La línea D del subte llegó a Núñez

Las autoridades porteñas adelantaron que se estudia continuar el ramal por debajo de Cabildo hasta Manuela Pedraza.
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28 de abril de 2000  

Con la inauguración de la estación Congreso de Tucumán, la línea D del subterráneo porteño llegó ayer al barrio de Núñez. Pero, según las autoridades, la extensión del ramal no se detendría allí: el gobierno porteño invertirá un millón de pesos para financiar los estudios de factibilidad y poder habilitar, antes del 2002, la estación Manuela Pedraza.

Más de un centenar de vecinos, militantes de la Alianza y funcionarios aplaudieron ayer la apertura de la estación, una de las más grandes de la red.

Encabezó el acto el presidente Fernando de la Rúa, a quien se lo vio de muy buen humor, al punto de que le hizo bromas al jefe del Gobierno, Enrique Olivera; antes de la ceremonia, tomó café en un bar cercano y, al término del acto, sorprendió a todos, incluida su custodia, y se subió a un taxi en la esquina de Congreso y Ciudad de la Paz.

En un primer momento se había previsto realizar el acto al aire libre, en la esquina de Congreso y Cabildo, pero la lluvia obligó a los organizadores a reprogramar la ceremonia y llevarla adelante dentro de la estación.

Aunque el vestíbulo y los andenes son de los más grandes de la red, abundaron los apretujones entre vecinos y periodistas para poder llegar lo más cerca posible del pequeño estrado montado para las más altas autoridades.

La flamante estación, que costó 14 millones de pesos, cuenta con cuatro accesos a los andenes: dos por medio de cuatro escaleras mecánicas y otros dos mediante modernos ascensores vidriados.

Lugar histórico

Llamó la atención de los vecinos de Belgrano y de Núñez la gran cantidad de obras de arte que se colocaron:16 bustos, entre ellos incluyeron a Jorge Luis Borges y a Carlos Gardel, y vitrinas con objetos históricos que aportaron cuatro museos porteños.

Además de De la Rúa y de Olivera, se dirigieron al público el secretario de Obras Públicas de la Ciudad, Abel Fatala; el presidente de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado, Alejandro Nazar Anchorena, y el senador radical e impulsor de la extensión de la línea D José María García Arecha.

También asistieron el ministro de Infraestructura y Vivienda de la Nación, Nicolás Gallo; el vicepresidente primero de la Legislatura y candidato a jefe del Gobierno por la Alianza, Aníbal Ibarra, y la viceministra de Desarrollo Social y candidata a vicejefa del Gobierno de la Ciudad, Cecilia Felgueras.

Nazar Anchorena trazó un balance de las obras que realizó en los últimos años al frente de Subterráneos de Buenos Aires y adelantó que la línea D seguirá avanzando debajo de la avenida Cabildo.

Se calcula que en el 2002, el ramal podría llegar hasta la calle Manuela Pedraza, donde se estudia la construcción de una nueva estación integrada a un sistema de cocheras para trenes. Los fondos provendrían de un préstamo internacional que está gestionando el gobierno en los Estados Unidos.

García Arecha se encargó de despegar el acto de la campaña electoral: "Estas obras estaban previstas desde hace mucho tiempo y esta gestión que arrancó con De la Rúa y continuó con Olivera se caracterizó por llevar adelante lo que parecía imposible:la extensión de la red hasta Núñez", dijo.

A su turno, Fatala vaticinó que "a partir de lo que hizo esta administración, nadie podrá gobernar la ciudad sin hacer obras de infraestructura".

Más actividad bajo tierra

El jefe del Gobierno adelantó lo que pasará a fin de año en materia de subtes. "Se cumplirá un sueño que todavía no comenzó a ser soñado: se estará trabajando en cuatro líneas en forma simultánea; esto no ocurrió jamás en la historia de Buenos Aires", detalló.

A su turno, De la Rúa recordó los primeros días de su gestión al frente del Gobierno de la Ciudad, en agosto de 1996: "En aquellos momentos, dijimos que un día va a ganar la gente y, finalmente, fue así; hoy hemos recuperado la confianza de los porteños que pueden ver al Gobierno realizando obras".

Tras casi una hora de discursos, Olivera, Ibarra y Fatala bajaron a los andenes y subieron al primer tren que llegó a la flamante estación.

Esto generó un verdadero caos de cronistas, fotógrafos y camarógrafos que querían registrar el momento en que las autoridades recorrían los vagones.

Detrás de Olivera, de Ibarra y de Fatala, decenas de vecinos coparon rápidamente la formación, por lo que el primer tren partió verdaderamente lleno rumbo a su primera parada: la estación Juramento. Yno era para menos, ya que ayer todo el mundo viajó gratis.

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