La familia ecológica se mide en vatios

En Buenos Aires se consume casi el doble de energía ideal que propone un estudio suizo para conseguir eficiencia energética
Laura Rocha
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7 de julio de 2012  

Adrián y Karina Pastorelli viven junto a sus dos hijos en el barrio de Barracas. Diariamente viajan en colectivo por lo menos 60 cuadras. Almuerzan fuera de su casa durante los días hábiles y van a un restaurante, en familia, cada 15 días. El auto sólo lo usan los fines de semana y muy rara vez viajan en avión. El gasto de energía de esta familia alcanza los 3600 vatios por hora por persona, casi el doble del promedio mundial de 2000 vatios por hora al que los suizos quieren llegar para 2050, con nueva tecnología que permita mantener la calidad de vida.

"Hoy un ciudadano europeo consume una media anual de 6000 vatios por hora. Este enorme consumo deriva, en gran parte, de la baja eficiencia energética de muchos factores de nuestra vida: muchas casas, por ejemplo, consumen anualmente en calefacción unos 200 kilovatios por hora por metro cuadrado, lo que viene a ser diez veces el consumo de un edificio moderno bien aislado. Sólo tenemos un planeta para vivir, y la eficiencia energética es uno de los caminos que nos ayudará cuando seamos 9000 millones de personas", indicó Lasse Gustavson, director ejecutivo del Fondo Mundial por la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), durante un evento paralelo sobre energía sustentable en la Cumbre Río+20 .

El concepto de la sociedad de los 2000 vatios fue desarrollado en 1998 por investigadores del Instituto Tecnológico Federal de Zurich (ETHZ), Suiza, y refleja el propósito de descender el consumo energético de ese país en dos tercios en 38 años.

Según el estudio (al que se puede acceder en http://www.novatlantis.ch ) , se puede lograr de dos formas:

  • la detección y eliminación de pérdidas energéticas;
  • la disminución de la demanda de los servicios energéticos, derivada fundamentalmente de una mayor eficiencia de los materiales y mayor aprovechamiento de los productos.
  • Según el estudio, lograr disminuir el consumo energético per cápita a 2000 vatios para el año 2050, solamente podrá alcanzarse si los países industrializados realizan una gran inversión en nueva tecnología, como por ejemplo, en las construcciones, y de modernizar lo existente.

    Como para darse una idea, el consumo promedio de un estadounidense trepa a los 15.000 vatios por hora. En el otro extremo, en Bangladesh, por ejemplo, el consumo apenas alcanza los 500 vatios por hora por persona.

    Efecto invernadero

    Otra gran responsabilidad la tienen las ciudades, "mientras sólo ocupan el tres por ciento del planeta consumen el 75% de los recursos y generan entre el 60 y el 80% de los gases de efecto invernadero. También producen el 50% de la basura mundial", indica otro estudio que será presentado en la 25a edición de la Exhibición Internacional de Tecnología y Servicios Ambientales (Pollutec), en Lyon, en noviembre próximo.

    "Todas las ciudades de América latina estamos actuando debajo del promedio esperable. La eficiencia energética es la que puede hacer la diferencia entre un 30 y un 60% de lo que es la huella energética y la ecológica. La eficiencia es, hasta ahora, poco vendible en donde las tarifas eléctricas han sido subsidiadas. Y esta nueva situación, tensa, de aumento, desde el punto de vista ambiental, genera la oportunidad de ser tenida en cuenta en serio. Hablar de energías renovables es marketinero, pero hablar de ahorrar no lo es. Sin embargo, es un elemento central", indicó el biólogo Javier Corcuera, presidente de la Agencia de Protección Ambiental porteña (APRA).

    Según la APRA, cada habitante de la ciudad genera por año 5,4 toneladas de dióxido de carbono, como figura en el inventario de emisiones que generan el calentamiento global, realizado por el gobierno porteño.

    Según ese trabajo, de las emisiones totales de gases efecto invernadero de la ciudad, un 57% corresponde al sector de la energía. "Por eso trabajar en eficiencia energética es prioritario", indican en la ciudad.

    Poner acento en la eficiencia energética significa, por ejemplo, reducir el consumo de energía de los edificios gubernamentales, la iluminación del espacio público, de los semáforos e incluir estas obligaciones en las contrataciones oficiales. Una ley de la ciudad establece un plazo de diez años para que se concrete.

    "El cambio de actitudes es una de las acciones que hay que perseguir, y por otro, el cambio de tecnologías. Ahora, estamos desarrollando planes para las dos direcciones que tienen que ir en paralelo", agregó Corcuera.

    "Valentín y Julián tienen la conciencia de ahorro energético. Y ponen especial energía en la separación de residuos. Pero también a la hora de señalar, por ejemplo, cuando una canilla pierde agua. Creo que cambiar la forma de vida depende de cada uno de nosotros", agregó Karina Pastorelli.

    Las 7000 millones de personas que habitan la Tierra consumen hoy los recursos equivalentes a un planeta y medio. Para 2050, se proyectan 2000 millones de habitantes más. El planeta seguirá siendo uno.

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