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SUBE: una llamativa licitación "a medida"

Una empresa inglesa creada a último momento se quedó con un contrato de $ 65 millones
Iván Ruiz
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8 de junio de 2012  

Antes de que comenzara la licitación para supervisar la SUBE, la empresa Global Infraestructure (GI) -que finalmente se quedó con el contrato de 65 millones de pesos-, ya tenía aceitados los contactos para quedarse con ese negocio. GI todavía no existía como sociedad, pero las gestiones que realizó su dueño ante funcionarios públicos tuvieron rédito. La empresa inglesa fue creada durante el proceso y ganó el concurso.

La sociedad fue inscripta el 22 de junio de 2009 en Londres con un capital de 100 libras esterlinas. La licitación en la Secretaría de Transporte había comenzado tres meses antes.

Según pudo reconstruir LA NACION, el consultor británico Stephen Chandler, dueño de GI, desembarcó en el país a comienzos de 2009 con un raid de reuniones. Chandler estuvo con los funcionarios de Transporte que meses después recomendaron contratar a su empresa pese a que una consultora internacional realizó una oferta $ 10 millones más económica.

El consultor inglés visitó al menos tres veces el país en los primeros meses de 2009. Interesado en participar del proyecto SUBE, pidió a la embajada británica que le organizara una ronda de promoción de negocios.

Se reunió con el presidente de Nación Servicios SA (NSSA), empresa del Banco Nación que opera la SUBE y que ahora Chandler debe controlar. A esa altura, GI todavía no existía.

También participó de ese encuentro Angel de Dios, presidente de NSSA y hombre cercano a Julio De Vido. Chandler le propuso a De Dios trabajar en el boleto electrónico. "Lo invitaron a participar en cualquiera de las licitaciones, pero todas dependían de Transporte. Igual, siguieron en contacto", dijo una fuente que participó de la cita. Dos años después, GI supervisa a NSSA. Chandler es el máximo responsable del control.

El británico también estuvo en Transporte: se reunió con las dos funcionarias que meses después recomendarían contratar a GI para supervisar la SUBE, pese a contar con una oferta $ 10 millones más económica del consorcio PWC-Barimont SA.

LA NACION se contactó con la Secretaría de Transporte, pero no respondieron las consultas. En estricto off the record , una funcionaria que participó del encuentro confesó: "No recuerdo esa reunión en particular, pero es algo habitual. No te olvides que el lobby está permitido en Inglaterra".

La calificación que los funcionarios de Transporte realizaron sobre Chandler inclinó la balanza en el concurso. Los ítems "personal clave" y "dotación del personal" significaron el 70% de la calificación. Como "jefe de proyecto", Chandler era el empleado con mayor influencia. El inglés calificó con el máximo puntaje y sacó una ventaja que sería irremontable para la competencia. Con sus antecedentes, enterró los $ 10 millones de diferencia.

Como vicepresidente de Electronic Data System, Chandler participó del desarrollo de la Oyster Card, la tarjeta del transporte de Londres. Sin embargo, los antecedentes acreditados por GI son confusos. Pese a que la empresa fue inscripta al mismo tiempo que se desarrollaba la licitación, la firma presentó dos antecedentes: un proyecto en el área militar de la República Checa y la gestión integrada de tarifas de transporte en Gauteng, una provincia de Sudáfrica. LA NACION intentó comunicarse con el consultor inglés, pero no respondió las llamadas.

Después del encuentro con funcionarios de Transporte, Chandler recibió un contacto que lo acercó al negocio. "Desde IRV llamaron a la embajada británica. No dieron demasiadas explicaciones y pidieron su contacto", agregó una fuente allegada a esa empresa. Al poco tiempo, el inglés fundó GI en Londres. Días después, la firma se asoció con IRV, Iatasa y GFA para ganar la licitación por la supervisión del boleto electrónico.

La firma desembarcó en el país el 15 de octubre de 2010, cuando la licitación estaba definida. Luego, el consultor británico se convirtió en el responsable técnico de la operación, con un sueldo de 40.000 dólares mensuales.

Por: Iván Ruiz

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