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"Chino" Darín: debutar en primera

Estrenará mañana su primera película, Fuera de juego, en la que interpreta a un futbolista
Carolina Amoroso
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13 de junio de 2012  

Dicen que lo que se hereda no se hurta. Y el "Chino", hijo homónimo de Ricardo Darín, es una prueba viviente. Llega relajado, con jean, remera blanca y zapatillas. Nada de todo lo que sucede en torno a él le resulta ajeno o incómodo. Fotografía bien, y se las ingenia para hacerlo casi sin esfuerzo; sortea las preguntas, aun las que pueden resultarle incómodas, con elegancia. Puede reírse de sí mismo y observa al mundo con una mirada entre franca y pícara, que lo delata como un seductor nato. Y, por estos días, el "Chino", de 21 años, se prepara para su debut "en primera". Mañana se estrenará Fuera de juego, una película dirigida por David Marqués, que protagoniza junto con Diego Peretti, Carolina Peleritti y el español Fernando Tejero. En ella interpreta a Gustavo César, un crack argentino en el que se interesa el mismísimo Real Madrid. Este sueño dorado genera una disputa entre Diego (Peretti) y Javi (Tejero), ya que ambos aseguran tener los derechos de representación. En el medio, Gustavo César, tironeado de todos lados, deberá decidir su propio destino. En esta comedia, filmada en Buenos Aires, Valencia, Madrid y Ciudad de la Luz (Alicante), participan también Ricardo Darín (padre) y Martín Palermo.

–¿Qué te hizo decirle que sí a Fuera de juego?

–Primero, nunca había hecho cine y ya el hecho de hacer una peli me interesaba. Pero, probablemente, el factor que más influyó fue que sabía que iba trabajar con Diego [Peretti] y me interesaba trabajar con él. Carolina [Peleritti] también sumó a mi decisión. Además, gran parte del peso de la decisión lo tuvo ir a filmar afuera.

–De la historia, ¿qué te gustó?

–Yo ya sabía cuál era el personaje que querían que hiciera… porque soy un crack jugando al fútbol [ríe]. Me sentí, de alguna manera, empatado con el personaje. Yo sabía que se iba a filmar en España y que mi personaje era un argentino que se iba a España para cambiar su carrera radicalmente, para jugar en las grandes ligas. Y un poco me pasaba a mí lo mismo con mi propia profesión. Había como un paralelismo con Gustavo César. Para este personaje lo importante es jugársela, en una edad en la que jugársela es importante, porque son decisiones que pueden forjar el resto de tu carrera y de tu vida. A la vez, tiene la inexperiencia que uno tiene a esa edad, tal vez, sin haber terminado el secundario. Todo eso me interesaba del personaje, que se la juegue, que esté tironeado por la historia y que no tenga una forma de ser intempestiva.

–¿Y que participara tu papá en la película fue una idea que estuvo desde el principio?

–La verdad que no. Cuando yo acepté la película, estaba ese personaje, del entrenador de Gustavo César cuando era chiquito, que tenía un guiño humorístico porque yo sí sabía que se barajaba la posibilidad de que Martín Palermo, u otro jugador importante podía estar en algunas escenas. Cuando me estaba por ir, me enteré de que se barajaba la posibilidad de que me viejo haga el personaje del entrenador de Gustavo César y estuvo bueno. Eso fue lo ultimo que se grabó de la película.

–¿Fue positiva la experiencia?

–Nos cruzamos muy poco, pero está bueno que esté porque él tiene una impronta particular y hace que el personaje tenga un color propio, aunque esté cinco minutos. Además, estuvo bueno que tenga escenas con Martín [Palermo], que no tiene experiencia como actor. Fue un lindo momento.

–Esta película es una comedia. También hiciste en televisión Alguien que me quiera y Los únicos, que tenían un tono de comedia, ¿sentís que te calza mejor que el drama?

–Si bien lo que he hecho es más comedia, no me ha tocado llevar la comedia. Me encanta; me gusta el humor en las personas y eso es muy difícil de interpretar. También he hecho drama, en teatro, en Los Kaplan y me gustó. Me gustan las dos cosas.

–¿Creés que te perjudica en algo ser hijo de Ricardo Darín?

–Lo único que se puede llegar a ver como un perjuicio, que no lo es realmente, es el hecho de tener un punto comparativo al alcance de la mano y en directa referencia con el nombre de uno. Fuera de eso, para mí, siempre ha sido un beneficio, y no. Pero nunca un perjuicio, nunca la he pasado mal por ser el hijo de mi viejo.

–¿No creés que genera una expectativa grande en torno a lo que hagas?

–No, puede ser que genere una expectativa, pero no en mí. Intento no ponerle ese peso porque somos dos personas totalmente distintas. Además, es una persona que tiene una carrera hecha de años, y yo soy una persona que recién está empezando. Pensamos cosas distintas por más que vivamos en la misma casa hasta estas alturas. No tiene perjuicios. Al contrario. Hay cosas en las que sí es beneficioso, en el sentido de que conozco mucha gente del ámbito y eso suma un poco porque te toca laburar con gente con la que ya tenés mucha confianza y eso te libera también de muchas tensiones. Por ahí, hay alguna carga de algo que está puesta en personas que no soy yo. Pero no me hago mucho cargo de eso. No me parece que sea bueno tampoco. Me parece mejor estar en eje y hacer la mía.

–¿En algunas cosas te identificás?

–Sí. Me identifico con esto de que mi viejo es un tipo que labura de muy buen humor. Eso se lo he escuchado decir a mucha gente y lo he visto yo porque hemos laburado juntos. Y yo soy así, no por copiar, sino porque mamé esa energía.

–¿A qué actores admirás?

–Peretti me encanta. Me gusta De la Serna, Alcón, Jorge D’Elía, con quien tuve oportunidad de trabajar.

–¿Tenés alguna otra inclinación artística?

–Soy bailarín, ¿querés que baile algo? No, es un chiste [ríe]. Me encantan las artes, cada vez que puedo ir a una muestra o escuchar a una banda tocar lo hago. Ahora, soy de madera, no puedo hacer nada de todo eso. Lo único que sí me gustaría es aprender a tocar un instrumento. No me gustaría llegar a cierta edad y no saber tocar un instrumento.

–¿Qué te gustaría hacer ahora?

–Me gustaría estar en un proyecto de teatro, porque me gusta la dinámica de laburo. Se genera una cierta mística, tanto arriba del escenario como con los otros actores. Es como una familia de todas las noches. Aparte, te permite hacer otras cosas.

–¿En qué lugar te gustaría estar de aquí a unos años?

–Hay muchos actores, y poder vivir de esto sin tener otro laburo no es fácil. El porcentaje de actores que lo puede hacer en la Argentina debe ser mínimo y, para mí, lograr mantenerme con lo que me gusta ya sería un placer.

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