Una casamentera último modelo

Catherine Fulop conducirá desde hoy, por Telefé, un reality en el que los participantes buscan pareja, aconsejados por sus madres
Ricardo Marín
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2 de agosto de 2012  

"Cuando encaro un proyecto laboral, pongo mi cabeza en eso y lo único que quiero hacer, que me gusta hacer, es lo que ese proyecto me propone. En este momento, mi cabeza está en ser conductora de este reality y ahí pongo todas mis energías. Para mí, hoy, no hay otra cosa", sostiene Catherine Fulop. Ella casi no dejó rol sin ensayar en la pantalla de televisión: desde el de actriz hasta el de concursante en el "Bailando por un sueño", pasando por el de profesora de gimnasia o el de jurado de un concurso de talentos. Ahora se enfrenta a la tarea de conducir ¿Quién quiere casarse con mi hijo? , el reality show que, desde esta noche, ocupará la pantalla de Telefé, los jueves, a las 22.15.

Se trata de un reality en el que las madres tratan de ayudar a sus hijos a encontrar pareja. Los participantes son cinco, y sus progenitoras evaluarán a cada uno de los diez postulantes que pretenden convertirse en su pareja. Los jóvenes se van deshaciendo de los candidatos, pero deben hacerlo en consenso con sus madres, hasta quedarse con dos, entre las que escogerán a quién eligen como pareja... o le darán la noticia de que prefieren quedarse con sus madres.

"Los chicos viven con sus madres y ya tienen edad suficiente para independizarse. Las mamás quieren que lo hagan cuanto antes. En realidad, eso es lo que suponemos, pero cuando se trata de mamá y su nene, uno nunca sabe", dice, muerta de risa, Fulop. Enseguida, agrega: "Estas son madres que viven solas, tienen tiempo y siempre cuidaron mucho a sus chicos. Lo que pretenden es que las parejas que ellos elijan hagan lo mismo que hicieron ellas toda su vida".

Los participantes del reality salen a divertirse con sus pretendientes, en distintas actividades de las que no participan las madres. "Allí viene lo bueno, porque los jóvenes se sienten muy libres cuando están solos, pero cuando está la mamá de por medio, la cosa cambia. Y en este reality, mamá siempre está presente. En las salidas, aunque ellas no vayan, todo queda filmado, y luego las madres lo ven y lo analizan. Es un material inmejorable para que ellas saquen conclusiones y luego les transmitan sus consejos a sus hijos de quién le conviene y quién no", cuenta la conductora.

El mecanismo del programa también tiene previstas otras alternativas para que las madres puedan ir testeando a quienes pretenden para compartir la vida con sus hijos. "Ellas salen con las personas que pretenden a sus hijos, sin ellos. Van a probarse los trajes para el casamiento, a hacer las compras para la casa. Esa es otra fuente para sacar conclusiones, que luego les trasmiten a los chicos", explica Fulop.

"Pero además de esto existe un recurso del que yo participo y me divierte mucho -confiesa Fulop, con un tono pícaro-. Yo sé ciertos secretos de los postulantes y se los voy contando a las madres. Ellas usan esa información de acuerdo con su conveniencia: si quieren que al hijo no le caiga bien la persona, se lo cuentan. Si no, se guardan el as en la manga para usarlo o no más adelante", agrega divertida.

"Además de este papel de pequeña cizañera yo no estoy muy metida en el reality. Mi rol es el de conducir el relato. Presento a los participantes, a las aspirantes, cuento sus historias. Luego, con narraciones en vivo o con voz en off , voy llevando el hilo de las tramas que se generan en el programa, de las pequeñas telenovelas que se arman en cada grupo", explica quien alguna vez le puso el cuerpo a Abigail, en la telenovela homónima. "Creo que el programa tiene un lindo casting. Cada uno de los participantes tiene características muy interesantes, variadas y sus madres también. Cuatro de ellos son heterosexuales y uno es gay. Para los primeros, las pretendientes son mujeres, y para este último, hombres", revela Fulop.

"Uno es stripper, otro es empresario, otro es un chico que quiso ser rockero pero no le dio, otro muchacho es bien de barrio y el quinto que es gay. Cada una de las madres responde a características muy especiales y diferentes a las otras. La mamá del empresario, por ejemplo, quiere que la novia que elija su hijo sea una mujer independiente, que se mantenga por sí misma. No quiere que a su hijo nadie venga a quitarle la plata. Pero, por otro lado, está Norma, la mami del chico de barrio, que es igual a él. Ella lo que quiere es una mujer que sea ama de casa, que sepa hacerle los pastelitos para la merienda, como le hace ella a su hijo", describe la conductora del programa.

A la hora de buscar consejos para darles a las chicas que quieren conquistar a sus suegras, Fulop se mete en sus recuerdos y rescata de ellos la recomendación. "Yo siempre me llevé bien con mis suegras, porque ellas veían que era prácticamente una santa -comenta con expresión incrédula-. Ellas creían que era una santa, porque no sabían lo que yo era en realidad", aclara, divertida. "En realidad, era atenta, educada, servicial si estábamos en una reunión. Una niña modelo, como es lo que quiere cualquiera para mujer de sus hijos. Ese es todo el secreto", señala, antes de largar la carcajada.

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