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Otro empleado fantasma en el contrato por la SUBE

El británico Steve Beer niega cobrar el sueldo que figura en los papeles
Iván Ruiz
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22 de julio de 2012  

LONDRES.– Ocho mil kilómetros separan a Steve Beer de Buenos Aires. Su salario para supervisar la SUBE asciende a 40.600 dólares mensuales –según consta en el contrato–, pero este británico que vive en Estados Unidos asegura que no tiene "nada que ver" con la tarjeta.

Beer está incluido como program assurance –a cargo de la optimización del proyecto– en el contrato que la Secretaría de Transporte firmó para controlar el boleto electrónico. Su salario por diez meses de trabajo asciende a 414.120 dólares.

"No tengo nada que ver con la SUBE ni con ningún otro proyecto del gobierno argentino. No tengo conocimiento de ningún pago a nadie ni a ninguna firma relacionada con ese proyecto", dijo Beer a LA NACION.

No es la primera acusación que recibe la supervisión del boleto electrónico –suspendida la semana pasada– por contratar a empleados fantasma. Marcela Ashley denunció que nunca trabajó, pese a que su salario es de 24.300 dólares.

Los sueldos de los empleados para controlar la SUBE representan casi el 70% del contrato de 65 millones de pesos. Sólo para los tres "empleados extranjeros" ( Stephen Chandler , Ashley y Beer), la suma es superior a los 2,5 millones de dólares.

Beer sólo aceptó preguntas vía e-mail. En el intercambio de correos, se negó a responder sobre su relación con Chandler, quien era el responsable de controlar la SUBE; ambos trabajaron en la Oyster card, la tarjeta del transporte de Londres.

Según consta en el expediente, Beer percibe el sueldo más alto de la supervisión: 40.600 dólares, el mismo salario con el que figura Chandler como jefe de proyecto.

Los pagos del control de la SUBE despertaron acusaciones cruzadas. Chandler fue el primero en atacar. Admitió que había propuesto a Beer y a Ashley para esos puestos, pero aseguró que unos meses después les avisó a sus socios locales, a los funcionarios de Transporte y a Andrés Pizarro, gerente del proyecto del Banco Mundial –que financió el contrato– que esas personas ya no estaban disponibles para ocupar los lugares.

"Le propuse a Steve [Beer] que trabajemos juntos en el proyecto y en principio le interesó, pero demoró tanto la firma que cuando habían pasado unos seis meses me dijo que le habían ofrecido un puesto en Estados Unidos. Así que quedó inmediatamente descartado para mí", explicó Chandler.

Y lanzó: "Creo que mis socios locales le facturaron por esos empleados a la Secretaría de Transporte, incluso con montos más altos. Pero todos sabían de la situación".

Sin darse por enterados de las acusaciones, IRV, Iatasa y González Fischer y Asociados le enviaron la semana pasada una carta documento al consultor inglés para pedirle los comprobantes de pago de los empleados fantasma.

El consorcio a cargo de la supervisión de la SUBE se disolvió apenas 24 horas después de suspendido el contrato. Chandler aseguró el jueves que iniciará una demanda contra sus socios locales en reclamo de pagos adeudados por una suma superior al millón y medio de pesos.

Beer también intentó explicar qué sucedió con su designación: "Mi CV y mi nombre figuraron en numerosas propuestas para futuros trabajos en los últimos años, pero esto no se traduce automáticamente en trabajos ni en una remuneración/sueldo, que es lo que ocurre en este caso".

Sin embargo, esta propuesta se materializó. Beer fue evaluado por la Secretaría de Transporte a la hora asignar la consultoría de 65 millones de pesos.

La Justicia investiga el proceso licitatorio por el cual el Estado pagó $ 10 millones de más para controlar la SUBE en beneficio de un consorcio integrado por el ex funcionarios de Transporte. Ante la consulta de LA NACION por la situación de los empleados fantasma, en la Secretaría de Transporte evitaron responder.

Luego de la denuncia de Marcela Ashley, el Gobierno decidió suspender la supervisión de la SUBE y dejar el contrato a disposición de los organismos de control. Algunos días después, el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, aseguró que había detectado "anomalías" en el concurso avalado por el ex secretario Juan Pablo Schiavi.

La serie de notas que componen la investigación:

El aceitado vínculo de Mr. Chandler con la embajada

SUBE: Chandler presentará una demanda para cobrar $ 1 millón

Chandler reclama 1,5 millones de deuda por salarios impagos

Mr. Chandler revela cómo se "orquestó" la licitación entre el Gobierno y los empresarios

Chandler: "No soy un fantasma y voy a demostrarlo"

Randazzo reconoció que hubo "anomalías"

Schiavi apunta al Banco Mundial y Gran Bretaña y habla de "una estafa entre privados"

SUBE: se distancian los socios argentinos

Suspenden a la empresa que controla el SUBE

El SUBE, en el centro de otra controversia

SUBE: la contrataron por un millón de pesos, pero nunca se enteró

Controlar el SUBE: Transporte paga sueldos de hasta 2 millones de dólares

SUBE: también se investiga en Londres

La SUBE, desde una peluquería

SUBE: investigan a De Vido por la licitación de la tarjeta

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Por: Iván Ruiz

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