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La soñada carta de renuncia de De Vido

Diego Sehinkman
Diego Sehinkman PARA LA NACION
El pirata informático reveló la misiva que el Ministro de Planificación tiene lista para la Presidenta
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14 de junio de 2012  • 02:03

El pirata informático reveló la misiva que el Ministro de Planificación tiene lista para cuando la presidenta le acepte su voluntad de renunciar al cargo.

Sra. Presidenta de la República Argentina

Dra. Cristina Fernández de Kirchner

S / D

Tengo el honor de dirigirme a Ud. a fin de comunicarle mi renuncia indeclinable al cargo de ministro de Planificación Federal con el que me honrara oportunamente su marido Néstor Carlos Kirchner.

Presidenta, podría darle las excusas formales que el protocolo aconseja, pero prefiero el riesgoso camino de la sinceridad. Con el mayor de los respetos, creo que usted jamás dejó de verme como un hombre básicamente de su marido.

Señora, si usted supiera las faltas de respeto que debo soportar de ¨su juventud maravillosa¨. ¿Recuerda cuando a Alberto Fernández en C5N lo sacaron del aire y se dijo que yo había sido el que llamó al canal? Bueno. ¿Sabe lo que me dijo al otro día uno de estos chicos de La Cámpora, sobrándome? "Llamalo a Longobardi y decile que son cosas que pasan. Que a vos también una vez te sacaron del aire". Yo le pregunté cuándo me habían sacado del aire. Y riéndose, remató: "Cuando nos dieron Aerolíneas a nosotros".

Presidenta, renuncio porque todo esto me produce un gran cansancio moral. Aunque alguien pueda decir: ¿Cansancio moral, De Vido? ¿El que debía controlar los trenes, el que llevó la política energética al fracaso, está moralmente cansado? Es el colmo: Drácula pide retirarse del set por dolor de mandíbula.

Resulta que ahora soy el culpable de todos los males. Por ejemplo, de lo de Once. Vamos, Presidenta. Si todos en el gobierno sabíamos que el concesionario, cuando se tomaba un vino de más, levantaba la copa delante de cualquiera y brindaba ¨por los dos grandes inventos de la humanidad: la rueda... y el subsidio a lo que rueda¨.

¿Usted sabe el dolor que siento cada vez que la veo a usted en los actos, embobada, escuchando a la nueva estrella: el ¨Pequeño Keynes ilustrado¨? Le agradezco infinitamente que ya no me siente a su lado a servirle agua con la jarrita.

Por supuesto que le deseo mucha suerte en su mega plan. Que todos tengan su vivienda. ¿Quién no tuvo ese ¨sueño compartido¨? Ojalá el gran anuncio se transforme en realidad y resuelva el gran problema habitacional de los argentinos. Y si de paso le sirve a usted para ganar la agenda y tapar el mal momento, bienvenido el anuncio. A esta administración se le pueden desdibujar otras políticas, pero hay dos que están bien definidas: la política de sustitución de importaciones y la de sustitución de informaciones.

Quiero decirle que si tomé esta determinación de dar un paso al costado es porque fracasé en todos mis intentos de acercarme a usted. Sugerí la construcción de nuevos enemigos, alimenté paranoias, agredí al periodismo. Todo lo que a usted le llega al corazón. Pero no hubo caso.

Por último, y a pesar de que esta es una carta formal, voy a contarle algo: mi presente me tiene sumido en una profunda depresión. Al punto de que tengo sueños torturantes. El otro día estaba en mi casa de fin de semana en Zárate durmiendo la siesta. Y entonces sueño que de adentro de uno de los varios jaulones de pájaros que tengo ahí -yo soy fanático de los pájaros- un hornero me llama con el alita. Cuando me arrimo, me dice: "Si yo construyo bueno y sin sobreprecios, ¿por qué yo estoy adentro y vos afuera?".

Presidenta, se lo ruego. Déjeme ir a casa. Cuando se lo pedí la última vez, me hizo una de sus típicas amenazas cariñosas, tan suyas: ¨Julio, de acá te vas preso o muerto¨.

Permítame decirle algo: Me tiene preso. Y muerto.

Deme Santa Sepultura.

Atte. Julio De Vido.

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