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Dolor por la muerte de Norberto Suárez

El actor de Papá corazón tenía 68 años
Marcelo Stiletano
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6 de junio de 2012  

La vida artística de Norberto Suárez, que falleció anteanoche en esta capital, quedará marcada por un contraste que pocas figuras de sus características lograron igualar. A comienzos de la década del 70, la televisión lo convirtió en uno de los galanes más populares de su tiempo, sobre todo gracias a su papel en Papá corazón . Una década y media después, inició un camino inverso de silencio público y muy escasas apariciones que se cerró con su muerte, a los 68 años, víctima de una afección pulmonar crónica.

Su nombre, casi desconocido para las nuevas generaciones, llegó a identificar en los años 60 a uno de los más promisorios intérpretes de su generación. Llegó a los escenarios después de abandonar en cuarto año la carrera de Derecho, cargado aún en sus primeros papeles de un complejo de timidez que superó con mucho esfuerzo y se reflejaba en una mirada profunda y en un delicado rostro que dejaba ver al mismo tiempo el sufrimiento y la ternura.

No le costó mucho meterse en la piel de personajes ambiguos y atormentados por conflictos existenciales profundos. A medida que hacía pie en el mundo teatral se iba afirmando su personalidad, que comenzaba a cosechar elogios en trabajos tan exigentes como los que cumplió en recordadas versiones de Pigmalión , Fiebre de heno , Enrique IV y, sobre todo, La pata del mono , de William Jacobs, y El príncipe idiota , de Dostoievski. Su máximo anhelo era interpretar en el escenario a Calígula.

Suárez (nacido en esta capital el 19 de noviembre de 1943) supo elegir a quienes lo ayudaron a consolidar su formación. Lo que en el teatro le brindaron, entre otros, Paulina Osona, Carlos Gandolfo, Roberto Durán y Hedy Crilla, en el cine llegó casi al mismo tiempo a brillar de la mano de Leopoldo Torre Nilsson ( La terraza ) y Daniel Tinayre ( Extraña ternura ). También apareció con frecuencia en films de Enrique Carreras ( Los evadidos , Operación San Antonio, Los muchachos de antes no usaban gomina ), que además le sirvieron de plataforma para ganar la definitiva popularidad que le brindó más tarde la TV. Allí se había iniciado como extra en las obras de terror protagonizadas por Narciso Ibáñez Menta, y más tarde se afirmó como galán en Mis hijos y yo , El amor tiene cara de mujer , Cuatro hombres para Eva y, sobre todo, Papá corazón , junto a una muy precoz Andrea del Boca. Nunca volvió a alcanzar tanta repercusión con un papel televisivo, más allá de la buena respuesta del público a Señor amor , años después.

Fumador empedernido, melómano entusiasta y gran lector (Wagner y Camus eran sus preferidos), debió sobrellevar una crisis personal que le dejó huellas profundas cuando un accidente automovilístico desfiguró su rostro. Con la ayuda de amigos (Palito Ortega, sobre todo) salió airoso de siete operaciones de cirugía plástica con "una fuerza interior tremenda", según sus palabras.

Pero este hombre que se exigía interiormente como pocos, imposibilitado de trabajar como antes con su rostro, fue resignando espacio y sólo trascendió, en su última etapa, el regreso al teatro en Paladar (2001). Sus restos fueron inhumados ayer en el Cementerio de la Chacarita.

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