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Tips de belleza, por Sol Estevanez

La villana de Dulce Amor nos cuenta cómo cuida su look
Malen Lesser
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30 de julio de 2012  • 00:14

Hermana de Sebastián e hija del reconocido productor Quique, Sol Estevanez lleva los códigos de la televisión en la sangre. Parte de ellos es la coquetería. Aunque confiesa que - además- es de familia y que entre los suyos, cuidarse la piel, ir al gym y lookearse es una costumbre. ''Verse bien hace que te sientas bien y viceversa, es un circulo virtuoso", afirma.

Con tantas horas de grabación, expuesta a las cámaras 12 horas por día, ¿resulta un peso tener que estar siempre divina?

Para nada. Adoro producirme y si tengo ayuda de maquilladores, peluqueros y demás, es un placer. El tema es que no me los puedo llevar a casa (risas). Aprendí muchos tips, igualmente, que uno puede aplicar aunque no sea profesional. Lo más importante, y vale para el make up y para la ropa, es que no a todo el mundo le queda bien lo mismo. Yo tengo ojos grandes y boca grande, tengo que elegir: si resalto la mirada, los labios llevan un color natural, sino es demasiado. Con la moda es lo mismo. A mí me queda bien una pollera o un pantalón con cintura alta porque gano altura. Hay que conocerse para saber lo que a uno le queda mejor.

¿Qué look elegís para una fiesta, por ejemplo?

Vestido entallado de un solo color, no me gusta recargarme, prefiero lo sencillo. Puede ser negro, coral o algún tono bordó. Posiblemente strapless y eso sí, con una buena tela de linda caída. Me encantan las prendas de calidad. Tacos altos, por supuesto, si son Marc Jacobs, mejor. Son mi debilidad y cuando viajo, siempre traigo algún par de souvenir.

¿Cuáles son tus rutinas de belleza?

Tomo mínimo 2 o 3 litros de agua por día, si puedo, más. Como sano y abundante, no soy de comer poco. Hago todas las comidas y como de todo. Y me entreno. Soy muy fiaca, pero es tal el bienestar aunque sea hacer un rato de cinta que me obligo a hacerlo todos los días. Vale la pena. El resto, son cuidados con la piel: uso cremas de limpieza, porque al estar tantas horas maquillada por la telenovela es clave dejarla respirar, hidratarla y calmarla para que no se irrite. Tengo también mis lociones para el cuerpo y bálsamo revitalizador de labios para tenerlos sanos , hidratados y lindos. En invierno es fundamental. Por último, me hago masajes de drenaje linfático para cuidar las piernas y combatir la pesadez.

¿Hay algún cuidado que jamás olvides?

Las uñas, no me gusta llevarlas como accesorios, pintarlas de colores ni nada loco, pero sí deben estar impecables. Voy todas las semanas a la peluquería y las llevo color natrual o arena. Creo que cuando están arregladas son súper sexys.

¿Cuáles con tus básicos en el placard?

Un blazer negro siempre queda bien con todo. Un lindo jean o leggins, camisa blanca, botas negras, y siempre hay dando vueltas alguna prenda que esté de moda. Ahora, en invierno, son los sweaters tejidos color natural, largos para usar con calzas. Después para el verano se viene con todo el color flúo. Bueno, será la pizca de color para mis equipos. Aunque ojo, soy más bien clásica. Suelo darle el toque a lo que llevo puesto con algún collar largo, metálico o con algunas piedras, o con una pashmina de color para cortar un outfit todo crudo o negro. Incorporar algo original me gusta y a la vez me cuesta. Inisito, hay que probar lo que le queda bien a cada uno.

¿Qué tipo de cartera elegís para acompañar?

Maxicartera, por supuesto. Tiene que entrar de todo. Pero ahí soy más arriesgada, puedo usar una colorada o verde manzana.

¿Qué elementos salvadores llevas para arreglarte rápidamente?

Una planchita mini de viaje para el flequillo, un aceite para sacarle el frizz, una buena base líquida -Skin Nude de Dior es mi preferida- brillo de labios y rimel. E infaltable, un perfume. Voyage de Hermmes viene conmigo.

La actriz de 33 años, ex esposa del ex tenista Mariano Puerta, dice que se siente más linda ahora que cuande tenía 20 y jura que no está en pareja, pese a los rumores de romance con Segundo Cernadas, su compañero de tira. "Nos entendemos con sólo mirarnos, hay mucha química", comenta, sin embargo, detrás de una sonrisa. Su descanso terminó, hay que volver al set. Y mientras se aleja enfundada en un vestido color habano delicadamente combinado con unas botas de caña alta al tono, promete, divertida, que la mala de la novela se pondrá aún peor.

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