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Pasen y vean: volvió el gran circo de Tinelli

Pablo Sirvén
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12 de junio de 2012  • 10:22

Y pasó el primer programa de la temporada N° 23 de Tinelli: corto para una primera emisión (una hora, 40 minutos, sin cortes publicitarios), excepcional de rating como no podía ser de otra manera (el provisorio de Ibope marcó un promedio de 38,4 puntos, con Telefe muy atrás, en tan sólo 15,8), ShowMatch volvió a demostrar que goza de excelente salud y que tiene cuerda para rato.

El sketch inicial con Tinelli y Florencia Peña en los protagónicos, y Dady Brieva y Jorge Rial, como figuras de reparto, lució largo, sin demasiada gracia, y levemente inspirado en el Pulp Fiction, de Tarantino.

Luego, la apertura jugó al primer plano estético y glamoroso, con foco narcisista en el conductor avanzando estilizado por el hotel fashion de Alan Faena.

Después, 300 personas en escena, entre bailarines, acróbatas y gimnastas animaron diez cuadros en vivo, con efectos visuales, danzas aéreas y números de circo. Un collage por momentos pretencioso, que jugó a demasiadas puntas, con una mezcla de géneros, técnicas y músicas con poca ilación.

El saludo en vivo del conductor se demoró media hora con tantos preparativos y presentaciones.

Como siempre Tinelli gana en el mano a mano coloquial con los miembros del jurado (muy serio un Antonio Gasalla "de civil" y no caracterizado como uno de sus tantos personajes, la nueva incorporación) y con la única pareja que se presentó esta noche, otra vez Florencia Peña, que bailó muy bien pero que no convenció al jurado por culpa de una coreografía atestada de trucos que ahogó sus esperados aportes personales.

Cambiaron las bailarinas, no estuvo el doctor Carlos Fontán Balestra (casi un talismán del programa) y fueron divertidos varios cruces con Adrián Suar, Pablo Codevilla y Coco Fernández, responsables de la programación de El Trece. Con Florencia Peña, hubo más alusiones a su reciente separación que a lo político, donde apenas hubo frases sueltas, más bien suaves, sin atisbos del habitual hiperkirchnerismo que suele manifestar en otras tribunas. Aunque esto recién empieza. Habrá que ver cómo sigue.

¿Cambia el escenario político con Marcelo Tinelli, otra vez de vuelta como astro solar del universo mediático de la Argentina?

Tal vez no del todo, pero que es una gran aspiradora de tiempos, títulos, tapas y notas en los medios gráficos, audiovisuales y de Internet, no cabe ninguna duda.

Distrae a todos, crea constantes polémicas de baja intensidad pero que entretienen a chimenteros, panelistas radiales y televisivos y hasta noticieros.

De ahí, que sea un eventual aliado del Gobierno, siempre y cuando no se meta con sus puntos flacos y no se le ocurra empezar a hablar de seguridad, como cuando lo hizo en sintonía con Mirtha y Susana, y Casa Rosada se fastidió.

Vuelve la cadena virtual de 24 horas que repite hasta el cansancio lo que se vio y cómo se vio. Adherentes y detractores no dejarán de parlotear de aquí a diciembre sobre las supuestas maravillas u horrores del circo tinelliano. La Argentina es peronismo, Maradona y Tinelli.

Este año se hizo rogar. A El Trece le hubiese venido como agua al sediento en el desierto un par de meses antes. Ahora ni el mismo Tinelli se cree suficiente para revertir los puntos de rating que le vino sacando Telefe en este primer semestre.

Igual, la "tinellización" de la pantalla de El Trece no sólo quedó a la vista por la rendidora multiplicación de los ciclos de Ideas del Sur, sino porque tanto big show pareció volver infértil el terreno de las ficciones. Paradójica víctima principal: Adrián Suar y sus caídas tiras Los únicos (después de un 2011 triunfal) y la fugaz y fallida Lobo.

Ahora, cancha libre para Marcelo, quien extiende sus tentáculos a toda hora en la grilla del canal del Grupo Clarín.

¿Hay alguna duda de que Tinelli representa algo muy profundo en el gusto y la manera de ser argentina para que perdure en la cresta de la ola durante tanto tiempo, único caso de continuada y persistente vigencia en los 60 años de televisión argentina?

El circo tinelliano acaba de abrir nuevamente y hay de todo: 26 parejas, 30 famosos, historias emotivas, peleas en puerta. También vendrán los formatos raros (biósfera, bailando en la selva y en el aire) y lo inesperado, lo inasible que Tinelli va olfateando noche a noche desde su colosal carisma y versatilidad como conductor y gran productor.

TV en estado puro: impacto y emoción; mucha carne, clima futbolero y humor muchachista. La manera en que a la Argentina le gusta irse a dormir.

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