Mal humor femenino

"Chabonas", programa humorístico con la actuación de Mariana Briski, Florencia Peña, Lidia Catalano, Mónica Ayos, Jorgelina Aruzzi, Paola Barrientos y Eugenia Guerti. Libros: Briski y Alberto Muñoz. Producción general: Andrea Stivel. Dirección: Julio Hormaeche. Por América, los viernes a las 22. Nuestra opinión: regular .
Marcelo Stiletano
(0)
28 de abril de 2000  

"Chabonas" es la versión femenina de "Delicatessen". La única diferencia es el cambio de sexo de sus protagonistas. En aquella propuesta encabezada por Horacio Fontova, conocida hace un par de temporadas, todos los personajes, inclusive los femeninos, estaban personificados por hombres; en este proyecto pilotado por Andrea Stivel ocurre exactamente lo contrario: el elenco está compuesto en un ciento por ciento por mujeres, dispuestas hasta a personificar papeles masculinos.

Por lo demás, "Chabonas" parece seguir al pie de la letra el camino de su antecesor. Tiene como eje el humor, trabaja sobre la base de situaciones fijas (sketches) más o menos prolongadas matizadas por algún gag corto, es tributario de aquel espíritu innovador y poco convencional que inauguró Alfredo Casero con "Cha, Cha, Cha", y su elenco de artistas procede en gran parte del under teatral.

A tal punto llegan las coincidencias que, como "Delicatessen", "Chabonas" va camino de convertirse en una propuesta fallida a pesar de sus potenciales posibilidades y, sobre todo, de los méritos de un grupo de actrices que tienen mucho para dar.

Las situaciones humorísticas de "Chabonas" se instalan en espacios a priori más que propicios para ser mirados con ojos de mujer (un gimnasio, una casa de modas, una peluquería, un talk show televisivo que pretende imitar una sesión de psicoanálisis) y analizar desde allí, en tono burlón, ciertos comportamientos típicamente femeninos.

Todos estos escenarios son retratados en clave casi hiperrealista o bien con un perfil netamente kitsch, con ambientaciones en las que abundan los detalles estridentes y los colores fuertes.

Como si creyeran que en una escenografía tal sólo es posible llevar las cosas hasta el límite, las actrices llevan adelante las situaciones a grito (o a llanto) pelado y con movimientos y gestos sobreactuados, posturas apropiadas para ser usadas en momentos determinados y no, como ocurre aquí, en tanto regla general.

En un programa como "Todo por dos pesos" -surgido, como éste, de la misma escuela humorística proveniente del under teatral-, la gracia emana casi naturalmente de la situación paródica con la que se satiriza algún aspecto de la realidad. Nadie necesita forzar su garganta o contorsionarse de más para obtener el efecto humorístico buscado.

Poco y nada de todo eso ocurre en "Chabonas". El tono chillón y de grotesco permanente que adopta el programa no es _como podría imaginarse a partir de los antecedentes teatrales de Alberto Muñoz o Mariana Briski_ un legítimo recurso escénico. Aquí se convierte, en cambio, en un desfile de sobreactuaciones y ampulosidades que, en vez de provocar la risa, lo que hace es irritar.

Y la molestia del televidente es doble, porque además de esa incomodidad, observa un trabajo a la vez sobreexigido y devaluado del equipo de actrices, en el que aparecen progresos por el lado de Florencia Peña, algunos hallazgos interesantes en el trabajo de Mónica Ayos y, sobre todo, un tándem secundario integrado por Jorgelina Aruzzi, Paola Barrientos y Eugenia Guerti, tres talentos promisorios que reclaman (y merecen) rápidamente nuevas oportunidades.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios