

Sólo durante 2011, el dúo de dramaturgos presentó 15 puestas. Entre grupúsculos modernos, todavía se habla de Hipsterísima (en una casa, y también por 15 minutos, uno podía meterse en una visita guiada a una fiesta de 70 hipsters haciendo de sí mismos) y de Bimbo es Ricky (a la manera de La metamorfosis , de Kafka, con textos extraídos de la autobiografía del músico portorriqueño, Bimbo se despertaba un día y era Ricky Martin).

Para ver Liceo , habrá que reservar escribiendo a loloylauti@gmail.com y tiempo hasta el viernes 1º de junio. Los responsables ya están trabajando trabajando en la próxima instalación: Juvenilia 3000 , inspirada en la novela de Miguel Cané, sí.

Más datos, loloylauti.com.

Buena idea para el paro de subtes

Ideal para esos días de paro de transportes (subtes, colectivos, trenes, taxis... nunca se sabe), cuando nadie tiene muchas ganas de pedalear ni, menos, de caminar, el Segway Personal Transporter . Ya tiene una década y todavía todo un futuro por delante. Invento estadounidense, se consigue desde Tasmania, en Australia, hasta Oulu, en Finlandia, y desde San Petersburgo, en Rusia, hasta Lima, en Perú.

Alguna vez se vio uno deambulando por Punta del Este, hay un distribuidor en Córdoba, se venden un par en Mercado Libre y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) hizo su propia versión llamada Saeta, pero eso es todo. Hasta hoy, ver pasar un Segway por aquí es algo así como ver un ovni.

Eléctrico, fácil de conducir (se dobla empujando con el cuerpo), con la posibilidad de recorrer 30 kilómetros con un cambio de batería y transportar cargas pesadas, las utilidades son muchas: los trabajadores aeroportuarios van y vienen ahí arriba chochos de la vida ; se organizan visitas guiadas en ciudades turísticas; campeonatos de Segway polo; adaptaciones del vehículo a sillas de ruedas y más.

En segway.com , un usuario de la marca, Craig Smith, doctor en Física, cuenta que tanto él como su mujer se desplazan por Seattle en sus Segway. "Tenemos muchas colinas aquí en Seattle, y funciona bien aun en las pendientes más inclinadas."

Otro detalle: a diferencia de la bicicleta, entra en el ascensor.

Ajo de culto

En ciertas clases de alimentación molecular que se dieron en un restaurante japonés de San Telmo, la estrella del capítulo de los aminoácidos fue el ajo negro . Y, en bolsa con etiqueta de producto gourmet, también brilla en las cajas de los supermercados del barrio chino, los que tienen más rarezas. El kuro ninniku se inventó en Japón, pero desde hace cuatro años lo produce también una colonia japonesa de Mendoza. Negro por dentro, tiene 18 de los 20 aminoácidos que el cuerpo necesita. Por eso, según se indica en www.miajon.com.ar , ayuda a equilibrar la presión arterial, en problemas hormonales y renales, refuerza el sistema respiratorio, es energizante y digestivo, entre otra cantidad de virtudes. El punto es que es orgánico, cuenta con procesos de cocción, fermentación y ahumado que lo diferencian para siempre de un ajo común y corriente, potenciando diez veces sus propiedades, pero reduciendo su olor a un 3 por ciento.

Sobre hipsters

Cuando ya muchos se sacaron los anteojos con marcos gruesos (un poco avergonzados de querer ser distintos a todo-el-mundo y terminar siendo iguales a todo-otro-mundo), la palabra hipster suena más de lo que debería. Es decir: lo hipster ya no existe y lo que queda podría ser más bien una caricatura para los noticieros de la tele.

Pero, para caricatura hipster (muy didáctica, además), nada mejor que ir a YouTube y buscar la serie Shit Hipsters Say : gente que prefiere la plataforma Vimeo antes YouTube (porque es muy popular, aunque tenga lo mismo), carga la bici al hombro aunque viva en planta baja, tiene gatos con nombres como Noam Chomsky, son bloggers de cosas que jamás conocieron y, claro, tienen anteojos de marcos gruesos.

Hay que saber inglés, eso sí, pero son muy graciosos.

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