Pactos que degradan la institución

Marcos Novaro
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13 de julio de 2012  

La principal responsabilidad de las características crónicas y destructivas que tienden a adquirir los conflictos estudiantiles en los colegios universitarios es institucional. Sostener que los estudiantes son responsables de sus actos es por cierto pertinente, pero apunta sólo a una parte del problema.

También corresponde marcar la diferencia entre reclamos justificados y razonables y meros caprichos. Así como advertir contra el uso y abuso de instrumentos maximalistas como medio de presión para cualquier cosa. Pero la principal responsabilidad es de quienes desde posiciones institucionales han aceptado convivir con esos métodos, los han tolerado por largo tiempo e incluso han querido sacar provecho de ellos, como cuando se usan contra los enemigos políticos. Los estudiantes parecen haber perdido el sentido de las proporciones, pero lo cierto es que vivimos una época en que hasta los más encumbrados institucionalmente padecen de esa tara.

Mi despedida del Colegio Nacional de Buenos Aires fue con el regreso de la democracia, en 1983. Pasé toda la dictadura militar en esa institución, y buena parte de ella como alumno políticamente activo. No había muchas posibilidades de reclamar por ese entonces. Pero recuerdo que en más de una ocasión surgió el debate sobre acciones que podían dañar al colegio. Y aunque todo estaba filtrado por el temor, la verdad es que al colegio en general se lo respetaba y cuidaba, porque considerábamos que era un poco nuestro. Hoy, lo primero que escuchan los estudiantes es que el colegio es sólo de ellos y, en ese malentendido, lo usan y lo maltratan. Es parte del proceso de degradación de la autoridad educativa.

Hace tiempo los rectores y las autoridades sienten que deben pactar con la estructura política estudiantil, porque es la que ejerce el poder de veto más inmediato para su supervivencia. Además están inmersos en un sistema de indefensión: si llegaran a responder con autoridad, nadie los respaldaría más arriba. Es cierto además que hay autoridades especialmente demagógicas que buscan ganar la simpatía de los estudiantes para mantenerse en el cargo. Esto suena raro pero es así. El rector de este colegio tiene menos estabilidad que cualquier otro director de escuelas medias.

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