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Entre contar multas...o muertos

Pablo Tomino
Pablo Tomino LA NACION
Los responsables de las imprudencias suelen salir ilesos pese a cruzar uno, diez o cien semáforos en rojo
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25 de junio de 2012  • 00:08

El dato alarma, pero, tristemente, no sorprende: desde 2009 hasta hoy, más de 15 personas murieron por año, en la Capital, atropelladas por colectivos urbanos. Con un agravante: las imprudencias viales que cometen los choferes quedan en el olvido: de las 2.803.359 multas de tránsito que se labraron en la ciudad durante 2011 sólo 27.426 -0,97 por ciento del total- correspondieron a los 9700 colectivos que cada día hábil recorren las calles porteñas. En tanto, el 40 por ciento de estas faltas no se pagan, ya que la mayoría prescriben o bien se invalidan por estar mal confeccionadas.

Las imprudencias viales que cometen los choferes quedan en el olvido

Los datos oficiales dan un indicio de que, por una razón o por otra, al Estado parece costarle, y mucho, desterrar el viejo mecanismo "permisivo" en el cual las empresas de colectivos terminan por pagar un irrisorio número de multas de las cientos de infracciones viales que cometen a diario. Al fin de cuentas, no sólo los sancionan poco y nada, sino que también los "responsables" del transporte público dejan prescribir sus faltas, las apelan o las esconden en el olvido. Mientras que los choferes, los responsables de estas imprudencias, suelen salir ilesos pese a cruzar uno, diez o cien semáforos en rojo.

Días atrás, luego de la muerte de un chico de 14 años atropellado por un colectivo en San Cristóbal, el diputado de la Coalición Cívica Fernando Sánchez presentó un informe en el que indicaba que "el 33% de las multas de los colectivos del Grupo Plaza las tramita el mismo controlador (juez de falta) cuando en total hay 82 funcionarios en esa área. Es raro que una sola persona determine la mayoría de las sanciones". Y se preguntaba: "¿De qué vale aumentar el monto de las multas si después la autoridad arregla con las empresas de transporte para que nada ocurra?"

Los responsables de estas imprudencias suelen salir ilesos pese a cruzar uno, diez o cien semáforos en rojo

El Grupo Plaza es una empresa de los hermanos Cirigliano, dueños de Trenes de Buenos Aires (TBA), ex concesionaria de los ferrocarriles Mitre y Sarmiento, y es una de las firmas más importantes en el rubro. Controla nueve líneas de colectivo en la ciudad: 61, 62, 104, 114, 124, 133, 140, 141 y 143. Según el informe presentado por Sánchez en base a datos del gobierno porteño y de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), sobre 570 unidades del Grupo Plaza (representa el 70% del total), cada colectivo tiene un promedio de sólo tres infracciones por año.

"Del total de infracciones tomadas en la muestra, el 49,1% de las faltas cometidas por los colectivos del Grupo Plaza prescribieron. Las infracciones más frecuentes son la violación de la luz roja, con un total de 457 infracciones, es decir, un 26%, y exceso de velocidad, con 128 multas, lo que equivale al 7,32%", indicaba el legislador. Un vocero del Grupo Plaza consultado por LA NACION responsabilizó al gobierno porteño por las demoras en el envío de las infracciones. "Aquí se pagan todas las multas que se reciben. Y las que prescriben es porque nunca se recibieron o porque llegan tarde. En cuanto a los dichos del diputado sobre que un controlador recibe la mayoría de las faltas, es así como funciona el sistema para todo el mundo", indicó el vocero. En tanto, el gobierno porteño deslindó responsabilidades y aseguró que en el último año le cobró al Grupo Plaza más de 300.000 pesos por infracciones de tránsito. Sí, la pelota va de un lado a otro, mientras los que están en riesgo son pasajeros y peatones.

En lo que va del año nueve personas murieron atropelladas por colectivos. Nadie quiere más víctimas de tránsito por imprudencias o por desidia

Basta ser usuario de colectivo para conocer al detalle cómo es el patrón de comportamiento vial de muchos choferes, atados a un reloj que se maneja desde una oficina. Se sabe, algunos conductores suelen violar las normas de tránsito para llegar en tiempo y forma a destino. Pero no hay castigo alguno. Conviene reiterarlo: en lo que va del año nueve personas murieron atropelladas por colectivos. Nadie quiere más víctimas de tránsito por imprudencias o por desidia. Entre contar muertos o multas, sabrán el Estado y las empresas del transporte público que es hora de engrosar esta última lista.

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