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Bargalló: el Vaticano investiga el escándalo

No sería inminente una decisión sobre el caso
Elisabetta Piqué
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22 de junio de 2012  

ROMA.- Al parecer, no sería inminente una decisión del Vaticano sobre el futuro del obispo de Moreno-Merlo, Fernando Bargalló, envuelto en un escándalo a raíz de la salida a la luz de imágenes comprometedoras junto a una mujer, durante unas vacaciones que ambos trasncurrieron en una exclusiva playa de México, en enero de 2011.

Padre Federico Lombardi, el afable jesuita que es director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, ante una consulta de La Nación, ayer prefirió el silencio. "No tengo nada para comentar", dijo Lombardi, en una fórmula que suele utilizarse en el Vaticano cuando un asunto es candente.

Pero una fuente vaticana que pidió el anonimato explicó que la remoción del obispo argentino por parte del Papa –el único que nombra y remueve obispos-, sólo ocurrirá una vez que concluya la correspondiente investigación sobre su caso.

"La Iglesia se toma sus tiempos, el acusado dio su versión y ahora hay que averiguar", indicó la fuente, por supuesto anónima en tiempos de Vatielaks (una inédita filtración de documentos reservados a la prensa).

Sobre el "dossier Bargalló" trabajan por un lado la nunciatura –la embajada del Vaticano en Buenos Aires- que lidera monseñor Emil Paul Tscherrug, un suizo, y la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), presidida por monseñor José María Arancedo, un canonista que está al tanto de todo. Al parecer, tanto en la nunciatura como en la CEA cayó bien la declaración realizada hace unos días por el obispo Bargalló, que es también presidente del Consejo de Pastoral Social-Cáritas para la Región América Latina y el Caribe. Por otra parte, hay conciencia de que este obispo, de 59 años, tenía una pésima relación con el intendente de Merlo, Raúl Othacehé.

"La Iglesia se toma sus tiempos; el acusado dio su versión y ahora hay que averiguar", indicó la fuente.

En la declaración de hace unos días, cuando salieron a la luz las fotos que lo retrataban en el mar, abrazado de una mujer, Bargalló dijo que se trataba de "una amiga de la infancia", reconoció "imprudencia por una situación que pueda dar lugar a malas interpretaciones" y aseguró estar "totalmente comprometido con Dios y con la Iglesia".

Lo cierto es que el "dossier" Bargalló también se ha abierto en la Congregación para los Obispos, que preside el cardenal canadiense Marc Ouellet y, una vez concluída la investigación, llegará al despacho del Papa, que es el único que puede decidir su destino.

El escándalo que sacude a la Iglesia argentina repercutió en varios medios europeos y, ayer, en la edición on-line del Corriere della Sera.

Pero después de la tormenta por los dramáticos casos de abusos sexuales de niños por parte de miembros del clero –que golpeó pesadamente la imagen de la Iglesia, que Benedicto XVI decidió enfrentar con firmeza-, el caso Bargalló fue considerado un mal menor. "Menos mal que hay una mujer de por medio y no un niño… En todo caso, es un pecado, no es un delito", dijo a LA NACION un prelado. "Su futuro depende ahora del Papa y del nuncio, depende del escándalo que se ha creado, si se disipa en unos días, o continúa, y si el obispo pierde su credibilidad como obispo ante sus fieles… En definitiva, la cuestión no es si estuvo en la cama con una mujer, sino si puede seguir siendo realmente un obispo", agregó. El mismo funcionario vaticano también indicó que, pase lo que pase, este escándalo bloqueará la carrera de Bargalló, es decir, su eventual promoción a arzobispo o cardenal.

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