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Un presidente con poderes recortados

Nicholas Kulish
Jackie Calmes
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9 de junio de 2012  

WASHINGTON.- Es muy probable que frente a las últimas y desalentadoras cifras sobre el desempleo en los Estados Unidos, todos hayan vuelto súbitamente la cabeza hacia la Casa Blanca, a la espera de que Barack Obama haga algo. Pero los remedios propuestos por el presidente no hacen más que subrayar que, a menos de cinco meses de tener que enfrentar al electorado, el líder demócrata está a merced de actores en Europa, China y su propio Congreso, cuyos intereses políticos suelen contraponerse a los suyos.

"Aunque no tenemos control absoluto de todo lo que pasa en otras partes del mundo, hay muchas cosas que podemos controlar en nuestro país -dijo Obama-. Son muchos los pasos que podemos dar ya mismo para fomentar la creación de empleos y el crecimiento de nuestro economía. Así que mi mensaje al Congreso es: «Pónganse a trabajar»."

Alan J. Auerbach, economista de la Universidad de California, en Berkeley, comentó: "Francamente, no veo qué podría hacer Obama en este momento más que presentar enérgicamente un plan económico detallado y desafiar al Congreso a que lo apruebe".

En 2008, sin embargo, la mayoría de los congresistas republicanos rechazaron el plan de rescate de un presidente de sus propias filas, George W. Bush. Ahora, a pesar de su descenso histórico en las encuestas, no tienen el menor incentivo para ayudar a un presidente demócrata en problemas a levantar la economía.

Además de intentar convertir a los republicanos en los villanos de la economía, Obama también está culpando a Europa, aunque más diplomáticamente.

"Gran parte de estos números son atribuibles a Europa y a la nube que nos llega desde el otro lado del Atlántico, que debilitó la economía de todo el mundo", señaló Obama, al referirse a los nuevos datos sobre el empleo en su país.

Por descorazonadoras que fuesen las cifras de empleo en los Estados Unidos, con un leve ascenso de la desocupación hasta alcanzar el 8,2%, las noticias que llegaron de Europa fueron muchísimo peores: el desempleo promedio en la eurozona alcanzó el 11%, pico máximo del que se tenga registro.

"[Obama] enfatiza que lo que pasa en Europa le concierne a todo el mundo", apuntó Michael Froman, asesor en asuntos de economía internacional de la Casa Blanca. "Queremos ayudar, ya sea con nuestras ideas o con nuestras experiencias, mientras ellos resuelven sus problemas", agregó.

Hace más de dos años que Obama y el secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner, vienen espoleando a Europa, con Alemania a la cabeza, para que hagan más por revitalizar las economías más débiles de la región, en vez de enfocarse en los recortes de los presupuestos de gobierno, que sólo resultaron en mayor caída del empleo y del poder adquisitivo de los consumidores. El resultado fue, en el mejor de los casos, limitado, y en el peor de los casos, contraproducente.

Preocupación

Alemania mostró cierta disposición a flexibilizar su postura. Pero lo que realmente le preocupa es que apoyar el envío de grandes transferencias para ayudar a los países en dificultades de la eurozona no establezca un precedente para que otros Estados crean que serán rescatados cada vez que lo necesiten.

Los alemanes también creen que la emisión de deuda conjunta de los países europeos, los llamados "eurobonos" -idea que Estados Unidos avala-, será rechazada por inconstitucional por la Corte Suprema alemana. Además, descalifican cualquier crítica que llegue desde el otro lado del Atlántico, y la atribuyen a la politiquería del año electoral.

"Los alemanes no creen que Estados Unidos tenga nada para aportar en términos de ayuda con la crisis del euro", dijo Thomas Risse, profesor de política internacional de la Universidad Libre de Berlín.

Desde que Estados Unidos anunció, hace pocos meses, que no aumentaría su contribución al Fondo Monetario Internacional (FMI), su influencia en Europa quedó recortada. De todos modos, "tampoco el FMI parece tener la influencia que suele tener", estimó Franklin Allen, profesor de la Escuela Wharton, de la Universidad de Pensilvania. "Parece que, por el momento, todas las decisiones se toman en Berlín."

Traducción de Jaime Arrambide

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