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Los "hombres de ingenio" todavía son pocos en el país

En la Argentina, hay un ingeniero cada 6600 personas, pese al esfuerzo de varios sectores
Francisco Jueguen
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17 de junio de 2012  

"Te voy a explicar cómo es la vida", confió el ingeniero a su interlocutor. Tomó el papel y trazó un eje vertical (Y) y otro horizontal (X). "El primero es la felicidad", dijo. "El segundo, el tiempo", continuó.

"Uno puede tener picos intensos de felicidad en lapsos cortos o una vida larga con una felicidad promedio", analizó mientras dibujaba variados estilos de curvas, algunas cortas pero pronunciadas, y otras largas y achanchadas. "Acá está la felicidad", calculó finalmente sombreando algunos espacios en su borrador.

La anécdota, contada por un consultor, expone una de las virtudes de una profesión que, a diferencia de la medicina o la abogacía, tiene trabajadores silenciosos, casi invisibles. Los amantes de levantar edificios o puentes, de plantar líneas ferroviarias o eléctricas, o de automatizar gigantes sistemas industriales son personas que tienen la voluntad y la capacidad de hacer simples los problemas más complejos y, por ende, de proveer soluciones que impulsan una comunidad.

"Los ingenieros son la Victorinox de la sociedad", los define en diálogo con LA NACION Adolfo Guitelman, vicepresidente del Centro Argentino de Ingenieros (CAI). "En el país hay esfuerzos puntuales, pero no hay una política de Estado para impulsar la ingeniería, pese a que detrás de ella están las exportaciones de altísimo valor agregado", indica el ingeniero, que sin embargo resalta los trabajos específicos del Invap o de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conea), entre otros muchos ejemplos nacionales.

En la Argentina hay un ingeniero cada 6600 habitantes cuentan en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), que aporta cerca del 32% de los 6000 profesionales de esta carrera que se reciben por año en el país. En las naciones desarrolladas o en algunas emergentes (los expertos citan a Israel, Corea y China, que ya supera a Estados Unidos) hay un ingeniero cada 1500 personas, y el objetivo del Ministerio de Educación, a través principalmente de becas, es que haya uno cada 4000 habitantes.

La fuerte expansión de la economía y la industria en los últimos años fogoneó la demanda de ingenieros, ocupación que vive un pleno empleo. Esto se refleja en los sueldos que estos profesionales perciben y que, en promedio, se ubican entre $ 20.000 y 25.000 brutos más beneficios para un ingeniero de proyecto de entre unos 30 y 40 años.

"El crecimiento no fue acompañado por los graduados de estas carreras", cuenta a este medio Eduardo Franck, director corporativo de Recursos Humanos del Grupo Techint, firma que requiere entre 300 y 400 ingenieros por año, y que en las últimas semanas difundió una importante campaña por el Día del Ingeniero, que se festejó ayer. "En los 90 no se privilegió la industria y en paralelo se descuidó la educación secundaria técnica", agrega. En ese sentido, Franck cuenta que, ante la escasez, la empresa impulsó las becas Roberto Rocca para alumnos secundarios.

Los ingenieros, confían en el grupo símbolo de esta profesión en la Argentina, no escapan a la ley. Las nuevas generaciones también reclaman otros tipos de beneficios, ligados a la flexibilidad horaria y al mejoramiento de calidad de vida en el trabajo. En Techint, a cambio, exigen, entro otras cosas, un excelente nivel de inglés y flexibilidad geográfica. "Los ingenieros industriales son generalistas, pueden conseguir trabajo en todos lados", esgrime Nicolás Fernández Löbbe, socio Biset + Fernández Löbbe, consultora experimentada en la búsqueda de estos profesionales a lo largo de sus 30 años. "Por otro lado, los ingenieros mecánicos o eléctricos buscan proyectos", explica y agrega: "Además de un buen sueldo, todos pretenden un gran desafío profesional para ponerse la camiseta. Es la clave para seducirlos".

El experto afirma también que las compañías piden ingenieros jóvenes para formarlos a su gusto, pero que esa idea a veces "choca" con sus necesidades de experiencia, "ya que es habitual que sea el ingeniero de 50 años el que vivió los proyectos de gran envergadura en el país".

Estudiantes de verdad

"El tiempo promedio para que un ingeniero se reciba es de ocho o nueve años. Hoy la cantidad de egresados no alcanza", dice el secretario de Planeamiento de la UTN, Juan José Silva. La Tecnológica tiene 29 facultades en todo el país y 2200 egresados por año. Otras universidades destacadas por los expertos para el estudio de esta carrera en el interior son Bahía Blanca, La Plata, Córdoba y Mar del Plata. "Necesitamos muchos más ingenieros. Uno de los grandes problemas que tenemos es que el alumno medio no quiere irse a las carreras duras. Buscan más las humanísticas o las que tienen salida laboral más rápida", indica. "Además, la escuela técnica todavía está resentida y eso hace que la materia prima [estudiantes secundarios] no estén bien preparados", agrega. "Hoy importamos ingenieros de otros países de América latina", cuenta a LA NACION Carlos Rosito, decano de la Facultad de Ingeniería de la UBA, de donde engresaron unos 450 ingenieros en 2011.

"Se trata de personas que vienen a hacer un posgrado y se quedan trabajando porque la demanda de las empresas es muy grande", afirma. "La falta produce un cuello de botella para la industria, la construcción, la informática y para muchas otras ramas de la economía", indica el miembro del Consejo Federal de Decanos de Ingeniería de la República Argentina (Confedi).

El ingeniero y doctor en Física estima que en los últimos años hubo un "leve" crecimiento en la cantidad de ingenieros recibidos por año. Según él, en los últimos cinco años esa cifra se mejoró un 20 por ciento. "El tema es muy serio y ya conozco de muchos empresarios que debieron retrasar obras porque no teníaningenieros para encararlas".

"Nuestra carrera más grande es la de ingeniería industrial", dice Germán Guido Lavalle, vicerrector del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), donde se graduaron 240 ingenieros en 2011. No obstante, la estrella de esa universidad privada es la ingeniería mecánica y sus tres innovadoras especializaciones: mecatrónica –robótica–, automotriz, y mecánica computacional.

Dar el paso al frente

"A nivel país, el crecimiento de ingenieros es lento. Las carreras son vistas como difíciles y es cierto, son exigentes", cuenta. Por eso tanto el Estado como las empresas aportan dinero para impulsar que muchos chicos estudien sin la necesidad de trabajar. Guido Lavalle cita como ejemplo a los sectores privados del petróleo y eléctrico. "Tenemos que dar un paso al frente", clama Guitelman, quien cree con firmeza que las cañerías que sirven para dar agua potable a la población gracias a la ingeniería hicieron más por la salud en el mundo que las camas de hospitales. Por eso, concluye: "Es hora de jerarquizar nuestra Victorinox".

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