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La historia del malvinense que quiere triunfar en Boca

Se trata de Martyn Clarke, de 19 años, que estará a prueba en el club xeneize por tres semanas
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11 de agosto de 1999  

Ahí está Martyn Clarke. Trotando entre los jugadores de la cuarta división de Boca. Es uno más, como cualquiera, pero con una diferencia: las cámaras lo rodearon y los flashes apuntaron sobre su cara como si se tratara de Martín Palermo. Es el primer malvinense que intentará jugar en el fútbol argentino.

Su llegada se produjo gracias a Esteban Cichello, un argentino que con pasaporte italiano pudo ingresar a Malvinas antes de que los viajes entre las islas y el continente fueran suspendidos. Allí conoció a Clarke, de 19 años, quedó encantado con su juego y le ofreció probarse en Boca. Y Martyn no dudó. Con la aceptación de Mauricio Macri, el titular xeneize, y la mediación de Lucio Bernasconi, coordinador del fútbol amateur, pudo cumplir su sueño.

Llegó el domingo último al mediodía, y enseguida recibió el primer regalo: Claudia Maradona, amiga de Cichello, lo invitó a ver el partido entre Boca e Independiente. Pero la sorpresa fue cuando ingresó en el palco y se encontró con Diego Maradona. La noche siguió con una cena con el ex capitán de la selección argentina en Pizza Cero.

Ya desde las primeras horas en Buenos Aires se encontró con un mundo inimaginable. Por un momento quedó atrás la rutina de las Malvinas. Su trabajo en la Municipalidad de Puerto Stanley, como empleado de mantenimiento. También su tiempo libre, tocando la guitarra eléctrica, conversando con su hermano mayor, Dustin, y jugando con su perro, Kim. Además de mostrarles a sus amigos su habilidad con los dardos, en el pub The Globe, propiedad de su madre, Julie.

Un día en Buenos Aires

En un paseo por la calle Florida, Clarke se cruzó con más gente de la que puede ver en toda la isla. Se sorprendió con las escaleras mecánicas, que en su tierra no existen, con los grandes negocios en los centros comerciales y hasta no pudo evitar un grito de admiración al pasar por una verdulería: "¡Llevaba cuatro meses sin ver una fruta!", comentó el jugador. "Se quería tirar encima de los cajones porque nunca en su vida había visto tantas frutas juntas", dijo Cichello sonriendo.

Los gastos de su viaje y el alojamiento corrieron por cuenta de Cichello, ayudado por su hermano Daniel. En un primer momento, se alojó en el hotel Conquistador -ubicado en la calle Suipacha al 1000- y desde ayer está viviendo en la pensión de Boca, en Casa Amarilla, para cumplir con una prueba de tres semanas.

En su primera práctica con la camiseta de Boca, realizó algunos trabajos físicos con pelota bajo las órdenes del preparador físico Alfredo Altieri. Se desempeña como 9 o como 10 y aunque él dice que le da lo mismo patear con cualquier pierna, se vio que lo hace con más frecuencia con la derecha.

Corre con el cuerpo erguido, con el estilo de los ingleses y sus 1,87m y 82 kilos se mueve con un tranco lento. Eso sí, tiene la contextura ideal de un hombre de área. Apenas fue su primera práctica, pero ya muchos fueron a buscarlo y casi obligado se dio su primera fuga, para esquivar a los periodistas y llegar más tranquilo a su nuevo hogar.

Martyn nació el 27 de abril de 1980 en Plymouth, Inglaterra. La por aquellos tiempos precaria infraestructura del hospital Edward VI obligó a las familias a tener a sus hijos en algún sanatorio de Montevideo o, si lo deseaban, en Gran Bretaña. Pero él se siente isleño, no británico.

Ayer expuso su piel blanca como la nieve de las Malvinas al sol de La Boca y de un día para otro cumplió el sueño que muchos argentinos no podrán hacer realidad: entrenarse en el mismo lugar que los campeones.

Está claro, él no tiene nada que ver con la historia más triste, la de la guerra. En todo caso sí se lo puede vincular con esta actual sociedad que aceptó recibir a los argentinos. Y está dispuesto a correr los riesgos de vivir en la Argentina con tal de perfeccionarse en lo que le gusta: el fútbol.

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