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Golpea a la Iglesia el escándalo del obispo

Fernando Bargalló, que presentó su renuncia tras admitir un vínculo con una mujer, fue cuestionado por algunos de sus pares
Mariano De Vedia
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24 de junio de 2012  

Doblemente repercutió en el Episcopado el escándalo que protagonizó el obispo de Merlo-Moreno, Fernando Bargalló , que fue fotografiado junto a una mujer, en una imagen comprometida, en una playa de México.

Los propios obispos no salían del asombro y del shock, tras el golpe inicial de las imágenes, cuando supieron ayer que Bargalló anticipó su decisión de renunciar, en una reunión que mantuvo el día anterior con los 60 sacerdotes de su diócesis. Así, les admitió la existencia de una relación con la empresaria gastronómica Mariví Martínez Bo, a quien dijo conocer desde su infancia.

El ex titular de Cáritas les pidió perdón a los sacerdotes, que hasta ayer trabajaron codo a codo con él en su diócesis y, mientras espera la decisión final de la Santa Sede, les comunicó que asumirá las "consecuencias del caso".

"El obispo nos dijo que se puso a disposición del Vaticano y que obedecerá cualquier decisión que se adopte", dijo ayer a LA NACION, en un diálogo cortante, el rector de la catedral de Moreno, padre Fabián Alejandro Sáenz, que secunda a Bargalló como vicario general.

La catedral de Moreno, ayer
La catedral de Moreno, ayer Fuente: LA NACION - Crédito: Maxie Amena
Entre los fieles de la diócesis reinaba un clima de dolor por el alejamiento del obispo (ver aparte).

En el Episcopado, donde distintas voces reconocen la austeridad con la que siempre se manejó Bargalló, crecía ayer la sensación de que el ex titular de Cáritas decidió renunciar luego de conocerse una fuerte declaración de los tres obispos de la provincia de Corrientes. Allí se advertía sobre la "imprudencia en la que incurrió este hermano nuestro y cuya propagación mediática, no exenta de interpretaciones tendenciosas, creó desconcierto en muchos fieles".

"El documento expresa el sentir de muchos de nosotros", admitió un prelado a LA NACION, al resaltar el texto que firmaron el arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, y los obispos Hugo Santiago (Santo Tomé) y Ricardo Faifer (Goya).

"La persona a la que le fue conferida alguna autoridad debe saber que tanto su vida privada como pública adquiere un carácter ejemplar y modélico, y que su conducta influye para bien o para mal en la sociedad", señala el texto de los pastores correntinos. Y añaden el valor de "la coherencia en la vida personal", especialmente en quienes "desempeñan responsabilidades de autoridad en la sociedad".

Tristeza y sorpresa

"Es un golpe muy triste. Siempre fue un pastor querido, comprometido y muy reconocido. Nadie pensaba que estaba en algo así", confesó un integrante del Episcopado que conoce muy bien a Bargalló. Las llamadas entre los obispos se sucedieron en los últimos días con preocupación.

Con 34 años de vida sacerdotal y formado en la diócesis de San Isidro, Bargalló tiene 57 años y fue el primer obispo de Merlo-Moreno, donde asumió en junio de 1997. Discípulo de Justo Laguna y de Jorge Casaretto, había sido nombrado en 1994 auxiliar de Morón. Tenía entonces 39 años y era el obispo más joven del país.

Conocidos sus enfrentamientos con el intendente de Merlo, Raúl Othacehé, en los últimos años Bargalló sufrió dos asaltos, uno de ellos con signos de violencia, que nunca fueron esclarecidos.

Versiones no confirmadas indicaban ayer que la relación admitida por Bargalló hoy ya no continuaría. Pese a ello, la foto existió y eso generó una preocupación en la Iglesia, que se extendió por varias diócesis.

A la espera de noticias estaba el arzobispo de Salta y vicepresidente segundo del Episcopado, Mario Cargnello, quien se limitó a expresar: "Me duele el alma", al ser consultado por LA NACION. Cargnello integra la comisión ejecutiva del Episcopado, que preside el arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancedo, y que muy probablemente trate el caso Bargalló en los próximos días.

La renuncia quitaría veracidad a la primera explicación que dio el obispo cuando se conocieron las imágenes, al señalar que se trataba de "una amiga de la infancia".

Sin referirse expresamente al caso, el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, dijo ayer que "la verdad es un valor que no debe ser traicionado" y recordó que "entre las tantas ofensas a la verdad, la más grave es la mentira".

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