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Hermanos desunidos

Perla Suez apela a vivencias personales para narrar con maestría un difícil vínculo familar que se articula con problemas sociales y políticos
Willy G. Bouillon
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24 de agosto de 2012  

Sobre la base de datos históricos, testimonios de parientes cercanos y lejanos y algunas vivencias de su infancia y de su juventud, Perla Suez (Córdoba, 1947) elaboró Humo rojo , su quinta novela, en la que desde el comienzo se advierten pautas inquietantes del comportamiento humano, que finalmente llevarán a la fatalidad. El pasado -trasfondo distintivo de la tragedia griega- contiene el germen de un hecho terminal, que se reserva la insoslayable y ominosa función de cerrar la última puerta.

La historia está protagonizada por dos hermanos, Oskar y Thomas. Sus marcadas diferencias, que con los años van a terminar por convertirlos en rivales (situación muy similar a la que mantienen Cal y Aron, en Al este del paraíso , de Steinbeck), se establecen desde sus mismos nacimientos, pues contra la difícil concepción del primogénito Oskar, que ha incluido hasta prácticas mágicas, la de Thomas es natural y, además, mientras aquél es apocado y debe ser atendido por sus persistentes ataques de asma, el segundo es fuerte y emprendedor. A medida que pasa el tiempo, esas diferencias resultan potenciadas por influencias del escenario previo, la casa paterna, situada en Los Arribos, un pueblo chaqueño.

Allí se instalaron, a comienzos del siglo XX, Wilhem Kohler y su mujer, Ute Schulding, procedentes de Saratov, en el sureste de Rusia, adonde habían llegado desde Alemania. Dejaron atrás la pobreza, la infelicidad y el hostigamiento de las huestes zaristas. También, en el caso de Kohler, la brutalidad de Bernhard, su progenitor, que con frecuencia lo golpeaba y en una ocasión hasta manifestó su intención de estrangularlo.

"Tendemos a repetir lo que hemos vivido en la infancia", suele proclamarse desde los decálogos psicoanalíticos. Kohler se ajusta bien a tal deducción respecto de Oskar, mediante todo tipo de desprecios y ultrajes. Aún niño, es testigo de similar maltrato para con su madre y de las ausencias frecuentes del padre, cuando se vuelve amante de una india toba, relación de la que nace un tercer hijo, Laurentino, de incidencia en la historia como observador algo fantasmal, casi enigmático. Simboliza al individuo distinto, condición suficiente para completar el cuadro de víctimas, al quedar a merced del no menos violento menoscabo que implica la discriminación. En el medio, se mueve Ute, desdichada y sumisa.

Humo rojo (referencia al color del humo del quebracho cuando arde y también a la sangre de los personajes) incluye asimismo un enfoque social y político, a través de episodios vinculados con la empresa angloargentina La Forestal, de muy crítica trayectoria en el abusivo trato de obreros y en la inescrupulosa devastación de quebrachales de la zona y del norte de Santa Fe.

Perla Suez ha escrito una lograda novela en la que resaltan el lenguaje despojado de excesos o de flancos concesivos; la exposición cruda y bella a la vez, y un atributo propio de la mejor literatura: la precisión con que presenta el encadenamiento de hechos, lo que pone al lector en situación de percibir claramente cada matiz de un diálogo, cada tensión y cada agobiante destino.

Humo rojo

Por Perla Suez

Edhasa

192 páginas

$ 75

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