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Espionaje: a Macri le espera el juicio oral

La Casación se negó a revisar el procesamiento por las escuchas
Paz Rodríguez Niell
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9 de junio de 2012  

El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, perdió ayer una carta clave para evitar su primer juicio oral: la Cámara de Casación, máximo tribunal penal, se negó a revisar el procesamiento dictado en su contra en la causa por las escuchas ilegales.

Sostuvo que ese fallo no tiene los efectos de una sentencia definitiva y que, por ende, no es revisable por la Casación. Además, rechazó el pedido de Macri para separar de la causa al juez Norberto Oyarbide, que ya empezó los trámites para elevar el caso a un tribunal oral. Según Macri, Oyarbide montó esta causa porque "responde al kirchnerismo absolutamente" y porque "la Casa Rosada" digita sus movimientos.

"El apartamiento de un magistrado del conocimiento de una causa no puede reposar en una mera sospecha de parcialidad", sostuvo el camarista Raúl Madueño. "En nuestro país no se implementó el juicio por jurados para que los sujetos sometidos a proceso elijan a sus juzgadores en cada caso", afirmó su par Ana María Figueroa. Ellos dos y Eduardo Riggi firmaron los fallos de ayer que complican el destino judicial de Macri. Carga con un procesamiento firme como presunto miembro de una "asociación ilícita" dedicada al espionaje.

Oyarbide dictó ese procesamiento, la Cámara Federal lo confirmó y la Casación se negó ayer a revisarlo.

Al jefe de gobierno porteño, lo sorprendió la noticia cuando salía de la Casa Rosada, donde se había reunido con el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el gobernador Daniel Scioli para diseñar un nuevo plan de transporte metropolitano (ver página 24). Nada dijo de las novedades que llegaban de los tribunales.

El vocero de Pro fue ayer el ministro de justicia porteño, Guillermo Montenegro, que minimizó el golpe. "Lo que hizo la Cámara fue no tratar el fondo de la cuestión. No se pronunció sobre la materialidad de los hechos ni la responsabilidad penal de ninguna de las personas imputadas, tampoco del propio Mauricio Macri", dijo.

Mientras tanto, Oyarbide sigue adelante. Como Casación demoró más de un año en pronunciarse, el mes pasado el juez sostuvo que no podía seguir esperando porque estaba en juego la "garantía del plazo razonable", y declaró cerrada la instrucción.

Desde entonces, consultó a las querellas, que coincidieron en que el caso debe elevarse a juicio, y al fiscal, que deberá pronunciarse la semana próxima. Después, opinarán las defensas. Como el trámite que impone el Código Procesal va a llevar tiempo, de haber juicio no será este año.

Macri fue procesado por Oyarbide en mayo de 2010, en un fallo confirmado, dos meses después, por la Sala I de la Cámara Federal. El expediente se trabó cuando llegó a Casación: el máximo tribunal penal tardó un año en definir quiénes iban a integrar la sala que ayer resolvió los planteos de Macri.

Las acusaciones contra el jefe de gobierno son graves. Según la Cámara Federal, se probó que montó "una estructura de inteligencia subterránea", de carácter "clandestino" (como una "vertiente paralela" de la Policía Metropolitana), y prueba de ello son los casos de pinchaduras telefónicas detectadas en la causa. La Cámara se refirió a las escuchas de las que fueron víctimas -según la investigación- el ex cuñado del jefe de gobierno, el parapsicólogo Néstor Leonardo, y Sergio Burstein, un férreo opositor a Macri.

Junto con Macri, están hoy a un paso del juicio oral el primer jefe de la Policía Metropolitana, Jorge "Fino" Palacios, supuesta pieza clave de la organización de inteligencia que la Justicia le imputa a Macri; el presunto espía Ciro James, y el ex ministro de Educación de Macri Mariano Narodowski, acusado de haber contratado a James en su ministerio para "asegurarle un salario" a cambio de "servicios clandestinos" para el gobierno porteño.

Todos ellos tienen sus procesamientos confirmados por la Cámara, lo mismo que el juez de Misiones José Luis Rey; la secretaria judicial Mónica González, y un grupo de policías misioneros.

Las escuchas que se investigan no eran simples pinchaduras, sino órdenes de interceptar comunicaciones dispuestas formalmente por jueces misioneros. Ellos ordenaban que la SIDE realizara escuchas en el marco de expedientes judiciales a personas que, en realidad, no tenían vinculación alguna con los delitos investigados. Entre ellos, el cuñado de Macri. James era quien retiraba los casetes de la SIDE.

Los delitos por los que el jefe de gobierno está procesado son asociación ilícita, falsedad de documento público, interceptación de llamadas telefónicas y abuso de autoridad.

La Cámara Federal le había advertido a Macri que no procedía el recurso de Casación contra su procesamiento y, por eso, él fue "en queja" ante el máximo tribunal penal, que ayer le dio la espalda.

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